Recorrido por los edificios de Gaudí en Barcelona

Sus obras son la máxima expresión del modernismo catalán y se han convertido en los iconos de la Ciudad Condal.

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Sagrada Familia, Barcelona. Sagrada Familia

Sagrada Familia

Es el icono de Barcelona, la basílica más afamada de España y posiblemente la más conocida del mundo. Su particular característica es que su construcción se inició en 1882 y, 134 años después, aún no está terminada. Gaudí comenzó el proyecto cuando solo tenía 31 años, convirtiéndose en su obra más grande e importante de su vida. También ha sido considerada como el máximo exponente del modernismo catalán.

La Sagrada Familia es una obra única, caracterizada por la innovación de su arquitectura. Muchos son los elementos que demuestran su novedoso estilo: las torres cónicas que sobresalen del edificio, la multitud de ventanas que suben por ella con formas espirales, los enormes pórticos, su abundante ornamentación… Aunque Gaudí en vida solo logró ver una de las torres levantadas, cuando las obras concluyan habrá un total de 18 torres. Cada una de sus entradas está dedicada a un pasaje de la vida de Jesús: el nacimiento, la pasión y la gloria. De hecho, en el exterior del templo ya pueden verse algunas esculturas que recrean la historia: El beso de Judas, La última cena, El juicio de Jesús o el Ecce Homo. La cripta, uno de los lugares más importantes del templo, está compuesto por siete capillas. Precisamente en la de Nuestra Señora del Carmen se encuentra la tumba de Gaudí.

Cada día miles de turistas admiran la gran obra del arquitecto catalán, haciendo de ella uno de los reclamos turísticos más importantes de Barcelona. De hecho, en 2005, la fachada del Nacimiento y la cripta fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad “Obras de Antoni Gaudí”.

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Colegio Teresianas

Colegio Teresianas

En el número 85 de la calle Ganduxer, en la zona alta de Sarrià- Sant Gervasi, se encuentra este colegio y convento de la Congregación de las religiosas Teresianas fundado por el sacerdote Enrique de Ossó. El edificio fue construido entre 1887-1889 y en su diseño participó Antoni Gaudí. El estilo de su obra pertenece al neogótico y en ella predomina el ladrillo, la cerámica, la forja y carpintería. Materiales que no suponían un elevado gasto debido al empeño de Ossó en que Gaudí se ciñese al presupuesto. Lo más llamativo de sus acabados son las almenas de su parte superior, que le hacen parecer un castillo. También las cruces de cuatro brazos, su seña de identidad, que quedan expuestas en cada uno de sus vértices; o los motivos de la orden, compuestos por varios escudos de cerámica. Su trabajo en el jardín fue considerado un anticipo de lo que posteriormente crearía en el Park Güell: palmeras, pinos y bancos de piedra. El colegio de las Teresianas fue declarado Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional en 1969.

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Park Güell

Park Güell

Es, sin duda, el parque más famoso de Barcelona. Ha servido de escenario para películas, series de televisión, vídeos musicales, sesiones de fotos… Se encuentra en lo alto de la ciudad, encima del popular barrio de Gracia y junto al parque de El Carmel. Fue construido por Gaudí por encargo de Eusebi Güell entre los años 1900 y 1914. La idea, en sus inicios, era construir  una urbanización, aunque finalmente se decantaron por construir un parque. La obra pertenece a la etapa naturalista, predominando los motivos de animales, como la salamandra que preside el recinto, la serpiente que se encuentra en una de las fuentes, o las gárgolas situadas bajo los bancos ondeantes de la plaza central.

El uso de azulejos como ornamento decorativo llena de color el parque, cuya arquitectura se funde con la naturaleza que la rodea. Desde los bancos, que simulan las olas del mar, se obtienen algunas de las mejores vistas de Barcelona. Hasta hace unos años, la entrada al parque era gratuita, sin embargo el ayuntamiento decidió cobrar una entrada tanto a los turistas como a los ciudadanos de la Ciudad Condal.

Como no podía ser de otra manera en una obra de Gaudí, el toque religioso lo encontramos en el Calvario, un promontorio en la parte alta del parque. Dentro del recinto se encuentra también la Casa-museo Gaudí, donde vivió el arquitecto y en la que actualmente se puede ver una amplia colección de obras del autor.

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Gaudi casa mila. Casa Milà

Casa Milà

Más conocida como La Pedrera, este edificio modernista diseñado por Antoni Gaudí es uno de los iconos de Paseo de Gracia y de Barcelona. El encargo provino del matrimonio Pere Milà i Camps, importante empresario textil, y su mujer Roser Segimon i Artells, viuda de un rico indiano. Fue en 1906, cuando tras aprobar las obras del Eixample, esta zona de la ciudad comenzó a ser edificada por la burguesía catalana. Para su monumental vivienda la pareja escogió a Gaudí, quien entonces ya había diseñado la Casa Batlló. En total, el arquitecto levantó dos inmuebles de seis plantas con dos patios interiores, aunque en la fachada parece un único edificio.

Para su diseño el artista se inspiró en su estilo naturalista, otorgándole formas que asemejan a las olas del mar, balcones con hierro forjado como si fueran plantas trepadoras, rosas esculpidas en la fachada y chimeneas con acabados en forma de cabezas de guerreros. También cuenta con motivos religiosos, como su cruz de cuatro brazos o esculturas de la Virgen. Su originalidad hizo que haya sido uno de los trabajos más valorados de Gaudí, a pesar de su abandono por las discrepancias con la familia Milà sobre las pinturas interiores. Actualmente, la casa está abierta al público y es una de los edificios más visitados de Barcelona.

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Casa Calvet

Casa Calvet

Este edificio modernista corresponde a la época naturalista de Gaudí, quien en 1900 recibió el primer premio del concurso anual de edificios artísticos de Barcelona. Está ubicado en el número 48 de la calle Casp, en el Eixample derecho. La principal característica de esta obra es su carácter conservador. Solo con echar un vistazo a su fachada se puede adivinar el autor de la obra. En ella están las formas características de Gaudí, que más tarde adquirirían cierta madurez; así como sus materiales más típicos: el ladrillo, la arenisca de Montjuic o el hierro forjado. En la ornamentación se presentan figuras naturales como setas, frutas o tórtolas; y no podían faltar el escudo de Cataluña ni las típicas cruces.

Parte del mobiliario de su interior se encuentra expuesto en la Casa-Museo Gaudí, situado en el Park Güell. Como curiosidad, la Casa Calvet superó en su día la altura permitida por el Ayuntamiento de Barcelona. Al parecer, el arquitecto lo sabía, aunque no quiso modificarlo.

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Casa Vicens

Casa Vicens

Fue una de las primeras obras de Antoni Gaudí tras haber terminado la carrera. El encargo le llegó de Manuel Vicens i Montaner, quien deseaba una segunda residencia en Gracia para pasar allí sus vacaciones, pues por aquel entonces, esta villa aún no estaba anexionada a Barcelona. Las obras comenzaron en 1883 y el autor siguió su estilo inicial, con influencias orientales: mudéjar, persa y bizantino. El resultado fue un edificio cubierto de cerámica que recuerda a las construcciones árabes. De hecho, en sus interiores, uno de los techos se asemeja al Generalife de la Alhambra de Granada.

Gaudí también diseñó su mobiliario y los jardines, aunque estos últimos hoy en día están ocupados por edificios de viviendas. En 2005 la Casa Vicens fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Casa Batlló

Casa Batlló

Situado en el número 43 de Paseo de Gracia, este es uno de los edificios más emblemáticos de Gaudí. En ella vivía la familia Batlló, quienes en 1903 encargaron al arquitecto la remodelación de la vivienda. Para esta obra, Antoni Gaudí se inspiró en las formas de la naturaleza y se centró, principalmente, en su fachada, el primer piso, el patio de luces y la azotea, donde se encuentra una bóveda con forma de dragón que se ha convertido en la seña de identidad del edificio. En él tampoco podía faltar su cruz de cuatro brazos, situada justo en la parte central del terrado.

La casa fue presentada al concurso anual de edificios artísticos del Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, por extraño que parezca, no resultó ganadora porque, en aquella edición, no se valoró ninguna obra relacionada con el modernismo catalán. La casa, abierta al público, es actualmente uno de los monumentos más visitados de la ciudad. En el año 2005 fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

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Torre Bellesguard

Torre Bellesguard

A los pies de la sierra de Collserola se encuentra una de las obras más bonitas y desconocidas diseñadas por el arquitecto Antoni Gaudí. Su construcción se inició en 1900 y el estilo que utilizó para ella fue el neogótico. Anteriormente, en este mismo emplazamiento se hallaban los restos de un castillo, elementos que Gaudí reutilizó para su nueva construcción. Permanecieron en su obra las almenas y junto a ellas se elevó una torre y se reconstruyó la muralla medieval. De su decoración destaca el azulejo, empleando la técnica del mosaico sobre la piedra y el ladrillo. También se puede observar otros elementos característicos, como el hierro forjado, la cruz de cuatro brazos, el escudo de Cataluña y algunos elementos religiosos como la inscripción de su puerta de entrada de Ave María purissima, sens pecat fou concebuda (Ave María purísima, sin pecado concebido).

Los jardines, diseñados también por el arquitecto, están abiertos al público durante el verano, cuando se celebra las populares Noches de Gaudí. La casa es propiedad privada, aunque se ha abierto a los visitantes para fomentar su conservación. Su nombre original es Casa Figueras, aunque fue cambiado por el de Bellesguard por las vistas que había desde allí arriba. 

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Palacio Güell

Palacio Güell

Fue el primer encargo importante de Gaudí, aunque también ha sido una de las obras que han pasado más desapercibidas. La propiedad pertenecía al conde de Güell, quien tenía la idea de levantar un palacio cuyo patio interior conectase con su vivienda de entonces situada en la Rambla de los Capuchinos. Inspirado en un estilo oriental, pero siguiendo la estructura de las grandes casas señoriales catalanas, Gaudí llegó a presentar hasta 25 bocetos.

El palacio cuenta con más de 2.850 metros cuadrados. De ellos, el arquitecto diseñó su fachada, de ladrillo, piedra y hierro forjado, el sótano, la planta baja, el entresuelo, la planta noble, el segundo piso donde estarían las habitaciones y un tercero para el servicio. Lo que más llama la atención es la magnitud de sus puertas de entrada, pensadas para que los invitados las cruzasen montados en sus caballos. Esto fue totalmente innovador ya que a través de una rampa llegaban a los establos. También sus ornamentos principales, compuestos por un par de serpientes, un ave fénix y el escudo de Cataluña. O las chimeneas de su azotea, con las que Gaudí comienza a experimentar hasta alcanzar la espectacularidad conseguida en la Casa Batlló o La Pedrera. Aunque el palacio no estuvo terminado hasta 1890, su inauguración coincidió con la Exposición Universal de Barcelona, en 1888.

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Pabellones Güell

Pabellones Güell

Situados en la antigua finca de Eusebi Güell, en Pedralbes, actualmente de los cuatro edificios sólo se conservan tres de ellos: las caballerizas, el picadero y la portería, además del muro que rodea el área. Este fue uno de los primeros trabajos que Güell le encargó a Gaudí con la idea de remodelar su casa de aire caribeña y el resto de edificios, aunque la vivienda fue derribada en 1919, pues en su lugar se construyó el palacio de Pedralbes.

Las obras se iniciaron en 1883 y en ellas el arquitecto catalán optó por el estilo oriental. El uso de bóvedas y cúpulas dan a los edificios cierto aire nazarí o mudéjar. De las cuatro puertas de entrada a la finca, actualmente solo se conserva una. En su creación destaca el hierro forjado con el que fue elaborado el dragón de su entrada principal. Este personaje está inspirado en el poema La Atlántida, de Jacint Verdaguer. De sus jardines, actualmente todavía queda en pie la fuente de Hércules, con el busto del héroe griego y el escudo de Cataluña.

Hasta el 2008 los pabellones sirvieron como sede a la Real Cátedra Gaudí, de la Universidad Politécnica de Barcelona. Desde el pasado año, el recinto está abierto al público.

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Laura Fernández

10 de junio de 2016

Desde primera hora de la mañana la Sagrada Familia es un hervidero de turistas. Personas de diferentes nacionalidades de todo el mundo deambulan mientras esperan para entrar en la obra insigne de Barcelona y la máxima expresión del modernismo catalán. No serán los únicos visitantes del día. Después de ellos llegará otra nueva oleada haciendo que, esta basílica inacabada, siempre esté repleta de gente hasta caer la noche. Su autor, el arquitecto catalán Antoni Gaudí murió a escasos kilómetros de allí, arrollado por un tranvía entre las calles de Bailén y Girona. Nunca vio finalizada su obra que, 90 años después de su muerte, aún sigue en construcción.

Si siguiésemos a cualquier viajero, posiblemente la siguiente parada sería el número 43 de Paseo de Gracia, la Casa Batlló. Un tapón de gente bloquea cada día la subida por la acera izquierda de la gran avenida que une el centro de Barcelona con la antigua Villa de Gracia. Estamos en la llamada la Manzana de la discordia, donde se concentran varias obras de arquitectos catalanes modernistas. Su momento de esplendor llegó tras la aprobación de las obras de Ildefonso Cerdá para realizar el Eixample (Ensanche de Barcelona). Esta ingeniería situó al Paseo de Gracia como la arteria principal de la ciudad haciendo que muchas familias burguesas construyeran sus mansiones en esta gran avenida. Una de ellas fue precisamente la familia Batlló, que gozó de una de las obras naturalistas más famosas de Gaudí.

De los 10 monumentos más visitados de Barcelona, cuatro son obra de Antoni Gaudí

La otra obra importante de esta calle se encuentra solo unos metros más arriba, en el número 92. Es la Casa Milà, también conocida como La Pedrera. Un monumental edificio que Gaudí diseñó para la familia Milà. Ellos solo ocuparon una planta, el resto fueron alquiladas. Una tendencia bastante habitual en aquella época. La azotea de su imponente obra, donde destacan las chimeneas con forma de guerreros, es hoy una de las visitas más esperadas los viajeros. Especialmente durante el verano, cuando se celebran las Noches de Gaudí, donde los amantes del arte pueden disfrutar de su arquitectura con música en directo y una copa de cava en la mano.

Aunque estas no son las únicas obras del archiconocido arquitecto. Quizá menos popular, en la calle Casp 48 se ubica la Casa Calvet, de estilo barroco cuya fachada, tribuna y mobiliario le hicieron valerse con el primer premio en el concurso anual de edificios artísticos de Barcelona en 1900. En pleno barrio de Gracia también está la Casa Vicens que, aunque en sus inicios fue una antigua vivienda vacacional de la burguesía, hoy ha pasado a quedar integrada entre las viviendas de los alrededores.

La ruta de Gaudí nos lleva a otro de los emblemas de Barcelona: el Park Güell, donde la naturaleza y arquitectura se entremezclan entre sí en uno de los espacios más bonitos de la ciudad. Este parque, cuya entrada desde hace unos años es de pago, pertenece a su etapa naturalista, por lo que cada pieza que lo compone encaja con el abrupto paisaje que lo rodea. Desde su popular plaza se obtienen algunas de las mejores vistas de la ciudad, por lo que la imagen desde sus coloridos bancos ondulados han dado la vuelta al mundo a través de series de televisión, películas y vídeos musicales.

De los 10 monumentos más visitados de Barcelona, cuatro son obra de Antoni Gaudí. Aunque no son los únicos: el colegio de las Teresianas, los pabellones y el palacio Güell o la torre Bellesguard son algunos de los edificios diseñados por el arquitecto y que entran dentro de su ruta. En la galería fotográfica recorremos todos ellos.