8 ciudades perdidas en el tiempo

Desde la ciudad inca de Machu Picchu a la mítica Cnosos

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Machu Picchu. Machu Picchu. Perú.

Machu Picchu. Perú.

Desde que en 1911 Hiram Bingham descubriera la enigmática ciudadela de los incas, ésta se ha convertido en uno de los grandes hitos viajeros del mundo. Se accede a esta ciudad escondida en la selva peruana a través del Camino del Inca, una senda empedrada de 40 kilómetros que lleva hasta sus puertas a lo largo de una travesía de cuatro días.

Construida en el siglo XV por la sofisticada civilización inca, la gran urbe de los Andes está compuesta por palacios y templos: el Templo del Sol, el del Cóndor, el de las Tres Ventanas... que rodean la plaza Principal en un orden impuesto por la orografía y la función ritual. Su máximo símbolo es el Intihuatana –significa «donde el sol se amarra», en quechua–, la gran piedra cuyos ángulos están orientados a los cuatro puntos cardinales.

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Chichen Itza. Chichen Itzá. México.

Chichen Itzá. México.

La más majestuosa de las ciudades mayas se halla a unos 100 kilómetros de Mérida. El sitio arqueológico cubre un área de 6,5 km2 y cuenta con dos zonas arquitectónicas, la sur que se remonta al siglo VII con construcciones de estilo maya Puuc, y la zona central construida después de la llegada de los toltecas alrededor del siglo X. Entre sus edificaciones más destacadas están el Castillo o pirámide de Kukulkan, el Caracol, el templo de los Guerreros con sus mil columnas y el Juego de Pelota.

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Ayutthaya. Ayutthaya. Tailandia.

Ayutthaya. Tailandia.

Situada a unos 85 km al norte de Bangkok, fue la capital del Reino de Siam desde el año 1350 y alcanzó su apogeo durante los siglos XV al XVII, cuando se convirtió en uno de los centros comerciales y diplomáticos más atrayentes de Asia. Mercaderes, monjes, misioneros y aventureros llegados de lejanos países, se dieron cita en esta ciudad que alcanzó el millón de habitantes.

Jemeres y birmanos no dejaron de acosarla hasta que finalmente fueron estos últimos los que la conquistaron y saquearon en 1767. Los restos de la ciudad, en su mayoría templos (wats) y estupas, ocupan una área de 15 km2 y forman uno de los lugares históricos más importantes de Tailandia.

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Roma. Roma. Italia.

Roma. Italia.

Un viaje por las grandes ciudades históricas del mundo no tendría sentido sin la eterna Roma. Hoy los restos de la antigua capital del Imperio se visitan en una ruta que transita por la ciudad moderna. El magnífico Coliseo (71 d.C), los foros, baños y catacumbas… siguen impresionando, sobre todo si se contemplan en su conjunto desde colinas cercanas como la del Palatino. Con un poco de imaginación, las basílicas vuelven a erguirse, los templos se llenan de ofrendas, el Senado resuena de voces y los soldados desfilan por la empedrada Vía Sacra.

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Tikal. Tikal. Guatemala.

Tikal. Guatemala.

En el corazón de la selva guatemalteca se yergue esta colosal ciudad maya construida entre los años 200 y 850. El templo del Gran Jaguar y el de las Máscaras se miran de frente; la Acrópolis Norte acumula pirámides más pequeñas, tumbas de los primeros señores de Tikal.

Se cree que la ciudad ocupa más de 570 km2, con gran profusión de edificios ceremoniales, los expertos de la Universidad de Pensilvania tardaron trece años sacar a la luz alrededor de 16 km2 de estructuras en Tikal, y aún quedan mucho por descubrir...

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Petra. Petra. Jordania.

Petra. Jordania.

La «Ciudad Rosada», la antigua ciudad de los nabateos, es considerada uno de los destinos más espectaculares del planeta. La entrada a esta maravilla pétrea a través del Siq –un desfiladero de 1,5 kilómetros de longitud que discurre entre paredes de 80 metros de altura– es un preludio de lo que depara su interior.

El primer edificio que se encuentra, esculpido y horadado en la piedra, es el del Tesoro, célebre por su aparición en la película de Indiana Jones y la última cruzada. Los pasos se pierden por los secretos de este patrimonio excepcional hasta llegar a lo más alto de la ciudad, el Monasterio, con unas vistas impresionantes de la ciudad y del desierto del Wadi Rum.

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Mérida. Mérida. España.

Mérida. España.

Augusta Emerita, la gran ciudad de la antigua Hispania, estaba destinada a ser capital de la nueva provincia de Lusitania  y por ello fue concebida como una esplendorosa urbe de 80 hectáreas de superficie, rodeada por una muralla con torreones de la que todavía quedan algunos tramos. El visitante deambula hoy por Mérida entre columnas, miliarios, mosaicos, edificios del foro...

Uno de los que más impresiona es el templo de Diana, levantado donde estaba el foro y la confluencia del Cardo Maximo y el Decumano, que ha llegado a nuestros días casi intacto. Pero sin duda la estrella de Augusta Emerita es el conjunto formado por el teatro –terminado en el año 135 y con un aforo para 5.500 espectadores– y el anfiteatro (año 8 a. C).

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Cnosos. Cnosos. Grecia.

Cnosos. Grecia.

A principios del siglo XX, el británico Arthur Evans descubrió al mundo una sofisticada y rica cultura. Cnosos fue la ciudad más importante de la civilización minoica que alcanzó su máximo esplendor hacia 1600 a. C.

En Cnosos destaca el impresionante palacio, un monumento de 17.000 m2 con más de 1.500 habitaciones, edificios, pasadizos  y túneles. Hoy es posible imaginar cómo lucía aquel palacio gracias a la restauración que realizó Arthur Evans en 1900. Él creía que Cnosos era el laberinto donde el legendario rey Minos encerró a su terrible hijastro, el Minotauro.

Recientemente han descubierto que era mucho más grande de lo que se pensaba.

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Desde la ciudad inca de Machu Picchu a la mítica Cnosos

Los antiguos asentamientos mayas e incas, la Roma clásica, la cuna de la mitología en Creta y las fascinantes ciudades de la selva tailandesa son algunas de las ruinas más famosas y preciadas del mundo, lugares capaces de despertar la imaginación del viajero y transportarlo a tiempos y culturas lejanas. La visita a estas ocho ciudades que han sobrevivido el paso de los siglos ofrecen un auténtico viaje al pasado.