Ya se puede subir a lo más alto del Coliseo de Roma

El famoso anfiteatro abre por primera vez en cuarenta años las zonas superiores destinadas a los plebeyos, desde las que hay unas vistas únicas de Roma.

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José Alejandro Adamuz

5 de octubre de 2017

Es verdad que desde arriba no era el mejor lugar para seguir el espectáculo de los gladiadores en la arena; pero el ruido y el ambiente de los espectadores sí llegaba hasta donde los plebeyos se sentaban en bancadas de madera. Ahora, por primera vez en cuatro décadas, los visitantes podrán subir hasta las zonas superiores del Coliseo de Roma. La parte superior, que corresponde a los niveles IV y V del famoso anfiteatro, guarda un secreto: unas vistas únicas de Roma desde unos 40 metros de altura.

Visita los niveles superiores del Coliseo de Roma

Las 80 gradas del Coliseo de Roma estaban divididas según las diferentes clases sociales: en el podium estaban los romanos más ilustres, sentados en sillas de mármol junto a la arena, por lo que existía una malla que les protegía de los animales. En los siguientes niveles y en ascenso, los aristócratas y demás ciudadanos hasta llegar arriba del todo, el lugar de los plebeyos. En total, 50.000 espectadores reunidos para ver peleas de gladiadores, ejecuciones, recreaciones de batallas o caza de animales.

El Coliseo de Roma, gladiadores y luchas de fieras

Hasta ahora sólo era posible alcanzar el nivel III del famoso monumento romano. Después de los trabajos de acondicionamiento realizados, grupos reducidos de visitantes (un máximo de 25 personas y previa reserva) serán guiados hasta la galería del nivel V, desde donde obtendrán una imagen única del emblemático monumento y de la ciudad. Los plebeyos ascendían por túneles oscuros y subían agotadores escalones de piedra; hoy los turistas solo tendrán que seguir el recorrido acondicionado con puntos de observación hasta llegar a la gran terraza que sirve de mirador a 40 metros de altura.

Durante el recorrido se podrá experimentar la vida que hacían los espectadores en el anfiteatro cuando asistían a los juegos, que podían sucederse durante días enteros. Hay indicios de pequeños hornillos donde improvisaban sus cocinas e, incluso, letrinas practicadas en el pavimento, porque, con lo que costaba llegar hasta ahí arriba, como para abandonar su localidad por una emergencia.

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