El Camino de Santiago Inglés, una ruta poco conocida y llena de encanto

Esta ruta jacobea muy poco conocida nos regala una Galicia bella y agreste que nos invita a llegar a Santiago de Compostela en menos de una semana.

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Ferrol. Ferrol, punto de inicio del Camino Inglés

Ferrol, punto de inicio del Camino Inglés

Lo más habitual es comenzar el Camino Inglés en Ferrol, en los muelles de Curuxeiras, el antiguo puerto medieval llamado Ferrol Vello, cuyo origen se remonta al siglo XI. Delante del Km. 0 encontramos la Oficina de Turismo y Atención al Peregrino. Este punto de partida permite realizar más de 100 kilómetros y por tanto conseguir la ansiada Compostela cuando se termina en Santiago.

Foto: 123RF

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Torre de Hércules

Torre de Hércules

Los navegantes de todos los tiempos, incluidos los peregrinos del norte de Europa en la Edad Media, se guiaban por este faro que indicaba el acercamiento a las costas gallegas. Data de principios del siglo II y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2009. Presume de ser el faro activo más antiguo del mundo y el único romano. Se encuentra en la misma ciudad de A Coruña, situado en lo alto de una colina, y es uno  de los puntos de partida del Camino Inglés, aunque el menos habitual, pues no se alcanza el mínimo de 100 kilómetros necesarios para obtener la Compostela.

Foto: 123RF

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Castillo de Andrade, Pontedeume

Castillo de Andrade, Pontedeume

Se erigió entre 1369 y 1377 por orden de Fernando Pérez de Andrade “O Boo” (El Bueno), al que legendariamente se le atribuye la construcción de siete iglesias, siete monasterios, siete hospitales y siete puentes. Aunque en realidad ni fueron tantas las construcciones, ni tampoco era tan bueno como  su apodo indica, pues el castillo (también conocido como Nogueroisa) se construyó arrebatando terrenos a los monjes de Sobrado. Fue primer señor de Pontedeume por Enrique de Trastámara como recompensa por su apoyo en la guerra fratricida contra el rey Pedro I “el Cruel”. Aficionado a la caza, la poesía y los libros de caballería pasó a la posterioridad como gran mecenas y caballero leal del rey Enrique II, que realizó numerosas obras civiles y religiosas que actualmente se conservan.

Foto: 123RF

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Pontedeume

Pontedeume

Pueblo costero situado en un enclave único: en la desembocadura del río Eume y en la ladera del monte Breamo. Es también la entrada al Parque Natural de Fragas do Eume. El origen del puente de piedra que da nombre a la villa se remonta en el siglo XIV construido por Fernando Pérez de Andrade y durante algún tiempo fue el más largo de España con 850 metros y 68 arcos de estilo gótico, con una capilla y un hospital para los peregrinos. El actual es obra de mediados del siglo XIX. El casco antiguo medieval reclama un relajado paseo tras un día de caminata donde se puede visitar el Torreón de los Andrade, la Iglesia de Santiago, restos de la antigua muralla, la Iglesia de las Virtudes, la Capilla de San Miguel y otros edificios de interés histórico.

Foto: AGE

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Parque Natural As Fragas do Eume

Parque Natural As Fragas do Eume

Está considerado el bosque atlántico costero más importante de Europa. Destacan los robles, fresnos, alisos, castaños, abedules, acebos y madroños que siguen el curso del río Eume hasta su desembocadura en la ría de Ares. Hay que desviarse del Camino Inglés para visitar este bosque frondoso, pero es, sin duda, uno de los lugares más especiales de esta ruta.

Foto: 123RF

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Monasterio de Caaveiro

Monasterio de Caaveiro

Este monasterio benedictino se encuentra oculto en el parque natural de Fragas do Eume. Fundado en el siglo X y considerado el más antiguo de Galicia, nos permite disfrutar de unas impresionantes vistas del bosque, que en su tiempo ya fascinó a Lord Byron.

Foto: 123RF

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Betanzos

Betanzos

Se trata de una de las villas más monumentales de Galicia, con un magnífico centro histórico en el que conserva palacios señoriales e iglesias góticas y barrocas. Destacan las iglesias de Santa María de Azogue y de San Francisco (foto), ambas declaradas monumentos nacionales. Situado a las afueras de la ciudad, sorprende el parque O Pasatiempo, una fantasía de principios del siglo XX único en su género con jardines, grutas y merenderos.

Foto: 123RF

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Camino de Sigüero en la última etapa

Camino de Sigüero en la última etapa

Tras abandonar Betanzos se llega a Bruma, donde confluyen las dos alternativas del Camino Inglés, el que parte desde Ferrol y el que nace en A Coruña. Es una zona con una cierta carencia de servicios que, lejos de resultar molesto, puede llegar a ser interesante para encontrar sentido al Camino y conocer capillas románicas, pequeñas iglesias y puentes medievales con muy poca afluencia de público. El último tramo es un excepcionalmente recto y largo, pero la recompensa final del camino de Sigüeiro son las enormes torres de la catedral de Santiago de Compostela que se yerguen en el horizonte esperando la llegada del peregrino.

Foto: Turismo de Galicia

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Pulpo a Feira, Galicia

Pulpo a Feira, Galicia

Es casi imposible no comer bien en Galicia y las tentaciones gastronómicas son contantes en esta región. Desde el clásico lacón con grelos, hasta el delicioso pulpo aderezado con pimentón sobre una base de patata cocida, sus diferentes tipos de panes caseros, los clásicos quesos de tetilla… 

Foto: Tamorlan

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Santiago de compostela

Santiago de compostela

Es el final de todos los Caminos de Santiago. Ya en el siglo XI la capital gallega era una ciudad cosmopolita, meta de la vía de peregrinación más importante de la Edad Media. Esta ciudad ofrece un conjunto monumental inigualable, repleto de monasterios, templos, palacios, calles antiguas y construcciones populares típicas con los que se ha ganado su inclusión dentro del Patrimonio de la Humanidad.

Foto: AGE

Redacción National Geographic

25 de julio de 2017

Esta ruta jacobea muy poco conocida nos regala una Galicia bella y agreste que nos invita a llegar a Santiago de Compostela en menos de una semana.

Existen muchos motivos para realizar el Camino de Santiago, y existen varias rutas posibles para acabar en la capital gallega. En algunas de ellas la afluencia de gente es bastante alta, sobre todo en las cercanías de Santiago. Sin embargo todavía existen posibilidades de realizar el Camino disfrutando del embrujo de sus paisajes y del misticismo de la soledad siguiendo los pasos de otros viajeros que recorrieron sus caminos cientos de años atrás.

Es precisamente el Camino Inglés una de estas alternativas. El gran atractivo de El Camino Inglés es la gran variedad paisajística y la tranquilidad de su recorrido: discurre por tramos paralelos al mar y se adentra en bosques frondosos donde el verde llena el panorama de color. Se trata de un sendero poco transitado e ideal para aquellos viajeros con alma solitaria, para aquellos que deseen gozar del camino de manera anónima.

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Los Caminos de Santiago franceses

Los Caminos de Santiago franceses

Es quizá la menos popular de las rutas que llevan a Santiago y en algunos tramos carece de ciertas infraestructuras, pero la proximidad de algunos pueblos hace que no suponga un problema en encontrar alojamientos alternativos tales como hostales o casas rurales.

Existen dos posibilidades para realizar este itinerario: salir desde Ferrol y caminar durante 118 kilómetros o empezar en A Coruña. El más popular de los dos es el primero, pues permite conseguir la Compostela (el documento que todos los peregrinos ansían y que acredita haber realizado más de 100 kilómetros de ruta). Mientras que el segundo trayecto, partiendo desde A Coruña, no llega a dicha cantidad de kilómetros.

En cualquiera de los dos casos se trata de una ruta personal, intimista, solitaria y cercana. Una forma de "turismo lento" especialmente recomendada para aquellos que gustan de viajar sin prisas, integrándose en la cultura de los lugares por los que pasan, aprovechando las delicias que ofrece su gastronomía, disfrutando de las tradiciones de las localidades que han visto pasar a miles de viajeros de camino a Santiago y, a fin de cuentas, viviendo el Camino, siendo parte de él.

La historia del Camino Inglés

El Camino Inglés es uno de los ocho caminos a Santiago de Compostela. Esta ruta marítima fue utilizada desde la mitad del siglo XII en la Europa medieval por los peregrinos procedentes de los países escandinavos, los Países Bajos, el norte de Francia y principalmente de Inglaterra, Irlanda y Escocia. De ahí el nombre de este trayecto. Llegaban en barco a los puertos de Ribadeo, Viveiro, Ferrol o A Coruña. Su estratégica ubicación potenció la ruta, más segura que la terrestre para evitar a los asaltantes de caminos y reducir el tiempo de peregrinaje. De hecho, llegó un punto que viajar por mar se hizo necesario a partir de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), cuando el paso por Francia fue vetado a los ingleses.

El hallazgo del sepulcro del apóstol Santiago por un ermitaño, en torno al año 830, atrajo enseguida oleadas de peregrinos de toda Europa, con lo que el Camino de Santiago se convirtió en la tercera gran ruta de peregrinación de la Europa medieval, comparable a las que transcurrían hacia Roma y Tierra Santa. Tal era la importancia de la ruta que incluso en 1147 visitó la tumba del apóstol una escuadra cruzada de ingleses, alemanes y flamencos, que se dirigía a Tierra Santa a luchar por los Santos Lugares. Otro testimonio que denota de la importancia de este camino en su época es el dejado por un monje islandés llamado Nicolás Bergsson de su viaje a pie desde Islandia hasta Roma pasando por Santiago entre los años 1154 y 1159. Asimismo, se tiene constancia que en 1434 desembarcaron más de 3.000 peregrinos en A Coruña. Y otro hecho relevante es la donación de un retablo portátil de alabastro a la catedral de Santiago realizada por el clérigo John Goodyear en el año 1456.

La ruptura de Enrique VIII con la iglesia católica en el siglo XVI causó el final de la peregrinación inglesa y con ella esta ruta jacobea cayó en el olvido prácticamente hasta nuestros días.

Sin embargo, en las últimas dos décadas se ha iniciado la recuperación del Camino Inglés y cada vez más peregrinos buscan en él una experiencia más auténtica y tranquila, lejos de las decenas de cientos de peregrinos que realizan el camino por otras rutas.

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