Excursión por tres hayedos excepcionales de España en otoño

Cuando los bosques se tiñen con ocres, rojizos, naranjas y amarillos invitan a descubrir rincones de radiante belleza

1 / 4

1 / 4

shutterstock 408684616. Hayedo de Otzarreta

Hayedo de Otzarreta

Este hayedo de Vizcaya es uno de los tesoros guardados entre las laderas del monte Gorbeia. Sus hayas repartidas junto a un sinuoso arroyo forman un paraje idílico y a menudo misterioso, por el que se camina sobre una alfombra de hojas y musgo. El aspecto singular del bosque, con las ramas creciendo verticales en vez de horizontales, se debe a las podas que en el pasado realizaban los carboneros.

Foto: Shutterstock

2 / 4

Captura de pantalla 2016-12-22 a la(s) 13.40.41. Hayedo de Montejo de la Sierra

Hayedo de Montejo de la Sierra

En otoño el hayedo de Montejo de la Sierra se muestra esplendoroso. Considerado uno de los más meridionales de Europa, se integra en la Reserva de la Biosfera de la madrileña sierra del Rincón. Lo atraviesan 3 rutas: la Senda del Río, la del Mirador y la de la Ladera.  Se dice que si se recorre al amanecer o al atardecer puede verse a los duendes y a las hadas que lo habitan. Su visita requiere reserva previa.

Foto: Manimals, S.L.

3 / 4

fageda d en jorda 1. La Fageda d'en Jordà

La Fageda d'en Jord

Este oasis de silencio, al que el poeta Joan Maragall dedicó un famoso poema ("uno piensa en no salir... oh, liberadora prisión") es, además de un rincón inspirador, un hayedo excepcional por crecer sobre la colada del volcán Croscat, y a una altitud de solo 550 metros. Entre Olot y Santa Pau, su magia se descubre a pie o en calesa. Este hayedo es una de las 28 reservas del Parque Natural de La Garrotxa.

Foto: Turismo Garrotxa

4 / 4

shutterstock 1949345. El hayuco

El hayuco

El fruto del haya –del que antaño se obtenía aceite– es comestible y puede tomarse crudo o tostado.

Foto: Shutterstock

Cuando los bosques se tiñen con ocres, rojizos, naranjas y amarillos invitan a descubrir rincones de radiante belleza

Más información

Ocho paisajes que nos acercan al otoño

Ocho paisajes que nos acercan al otoño

Con cada época del año la naturaleza se destapa y sorprende a sus espectadores con imágenes en consonancia con el clima al que acompaña. Por todos son conocidos los tonos y matices que caracterizan la época de lluvias en la que el termómetro empieza a bajar y la humedad transforma el paisaje, pero en pocos rincones esta transformación se puede apreciar mejor que en los hayedos.

La riqueza cromática que inunda en otoño en este tipo de bosques es única e inimitable. Suelen ser árboles muy altos, de unos 30 o 40 metros, de hoja caducifolia, por lo que pasan por un proceso de deterioro antes de desprenderse, produciendo el caprichoso juego de colores donde se intercalan el ocre, amarillo, naranja, rojizo y marrón.

Más información

10 bosques que no te puedes perder

10 bosques que no te puedes perder

En la Península Ibérica, el haya puebla las áreas boscosas más septentrionales, creando espacios de penumbra bajo sus frondosas copas, donde se pueden conseguir –con un poco de suerte y experiencia– abundantes y sabrosos cestos de setas. La mayor parte de los hayedos habitan en la cordillera Cantábrica y los Pirineos, aunque también podemos encontrar algunos por debajo de estas latitudes, como por ejemplo el hayedo de Montejo de la Sierra, en Madrid o el de Tejera Negra en Guadalajara.