El templo de Debod, en Madrid, reabre parcialmente sus puertas

El regalo que los egipcios le hicieron a España por su participación en la campaña de la Unesco para salvar los santuarios de Nubia en los años 60 contaba con problemas en su sistema de climatización

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Templo de Debod, Madrid

Templo de Debod, Madrid

El obsequio que Egipto le hizo a España en 1968 por su cooperación para salvar los templos de Nubia tras la construcción de la presa de Asuán es una de las mayores joyas egipcias del mundo fuera de su país. 

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Templo de Debod

Templo de Debod

Fundado en la Baja Nubia por el rey Adijalamani de Meroe en el siglo II a.C, el templo estaba consagrado al dios Amón, padre de todos los vientos. Originariamente, Debod solo se componía de una pequeña capilla cuya estructura se fue ampliando durante la época ptolemaica y posteriormente con la conquista romana. 

Foto: Ayuntamiento de Madrid

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Templo de Debod durante la noche

Templo de Debod durante la noche

Problemas con su sistema de climatización hicieron que el pasado 3 de julio los responsables cerrasen el templo al turismo. Actualmente vuelve a estar abierto, aunque su acceso está limitado a grupos de 15 personas y solo se puede acceder al vestíbulo, la capilla de Adijalamani y la sala de audiovisual.  

Foto: Ayuntamiento de Madrid

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Vistas desde Debod

Vistas desde Debod

Debod legó a España en 1970 en más de 1.300 cajas. El lugar escogido para su reconstrucción fue el terreno donde anteriormente se encontraba el antiguo Cuartel de la Montaña de Príncipe Pío, destruído durante la Guerra Civil. 

Foto: Gtres

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Temple of Dendur. Templo de Dendur, Estados Unidos

Templo de Dendur, Estados Unidos

Consagrado a Isis, reina de los dioses, el templo de Dendur fue el regalo donado por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser a Estados Unidos por su colaboración para salvar los santuarios de Nubia. Se encuentra ubicado en el Metropolitan Museum of Art y es la edificación más antigua de Nueva York. 

Foto: Jean-Christophe Benoist

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Templo de Ellesiya, Italia

Templo de Ellesiya, Italia

De estilo rupestre excavado en roca, el templo de Ellesiya fue el regalo que el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser le hizo a Italia por su colaboración para salvar los santuarios de Nubia. Fue construido por Tutmosis III en el siglo XV a. C y se encuentra situado en el Museo Egipcio de Turín. 

Foto: David Schmid

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Temple de Taffa

Temple de Taffa

Construido durante el periodo romano, el templo formaba parte de la fortaleza de Taphis. Actualmente se encuentra expuesto en el Museo Nacional de Antigüedades de Leiden, Países Bajos, donde llegó en 1971 desde Egipto como agradecimiento de su colaboración por preservar los santuarios de Nubia que se encontraban en peligro tras la construcción de la presa de Asuán. 

Foto: Paul Garland

Laura Fernández

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El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado esta mañana la reapertura parcial del templo de Debod, la joya egipcia que luce imponente en sus homónimos jardines a escasos metros de la plaza de España.

Al igual que ya hubiera ocurrido durante otros periodos estivales, el aumento drástico de temperatura provocado por algunos fallos en el sistema de climatización del delicado monumento fue la causa de que el pasado 3 de julio se viera obligado a cerrar sus puertas. Para evitar que la situación se repita en el futuro, el Ayuntamiento de Madrid tiene pensado renovar los sistemas de ventilación de todo el edificio para el próximo 2017. Mientras tanto, solo será posible acceder a algunas de sus dependencias como el vestíbulo, la capilla de Adijalamani y la sala de audiovisual.

Entre las reformas que se llevarán a cabo, también se pretende renovar el proyecto museográfico del templo. Las mejoras incluyen un mayor sistema de iluminación de las piezas artísticas como los relieves o inscripciones, más medios audiovisuales, gráficos y aumentar los textos explicativos sobre sus orígenes.

Debod es el más grande de los cuatro templos que Egipto donó a los países que ayudaron a salvar los santuarios de Nubia de las aguas del Nilo. La construcción de la presa de Asuán, en los años 60, provocó que el cauce del río y del lago Nasser aumentase notablemente. Como consecuencia, muchos de los templos que yacían desde la antigüedad en su ribera tuvieron que ser trasladados hacia el interior. En total, más de 22 templos se vieron afectados por lo que, el 8 de marzo de 1960, la Unesco hizo un llamamiento para que todas las naciones cooperasen para salvar las reliquias nubias.

Solo será posible acceder a algunas de sus dependencias como el vestíbulo, la capilla de Adijalamani y la sala de audiovisual

Las operaciones del rescate se basaron en trasladar los santuarios a unos metros de su emplazamiento original. Este fue el caso del afamado Templo de Abu Simbel, la obra de Ramsés II que fue llevada a un terreno más elevado y cuya reconstrucción se prolongó durante seis años. Debod también fue uno de los monumentos en peligro, aunque nunca volvería a exponerse en el país de los faraones. Gracias a su generosidad, Egipto decidió regalárselo a España en 1968.

Fundado originariamente en la Baja Nubia por el rey Adijalamani de Meroe en el siglo II a.C, este templo consagrado al dios Amón, padre de todos los vientos, y a Isis de File, diosa de la maternidad, llegó a Madrid repartido en más de 1.300 cajas. El lugar escogido para montar este puzzle histórico fue el terreno que ocupó en su día el antiguo Cuartel de la Montaña de Príncipe Pío, desaparecido durante la Guerra Civil. Su reconstrucción llevó poco más de dos años, por lo que en 1972 la capital de España asistía a la inauguración de una de las joyas egipcias más valiosas fuera de Egipto.

El acceso estará limitado a grupos de unas 15 personas

Debod no fue el único monumento donado por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser. La labor de recuperación llevada a cabo por Estados Unidos también hizo que fuera agasajado con Dendur, que actualmente se puede visitar en el Metropolitan Museum. También Italia, que recibió Ellesiya, expuesto en el Museo Egipcio de Turín, o los Países Bajos, quienes obtuvieron Taffa y que permanece visible en el Museo de Antigüedades de Leiden. De lo que sí es único es de estar al aire libre, lo que ha provocado su desgaste con el paso del tiempo y su exposición a actos vandálicos.

La preocupación por su deterioro, sumada al cierre del monumento durante el verano, han obligado a tomar medidas. Algunas de las anunciadas son el cambio del sistema de climatización o la reducción del número de visitantes. El acceso estará limitado a grupos de unas 15 personas para evitar las posibles aglomeraciones que puedan aumentar la humedad y la temperatura del edificio. También se prevé mejorar su seguridad a partir de octubre, momento en el que el templo pasará de uno a dos vigilantes que velarán por el templo las 24 horas.