Chocolate, una tradición deliciosa

Hernán Cortés trajo del Nuevo Mundo a la corte española el tchocoatl que bebían los aztecas. Comenzaba así la historia del cacao en Europa

Confitería Meert de Lille, Francia

Confitería Meert de Lille, Francia

27 de marzo de 2017

Sin saberlo, Colón fue el primer europeo que tuvo contacto con el cacao en uno de sus viajes hacia el Nuevo Mundo, ya en el año 1502. Poco a poco, se descubriría que, para los mayas y aztecas, el cacao tenía un significado casi ritual: las almendras del fruto poseían un gran valor, tanto que en muchas ocasiones se usaban como moneda de cambio. De todas formas, no gustó a los primeros españoles que lo probaron en América puesto que, al natural y sin refinar, el cacao tenía un sabor amargo e incluso picante.

El chocolate, la bebida divina que conquistó Europa

Más información

El chocolate, la bebida divina que conquistó Europa

Hernán Cortés lo llevó a la corte española y lo presentó a Carlos V en el siglo XVI. A partir de ese momento, su fama no tardaría en extenderse por toda Europa durante el siglo XVII y ya en el XVIII se hizo el dueño de las meriendas y almuerzos de los nobles europeos.

En los tres siguientes países todavía se puede sentir el aroma de la tradición chocolatera en sus fábricas y locales más emblemáticos:

Suiza. François Cailler fundó en 1819 una de las primeras fábricas chocolateras de Europa –en Broc tiene su museo–. Le imitaron los emprendedores Suchard, Tobler, Nestlé y Lindt. A ellos se debe la idea de añadir leche para reducir su amargor y hacerlo más popular (1875); y a Lindt, la técnica del conchaje que lo airea para que se funda en la boca. La costumbre de invitar a una taza de chocolate en casa pasó a confiterías pioneras como Teuscher y Sprüngli, abiertas alrededor de 1836.

Bélgica. Jean Neuhaus llegó a Bruselas en 1857 para abrir con su cuñado una panadería-farmacia en las galerías Royales Saint Humbert. Allí ingeniaron ocultar el gusto amargo de las píldoras con cacao. Pero el momento clave para la marca Neuhaus llegó en 1912 cuando su nieto pensó en recubrir frutos secos con chocolate, inventando el praliné. Su éxito fue seguido por Leonidas (1913) y Godiva (1926), cuya tienda original de la Grand Place es inicio de la Ruta del Chocolate de Bruselas.

Francia. El año 1800 abrió Debauve & Gallais, la chocolatería más antigua de París que nació como botica. En 1849, el belga Méert, tras recorrer las plantaciones de cacao de las colonias, fundó en Lille su histórica confitería. En 1953, el maestro chocolatero Bernanchon –al que le gustaba seleccionar personalmente las habas de cacao para sus recetas secretas– inauguró su famosa Maison Chocolatier de Lyon. Visitar estos templos del azúcar permite disfrutar del savoir faire de sus pasteleros.

Fotografías: Gtres; Age fotostock; Aci