El Camino de Santiago Inglés, una ruta poco conocida y llena de encanto

Esta ruta jacobea muy poco conocida nos regala una Galicia bella y agreste que nos invita a llegar a Santiago de Compostela en menos de una semana.

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Redacción National Geographic

25 de julio de 2017

Existen muchos motivos para realizar el Camino de Santiago, y existen varias rutas posibles para acabar en la capital gallega. En algunas de ellas la afluencia de gente es bastante alta, sobre todo en las cercanías de Santiago. Sin embargo todavía existen posibilidades de realizar el Camino disfrutando del embrujo de sus paisajes y del misticismo de la soledad siguiendo los pasos de otros viajeros que recorrieron sus caminos cientos de años atrás.

Es precisamente el Camino Inglés una de estas alternativas. El gran atractivo de El Camino Inglés es la gran variedad paisajística y la tranquilidad de su recorrido: discurre por tramos paralelos al mar y se adentra en bosques frondosos donde el verde llena el panorama de color. Se trata de un sendero poco transitado e ideal para aquellos viajeros con alma solitaria, para aquellos que deseen gozar del camino de manera anónima.

Los Caminos de Santiago franceses

Es quizá la menos popular de las rutas que llevan a Santiago y en algunos tramos carece de ciertas infraestructuras, pero la proximidad de algunos pueblos hace que no suponga un problema en encontrar alojamientos alternativos tales como hostales o casas rurales.

Existen dos posibilidades para realizar este itinerario: salir desde Ferrol y caminar durante 118 kilómetros o empezar en A Coruña. El más popular de los dos es el primero, pues permite conseguir la Compostela (el documento que todos los peregrinos ansían y que acredita haber realizado más de 100 kilómetros de ruta). Mientras que el segundo trayecto, partiendo desde A Coruña, no llega a dicha cantidad de kilómetros.

En cualquiera de los dos casos se trata de una ruta personal, intimista, solitaria y cercana. Una forma de "turismo lento" especialmente recomendada para aquellos que gustan de viajar sin prisas, integrándose en la cultura de los lugares por los que pasan, aprovechando las delicias que ofrece su gastronomía, disfrutando de las tradiciones de las localidades que han visto pasar a miles de viajeros de camino a Santiago y, a fin de cuentas, viviendo el Camino, siendo parte de él.

La historia del Camino Inglés

El Camino Inglés es uno de los ocho caminos a Santiago de Compostela. Esta ruta marítima fue utilizada desde la mitad del siglo XII en la Europa medieval por los peregrinos procedentes de los países escandinavos, los Países Bajos, el norte de Francia y principalmente de Inglaterra, Irlanda y Escocia. De ahí el nombre de este trayecto. Llegaban en barco a los puertos de Ribadeo, Viveiro, Ferrol o A Coruña. Su estratégica ubicación potenció la ruta, más segura que la terrestre para evitar a los asaltantes de caminos y reducir el tiempo de peregrinaje. De hecho, llegó un punto que viajar por mar se hizo necesario a partir de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), cuando el paso por Francia fue vetado a los ingleses.

El hallazgo del sepulcro del apóstol Santiago por un ermitaño, en torno al año 830, atrajo enseguida oleadas de peregrinos de toda Europa, con lo que el Camino de Santiago se convirtió en la tercera gran ruta de peregrinación de la Europa medieval, comparable a las que transcurrían hacia Roma y Tierra Santa. Tal era la importancia de la ruta que incluso en 1147 visitó la tumba del apóstol una escuadra cruzada de ingleses, alemanes y flamencos, que se dirigía a Tierra Santa a luchar por los Santos Lugares. Otro testimonio que denota de la importancia de este camino en su época es el dejado por un monje islandés llamado Nicolás Bergsson de su viaje a pie desde Islandia hasta Roma pasando por Santiago entre los años 1154 y 1159. Asimismo, se tiene constancia que en 1434 desembarcaron más de 3.000 peregrinos en A Coruña. Y otro hecho relevante es la donación de un retablo portátil de alabastro a la catedral de Santiago realizada por el clérigo John Goodyear en el año 1456.

La ruptura de Enrique VIII con la iglesia católica en el siglo XVI causó el final de la peregrinación inglesa y con ella esta ruta jacobea cayó en el olvido prácticamente hasta nuestros días.

Sin embargo, en las últimas dos décadas se ha iniciado la recuperación del Camino Inglés y cada vez más peregrinos buscan en él una experiencia más auténtica y tranquila, lejos de las decenas de cientos de peregrinos que realizan el camino por otras rutas.

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