Escapadas

Puente de Diciembre ¿Playa o montaña?

Diez destinos impresionantes y muy seductores para que, elijas lo que elijas, aciertes en el Puente de Diciembre.

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As Catedrais

As Catedrais

Las playas gallegas tienen algo trágico en invierno, desiertas, amplias e impetuosas, e incluso escultóricas como la de As Catedrais. Con sus impresionantes formaciones rocosas, alguna de treinta metros de altura y sus mareas, ha recibido diversos reconocimientos internacionales como una de las playas más bellas del mundo. Cuando baja la marea se puede caminar bajo los arcos pétreos de esta espectacular maravilla natural situada cerca de Ribadeo. Y ya que estamos en el país del buen marisco no vamos a desaprovechar la ocasión, ¿verdad?

Foto: GTRES

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Costa Verde

Costa Verde

El litoral asturiano refleja el verde de los Picos de Europa en sus aguas y crea rincones asombrosamente bellos, como la playa del Portizuelo en Valdés, una pequeña cala de cantos rodados enclavada en un espacio natural protegido. Era el paseo favorito del Premio Nobel Severo Ochoa y punto de encuentro de las llamadas “maruyas”, mujeres aldeanas que se bañaban vestidas. O la de de Cué, en Llanes, de 380 metros de largo, que durante la bajamar suele quedar unida a la Isla Grande; también la Torimbio, en la imagen, que traza un medio arco perfecto. Una vez más, esta escapada va acompañada de otros placeres nada desdeñables como el gastronómico.

Foto: TURISMO DE LLANES

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Menorca

Menorca

Otra buena idea es dedicar el Puente de Diciembre a descubrir los distintos paisajes menorquines a través del llamado Camí de Cavalls. Aunque Menorca no tiene más de 45 kilómetros de un extremo a otro, este sendero traza un recorrido de 185 kilómetros a través de calas escondidas, acantilados, restos megalíticos, fortificaciones y ciudades encaladas. La ruta completa está dividida en 20 tramos, de entre 8 y 12 kilómetros cada uno, que pueden hacer a pie o en bicicleta. La ruta suele iniciarse en Maó y se dirige hacia el norte para encontrar el Cap de Cavalleria, seguir hasta Ciutadella, recorrer el litoral sur con la Cala Macarella, en la imagen, como emblema y cerrar el círculo de nuevo en Maó.

Foto: Turismo de Menorca

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Delta del Ebro

Delta del Ebro

Con un litoral de cien kilómetros de playas vírgenes y varias lagunas, el Delta del Ebro es en invierno un paraíso ornitológico. El paseo en bicicleta por sus senderos va deparando sorpresas, bandadas de ánades, garzas reales que se posan en los arrozales segados, colonias de flamencos que se cobijan en los juncos… Una de las mejores excursiones por la zona es la que lleva hasta la Punta del Fangar en una media hora a pie a lo largo de la playa, entre altas dunas, y que culmina en el faro junto a la bahía homónima. También la ruta en bicicleta por las lagunas de l’Encanyissada y de la Tancada es muy recomendable para avistar aves y tiene como recompensa una buena paella o un guiso de pescado en cualquiera de los restaurantes de la zona.

Foto: TONI VILLALOBOS

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Cabo de Gata

Cabo de Gata

Arrecifes y acantilados, aldeas de pescadores y calas impenetrables motean la costa del Cabo de Gata, declarado Parque Natural en 1987 y Reserva de la Biosfera diez años después. El núcleo de San José, abierto a una bahía delimitada por riscos volcánicos, es el mejor lugar para iniciar la exploración de la zona. El pueblo es el inicio de senderos costeros que se dirigen a playas intactas. La del Mónsul –en la fotografía– está cubierta por dunas y rocas de lava que, como La Peineta, se adentran en el mar. El mirador de la Vela Blanca es el mejor para contemplar el paraje.

Foto: GTRES

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Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Una de las maravillas de los Pirineos tienen nombre propio, el Circo de Gavarnie: una gran muralla rocosa con tres gradas verticales, flanqueada por picos de más 3.000 metros de altitud y por cuyas paredes se precipita la Gran Cascada, que con sus 423 metros de caída, está considerada la más alta de Europa. Gavarnie se halla justo en el punto donde coinciden dos importantes parques nacionales, el Ordesa y Monte Perdido (España) y el de los Pirineos (Francia), ambos catalogados como Patrimonio de la Humanidad. Victor Hugo definió este magnífico paisaje como “el edificio más misterioso del más misterioso de los arquitectos”. Hay un montón de actividades para hacer, desde esquí de fondo y excursiones con raquetas de nieve, paseos a caballo y esquí alpino en la cercana estación de Gavarnie.

Foto: GTRES

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El Parrizal. El Parrizal y el río Matarraña

El Parrizal y el río Matarraña

Pozas de agua cristalina, pasarelas sobre el río, altísimos farallones rocosos… la excursión desde la población de Beceite por el río Matarraña se convierte en una aventura inolvidable. En unos pocos kilómetros se disfruta de un paisaje excepcional, lleno de retos y, al final, la ruta sorprende con un cañón que alcanza una anchura de 1.5 metros y paredes de 60 metros de alto. A la vuelta conviene detenerse en Beceite, la entrada natural al Parque Natural dels Ports, pasear por sus calles estrechas y abigarradas y visitar los que fueron impornates molinos papeleros, cuyo origen se remonta al siglo XIII.

Foto: MATARRANYA TURISMO

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Serra de Tramuntana. Sierra de Tramuntana

Sierra de Tramuntana

El norte de Mallorca lo tiene todo para los amantes de la montaña y de la playa. Por eso proponemos una ruta conocida como la de la "Pedra en Sec" que sigue el trazado del GR-221 y se interna en los paisajes de la Sierra de la Tramuntana. Con el Mediterráneo siempre presente, el itinerario va enlazando estas construcciones hechas con piedra en seco –muros de bancal, fuentes de mina, barracas, neveros...–, declaradas Patrimonio de la Humanidad, bajo la mirada del pico más alto de la sierra, el Puig Mayor con 1436 metros de altura. El comienzo tiene lugar en el bellísimo pueblo de Valdemossa y culmina en Pollença, en el norte de la isla.

Foto: GR-221.INFO

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Sierra de Aralar

Sierra de Aralar

Cuando el otoño va tocando a su fin, la sierra de Aralar muestra su mejor cara. Un de las mejores formas de contemplar el espectacular paisaje es subiendo al monte Txindoki (1.346 m) en el País Vasco. Su acceso más asequible es el que parte de la ermita de Larratz; por el camino se encuentran diversos caseríos donde se puede catar un buen queso Idiazábal y sidra. Las vistas desde lo alto del Txindoki en un día despejado son realmente hermosas.

Foto: TURISMO DE NAVARRA

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Reserva Natural del Saja

Reserva Natural del Saja

La Cantabria más verde nos esperan en esta reserva natural que se recorre siguiendo el curso del río Saja y que penetra en el umbroso valle de Cabuérniga. La ruta parte de Cabezón de la Sal y a lo largo de 30 kilómetros atraviesa un paisaje de plena montaña, húmedo, frondoso y con aldeas tradicionales en las que detenerse a probar el excelente cocido montañés y admirar su arquitectura tradicional. En esta zona se hallan algunos de los mejores bosques de Cantabria que son refugio de una valiosa fauna entre las que destacan ciervos, jabalís, rebecos e incluso, osos. Final de la ruta, Bárcena Mayor, en la imagen, que aparece al fondo del barranco del río Argoza.

Foto: TURISMO DE CANTABRIA

19 de noviembre de 2015

¿Playa o montaña? Éste es el gran dilema frente a este largo fin de semana que irrumpe como agua de mayo a finales del otoño y justo antes de que empiece la vorágine navideña. Senderismo, escalada, bosques, silencio umbrío frente al profundo mar, los paseos solitarios por la orilla e incluso un baño si os animáis a ir un poco más lejos, a latitudes más cálidas. Elijas lo que elijas seguro que disfrutarás de estos cuatro días y de los atractivos destinos que te proponemos, cinco de cada, playa y montaña, o un poco de todo, ¿porqué no?