Mallorca

El Cant de la Sibil·la

Este canto medieval que se ha transmitido entre generaciones se representa la noche de Navidad. En 2010 fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

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HEMIS 0093661. Mallorca

Mallorca

Una de las representaciones más sentidas y populares del Cant de la Sibil·la es la de de la Catedral de Palma. Este canto medieval se tiene lugar la vigilia de Navidad. 

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HEMIS 0879298. Santuario de Lluc

Santuario de Lluc

En este emblemático santuario, el Cant de la Sibil·la es cantado por uno de los niños de la escolanía Els Blauets, cuya creación se remonta al siglo XIII.

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El Cant de la Sibil·la

El Cant de la Sibil·la

El Cant de la Sibil·la es un poema sobre el juicio final que se interpreta acompañado de la melodía gregoriana más arcaica de Europa.

Unesco.org

18 de diciembre de 2013

La noche del 24 de diciembre, prácticamente todas las iglesias de Mallorca conmemoran el nacimiento de Cristo con un antiquísimo y emotivo canto, de raíces tan lejanas y profundas que en 2010, la Unesco lo declaro Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Este ejemplo vivo del folclore religioso medieval vive desde entonces una importante difusión y cada vez son más las iglesias, también fuera de Mallorca, que lo han recuperado en su liturgia navideña.

El Cant de la Sibil·la es un poema sobre el juicio final que se interpreta acompañado de la melodía gregoriana más arcaica de Europa. Si bien al principio el canto lo interpretaban sacerdotes, éstos fueron sustituidos con el paso de los siglos por un niño cantor. Actualmente en la mayoría de las iglesias sigue siendo un niño el que canta, y en algunos casos una niña o una mujer.

La Nit de Nadal, este canto profético y emocionante llena las iglesias mallorquinas. En la representación participan todas las generaciones para garantizar su transmisión a la posteridad. Cada uno desempeña su función -además de los cantores y oficiantes- confeccionando los vestidos y realizando diversas tareas complementarias.

Desde el siglo X

Las sibilas ejercían de pitonisas en el mundo antiguo y eran consultadas para determinar el futuro de la comunidad. El cristianismo asimiló este personaje y lo convirtió en elemento de la representación litúrgica de Navidad.

El canto, del que se conservan diferentes manuscritos del siglo X, perduró en Mallorca por su gran popularidad, a pesar de las prohibiciones de los dramas no religiosos decretadas por el Concilio de Trento en 1545. El hecho de que se continuara representando fuera de su contexto original hizo que perdurara hasta nuestros días.

El ritual

La solemne representación se inicia con la entrada a la iglesia de la Sibila que suele ir acompañada de uno o dos monaguillos. Va vestida con una túnica, un manto de seda bordada y un tocado y lleva una gran espada en las manos con la que al final del canto hace la forma de la cruz en el aire.

En la población sarda del Alguero –que formó parte de la reino de la Corona de Aragón y donde se habla catalán– el Cant de la Sibil·la también es representado desde la Edad Media. En Mallorca, una de las representaciones más celebradas es la de la catedral de Palma; también la del Santuario de Lluc donde es cantado por uno de los niños de la Escolanía del Santuario, llamada els Blauets, cuya creación se remonta al siglo XIII. En el resto del antiguo territorio de la Corona de Aragón se ha ido recuperando y en la actualidad se celebra en muchas poblaciones de Valencia como Ontinyent y Gandía y también de Cataluña como Ripoll, Vic, Barcelona y Tarragona.