5 paisajes asombrosos en Francia

Un mar de hielo, la duna más alta de Europa, acantilados blanquísimos, vertiginosas gargantas y un paisaje que parece el Gran Cañón son algunas de las maravillas naturales que atesora la geografía francesa.

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Acantilados de Etretat

Acantilados de Etretat

Las altas paredes de roca blanca de la Côte d'Albâtre se extiende a lo largo de 140 kilómetros, entre el estuario del Sena y el del Somme, en Normandía. El tramo más espectacular es el de la localidad de Etretat, con la Porte d'Aval, un inmenso arco de sílex, frente al que se erige una aguja pétrea de 51 metros de altura. La Manneporte, aún más monumental, está situada del otro lado de la Porte d'Aval, en el extremo de la playa de Jambourg. Claude Monet se enamoró de este lugar y pintó unos cincuenta lienzos bajo todo tipo de condiciones climáticas y en diferentes momentos del día.

Gtres

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Duna de Pilat

Duna de Pilat

Es la duna más alta de Europa. Desde su cima a 112 metros de altura se obtienen unas vistas impresionantes del océano Atlántico, de la bahía de Arcachon y de los bosques de las Landas. Está formada por 60 millones de metros cúbicos de arena y tiene una longitud de 2,7 kilómetros y una anchura de 500 metros. Para subir hasta la cima de esta gran formación de arena blanquísima se han habilitado unas escaleras que además de facilitar el acceso, la protegen. La duna de Pilat (Pyla) se halla en el suroeste de Francia, a 65 kilómetros de Burdeos.

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Gorges du Verdon

Gorges du Verdon

Excavadas por el río Verdon, estas espectaculares gargantas alcanzan los 25 kilómetros de longitud y una profundidad de hasta 700 metros. Se hallan en el suroeste de Francia, en la región de Provenza Alpes Costa Azul, y la zona más impresionante se encuentra entre las localidades de Castellane y Moustiers-Sainte-Marie, donde el río ha creado un barranco de profundidad vertiginosa. Destino perfecto para la práctica del kayac y el descenso de barrancos, las aguas del río Verdon, de intenso azul turquesa, componen una imagen bellísima.

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Mer de Glace

Mer de Glace

Este inmenso mar de hielo, situado a los pies del macizo del Mont Blanc, es el más largo de Francia con siete kilómetros y 200 metros de profundidad. El mejor lugar para disfrutar de las vistas es la estación de Montenvers, a casi 2.000 metros de altitud, a donde se llega desde la localidad de Chamonix en un tren cremallera que lleva ya un siglo en funcionamiento. Este lugar histórico fue decisivo en los comienzos del turismo de montaña a finales del siglo XIX y ofrece bellas vistas con cumbres como las Drus y las Grandes Jorasses.

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El Colorado Provenzal

El Colorado Provenzal

Así es como se conoce este paraje situado en Rustrel, en la región de Luberon. Sus insólitos paisajes se deben a la erosión natural y también porqué en este lugar había canteras de ocre de múltiples colores que fueron explotadas desde finales de siglo XVII hasta el año 1992. Hoy se puede caminar a través de este accidentado terreno de tonos rojizos y naranjas a través de un sendero de 15 kilómetros que permite acercarse a las caprichosas formas y esculturas y contemplar las cuatro cascadas, la más conocida de las cuales es la de Valat des Gorges.

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9 de junio de 2015

En un viaje a Francia no puede faltar alguno de estos cinco destinos que la naturaleza nos regala. Son lugares que la erosión ha ido modelando hasta el virtuosismo creando insólitas imágenes de dimensiones superlativas. Un largo glaciar, un profundo cañón, una duna descomunal, un paisaje mágico y una costa de artistas son nuestra propuestas.

Gorges du Verdon. Excavadas por el río Verdon, estas espectaculares gargantas alcanzan los 25 kilómetros de longitud y una profundidad de hasta 700 metros. Se hallan en el suroeste de Francia, en la región de Provenza Alpes Costa Azul, y la zona más impresionante se encuentra entre las localidades de Castellane y Moustiers-Sainte-Marie, donde el río ha creado un barranco de profundidad vertiginosa. Destino perfecto para la práctica del kayac y el descenso de barrancos, las aguas del río Verdon, de intenso azul turquesa, componen una imagen bellísima.

Mer de Glace. Este inmenso mar de hielo, situado a los pies del macizo del Mont Blanc, es el más largo de Francia con siete kilómetros y 200 metros de profundidad. El mejor lugar para disfrutar de las vistas es la estación de Montenvers, a casi 2.000 metros de altitud, a donde se llega desde la localidad de Chamonix en un tren cremallera que lleva ya un siglo en funcionamiento. Este lugar histórico fue decisivo en los comienzos del turismo de montaña a finales del siglo XIX y ofrece bellas vistas con cumbres como las Drus y las Grandes Jorasses.

Acantilados de Etretat. Las altas paredes de roca blanca de la Côte d'Albâtre se extiende a lo largo de 140 kilómetros, entre el estuario del Sena y el del Somme, en Normandía. El tramo más espectacular es el de la localidad de Etretat, con la Porte d'Aval, un inmenso arco de sílex, frente al que se erige una aguja pétrea de 51 metros de altura. La Manneporte, aún más monumental, está situada del otro lado de la Porte d'Aval, en el extremo de la playa de Jambourg. Claude Monet se enamoró de este lugar y pintó unos cincuenta lienzos bajo todo tipo de condiciones climáticas y en diferentes momentos del día.

El Colorado Provenzal. Así es como se conoce este paraje situado en Rustrel, en la región de Luberon. Sus insólitos paisajes se deben a la erosión natural y también porqué en este lugar había canteras de ocre de múltiples colores que fueron explotadas desde finales de siglo XVII hasta el año 1992. Hoy se puede caminar a través de este accidentado terreno de tonos rojizos y naranjas a través de un sendero de 15 kilómetros que permite acercarse a las caprichosas formas y esculturas y contemplar las cuatro cascadas, la más conocida de las cuales es la de Valat des Gorges.

Duna de Pilat. Es la duna más alta de Europa. Desde su cima a 112 metros de altura se obtienen unas vistas impresionantes del océano Atlántico, de la bahía de Arcachon y de los bosques de las Landas. Está formada por 60 millones de metros cúbicos de arena y tiene una longitud de 2,7 kilómetros y una anchura de 500 metros. Para subir hasta la cima de esta gran formación de arena blanquísima se han habilitado unas escaleras que además de facilitar el acceso, la protegen. La duna de Pilat (Pyla) se halla en el suroeste de Francia, a 65 kilómetros de Burdeos.