Canadá

De costa a costa

Un extraordinario viaje en tren entre Toronto y Vancouver a través de algunos de los paisajes más espectaculares del mundo.

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Toronto

Capital de la provincia de Ontario, esta ciudad repleta de parques y agradables zona de paseo, ha sido considerada una de las mejores para vivir.

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Bosques de Ontario

Cada estación del año ofrece algo especial, desde los paisajes blancos invernales a los bellos tonos del otoño. El tren tiene tres salidas semanales durante todo el año.

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Vancouver

El trayecto termina en esta ciudad de la provincia de Columbia Británica, donde merece la pena pasar algunos días.

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Alberta

Gran parte de esta provincia está ocupada por las Montañas Rocosas. El tren tiene una parada ineludible en el Parque Nacional Jasper. 

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17 de febrero de 2014

Son casi 5.000 kilómetros los que separan la costa del Atlántico con la del Pacífico a través de Canadá. Desde 1885 la línea férrea Canadian Pacific une ambos extremos del país atravesando los bosques de Ontario y las impresionantes cimas y praderas de la Montañas Rocosas. El viaje comienza en la ciudad de Toronto que, con apenas 200 años de historia, está considerada como uno de los lugares con  mayor calidad de vida. Verde, muy verde, y amplia, en ella destaca la Torre CN, con 553 metros de altura ­-fue la estructura más alta del mundo cuando se inauguró en 1976- y su agradable centro hecho para pasear. Desde la estación de Toronto Union, un edificio espectacular construido en 1920, parte el tren que en un viaje de entre cinco y nueve días llegará a su destino, Vancouver. Los pasajeros pueden optar por realizar diversas paradas a lo largo del trayecto, de ahí la distinta duración del viaje.

Tierra de colonos

El tren arranca y se dirige hacia el interior de la provincia de Ontario, cuyos bosques y lagos son espectaculares en cualquier época del año. Rumbo a Manitoba, el paisaje se va llenando de granjas con edificios de madera y ganado. Estamos en el centro geográfico de Canadá, donde se respira la auténtica esencia de los colonos que un día poblaron estas inhóspitas tierras. La ciudad de Winipeg es la capital de la provincia de Manitoba y su estratégica situación geográfica la convierte en un centro vital de las relaciones entre el resto del país.

Rumbo a las montañas

Llegamos a Alberta, la provincia de las Rocosas y de los grandes parques nacionales. La ruta discurre a través del Jasper National Park, uno de los más extensos de la cordillera, con 10.878 km2. Es imprescindible hacer un alto en el viaje para descubrirlo. El parque dispone de un completo sistema de senderos y caminos, y una de sus grandes atracciones es el Columbia Icefields, uno de los pocos glaciares accesibles por carretera. Jasper es también el hogar de algunas de las especies animales más características de las Rocosas, como el oso grizzly, el caribú y el alce.

Al llegar a la Columbia Británica se acerca el final de trayecto y los altos edificios de Vancouver se dibujan en el horizonte. Las grandes cimas quedan detrás, altivas, capitaneadas por el Monte Robson que con 3.953 metros es la montaña más alta Canadá.

Fin de ruta

El centro neurálgico de Vancouver se ubica en la calle Robson y está rodeado de barrios con encanto y multitud de parques entre los que destaca el Stanley, enorme, frondoso y con una gran oferta de actividades en cualquier época del año. Tras el largo viaje en tren, merece la pena dedicar algunos días para recorrer esta espléndida ciudad, grande pero asequible; moderna y, sin embargo, cálida; y perderse por las calles empredradas de Gastown, su barrio más antiguo, y asomarse a uno de los magníficos rascacielos de Yaletown, emblema de la vanguardia urbana.

Este viaje a bordo del Canadian se puede realizar durante todo el año con tres salidas semanales y tanto en invierno como en verano es una experiencia fantástica.