5 pasteles que no te puedes perder si viajas por Europa

Deliciosas tentaciones y encantadores cafés y pastelerías para degustarlas. Si eres goloso, no te podrás resistir

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HEMIS 0052441. Viena. Tarta Sacher

Viena. Tarta Sacher

Viena. Es uno de los pasteles tradicionales más famosos y exportados. Hoy se puede paladear un buen Sacher en muchos lugares de Europa pero nació en Viena y allí se elaboran los mejores. Este exquisito pastel con cuerpo de bizcocho chocolateado y mermelada de albaricoque, bañado de una fina capa de chocolate negro hizo las delicias del emperador austriaco Francisco José quién nombró a su artífice, el Café Sacher, proveedor oficial de la Casa Imperial. En un viaje a Viena es obligado visitar este templo de lo dulce para tomar un café (también especialidad de la casa) y una porción de Sacher, o comprar una tarta entera, empaquetada en una caja de madera, para llevarla como souvenir. Pero hay muchísmos más lugares para degustarlo, solo en el centro y destacando los históricos, tenemos el Demel (también confitero imperial), el Café Mozart y el Café Central.

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HEMIS 0250058. París. Macarons

París. Macarons

París. La cuidada presentación, el color y la estética son algunos de los atractivos de estos dulces de almendra que seducen por la vista y atrapan por su sabor. Para muchos, Ladurée es la mejor pastelería de París, abierta desde 1862 y famosa por ser la creadora de los ligeros macarons, ahora tan de moda en todo el mundo. Sus vistosos escaparates y su ubicación en plenos Champs Elysees, y, por supuesto, sus tentadoras propuestas, la han convertido en punto de peregrinación en la capital francesa. Aunque el origen de esta delicia es italiano, las pastelerías parisinas lo han convertido en una especialidad gala. Otros clásicos de París famosos por sus macarons son Pierre Hermé y la Pâtisserie des Rêves, con sucursales en diversos lugares del mundo.

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HEMIS 1972661. Lisboa. Pasteis de Belem

Lisboa. Pasteis de Belem

Lisboa. Deliciosos bocados de hojaldre, nata y crema, espolvoreados con azúcar y canela, ideales para acompañar un café a media tarde. Para probar los auténticos iremos hasta Belem, en las afueras de la ciudad donde la Antiga Confeitaria de Belém elabora a diario miles de pastelillos desde el año 1837. Recubierta de azulejos del siglo XVIII y con un agradable café, al fondo tiene un obrador «secreto» en el que se guarda la esencia de la receta. También podemos deleitarnos con los «pasteis» en el corazón de Lisboa. Dos templos: la Pastelaria Versailles, suntuosa, histórica (1922) y repleta de delicias, y la Confeitaria Nacional, en la praça da Figueira, todo un clásico para golosos desde 1829.

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HEMIS 0461063. Palermo. Cannoli

Palermo. Cannoli

Palermo. Estos pequeños canutos de pasta rellenos de queso ricota fresco provocan auténtica devoción en Sicilia. Muchos llevan trocitos de fruta confitada en su interior, otros están bañados con chocolate y todos despiertan un sinfín de sabores en el paladar. La mayoría de pastelerías sicilianas ofrecen variedades de estos dulces tradicionales; en Palermo, es ineludible la visita a Fabbrica di Cannoli F.lli Rosciglione y a la Pasticceria Cappello, todo un clásico en la ciudad. Una excursión al bello pueblo fortificado de Erice, a 100 kilómetros de la capital siciliana, para degustar uno de los mejores cannoli de la isla, los del Caffè María, una institución. 

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HEMIS 0874483. Baden Wurttemberg. Selva Negra

Baden Wurttemberg. Selva Negra

Triberg. Baden Wurttemberg. En alemán, Schwarzwälder Kirschtorte. Esta tarta, aunque de creación reciente, se ha convertido en un clásico de la repostería alemana. Está hecha con nata, cerezas y bañada con kirsch (licor de cerezas) y chocolate y, a pesar de su aspecto contundente, al probarla sorprende por su ligereza. La receta original de Josef Keller (1887-1981) procede de Triberg y se conserva en el Cafe Schäfer, donde elaboran la famosa tarta desde 1915 .

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Deliciosas tentaciones y encantadores cafés y pastelerías para degustarlas. Si eres goloso, no te podrás resistir

Los pasteles, los dulces y las tradiciones reposteras son una de las señas de identidad de los países y ciudades que visitamos. Cada lugar tiene sus propias especialidades, elaboradas con productos autóctonos, muchas con una bella historia y otras cuya procedencia se ha perdido en el tiempo. También hay que tener en cuenta cómo y dónde se degustan: los suntuosos cafés vienenses, las surtidas y tentadoras «pastelarias» lisboetas, las selectas «boutiques» de París y las variopintas «pasticcerie» de Palermo… Si eres un goloso sin remedio toma nota de nuestras dulces propuestas.