El Coliseo de Roma inaugura una exposición sobre su historia

El icono de la capital italiana es uno de los monumentos más visitados del mundo. Una nueva exposición muestra hasta el próximo año el papel que ha tenido a lo largo de su historia

21 de marzo de 2017

Los interiores del imponente Coliseo, el anfiteatro romano más afamado del mundo, evocan a una época donde el suelo estaba cubierto de arena y donde las luchas de los gladiadores eran el entretenimiento favorito de la población. Imágenes difundidas por el cine, criticadas por algunas imprecisiones, que han hecho que una de las fotografías más repetidas de aquellos que lo visitan sea el brazo alzado con el puño cerrado y el pulgar indicando al suelo. No es complicado imaginarse aquellas gradas, hoy desérticas, repletas de asistentes. Ni al César en el palco presidencial disfrutando del espectáculo con su corona de laurel y su vaso de vino. Y es que, por así decirlo, aquellas luchas eran para los romanos el equivalente al fútbol en nuestro días. Aunque el recinto no sólo fue utilizado para los combates, sino que en él también se organizaban peleas de leones, espectáculos de saltimbanquis o ejecuciones a condenados, entre otros evento.

La nueva exposición Coliseo. Un icono, abierta al público desde el 8 de marzo y disponible hasta el mes de enero de 2018, repasa la historia del emblema de la Roma imperial para desvelar algunos de sus secretos mejor guardados. Desde su construcción, en el siglo I d.C, este el anfiteatro ha estado asociado al esplendor que le otorgaron los diferentes césares de la ciudad como centro de ocio y divertimento para la población, a pesar de las aberraciones que se han vivido en sus interiores en contra de los derechos humanos. Fue la época que marcó su historia, aunque no es la única.

¿Qué fue de él durante la Edad Media?

Una parte de la exposición se centra en esclarecer el papel que tuvo el monumento tras el cese de las luchas de gladiadores. Algunos restos óseos, enseres y materiales encontrados enterrados en sus bajos han llevado a los arqueólogos a creer que, tras la caída del Imperio romano, el anfiteatro pudo haber sido utilizado como residencia, pues se encontraron restos de viviendas; un centro comercial, debido al hallazgo de numerosas monedas y restos de animales que podrían proceder de carnicerías; religioso, donde se levantaron ermitas; e incluso un hospital.

En los años que le prosiguieron, durante el Renacimiento, las ruinas llamaron la atención de arquitectos y artistas que se acercaban hasta él para inspirarse. Era la parada más ovacionada del “Gran Tour” que muchos poetas, pintores y escritores realizaron por Europa y cuya admiración dejaron por escrito en numerosas obras. Algunos de ellos fueron Charles Dickens, Goethe y Mark Twain, quienes elevaron el interés del público por conocerlo. Su resurgir hizo que Mussolini lo adquiriese como símbolo de poder, mientras que en los años posteriores a la guerra se convirtió en el escenario de numerosas películas de la época, lo que propició que el público pudiera hacerse una imagen de su función original y de su significado en los primeros años de su existencia.

Estas etapas están perfectamente representadas en la exposición Coliseo. Un icono, ubicada en el propio monumento y que muestra cómo lucía el anfiteatro Flavio en los diferentes años, los objetos que fueron encontrados durante las excavaciones, así como sus usos. Lo que no ha cambiado a lo largo de este tiempo es que continúa siendo el centro de atención de la ciudad y, como el propio nombre de la exposición indica, un icono de Italia que cada año es visitado por más de seis millones de turistas.

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