Titanic

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Titanic, un barco de leyenda

Titanic, un barco de leyenda

El Titanic es, probablemente, el barco más famoso de la historia. Toda una leyenda que sigue fascinando a día de hoy. Tras zarpar de Southampton el 10 de abril de 1912, acabó naufragando a unos 600 km al sur de Terranova, Canadá. Fue el mayor transatlántico para pasajeros del mundo en su época y ahora sus restos se podrán visitar en una experiencia única.

Foto: CC

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Proa del Titanic

Proa del Titanic

El pecio del Titanic descansa a 3.784 metros. Desde su descubrimiento en 1985, sólo exploradores como James Cameron y Paul-Henry Nargeolet han logrado llegar hasta él, por lo que existen pocas imágenes públicas.

Foto: Gtres

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navegar el Titanic. Una travesía a las profundidades del Titanic

Una travesía a las profundidades del Titanic

Blue Marble Private es la empresa que hará posible llegar hasta las profundidades del Titanic. Comercializará la experiencia a partir del próximo año y se calcula que los primeros turistas del Titanic alcanzarán su destino en el 2019.

Foto: bluemarbleprivate

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Simulación de la empresa. Navegar sobre el Titanic

Navegar sobre el Titanic

Para llegar hasta los restos del Titanic, los viajeros descenderán a una profundidad de 4.000 metros con un submarino construido con fibra de carbono y titanio. El submarino, con nueve pasajeros en cada expedición, se deslizará por los cerca de 290 metros de la cubierta del navío. 

Foto: bluemarbleprivate

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Evacuación caótica

Evacuación caótica

La aparente falta de gravedad del choque hizo que el capitán, aturdido y sobrepasado, no diera la orden de evacuación hasta media hora después del choque. Los botes salvavidas, insuficientes de por sí, sólo se llenaron a medias, lo que condenó a mucha más gente a la muerte.

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Señales confusas

Señales confusas

El Titanic lanzó diversas señales de socorro que no fueron bien emitidas o bien fueron ignoradas. El SS Californian, el barco más cercano al Titanic, no interpretó las bengalas y las luces de la lámpara morse como señales de auxilio, y el operador de radio de este carguero había apagado el aparato, lo que le impidió recibir los telegramas de socorro.

Foto: Carl Simon / Bridgeman / Aci

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John Astor

John Astor

Jacob Astor IV y su segunda esposa formaban uno de los muchos matrimonios rotos esa noche. Su cadáver fue reconocido por las iniciales bordadas en la ropa.

Foto: Scala, Firence

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Madeleine Astor

Madeleine Astor

Madeleine Talmage Force pudo subir a un bote y salvarse, al contrario que su marido.

Foto: Bridgeman / Aci

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William Murdoch

William Murdoch

William Murdoch estaba al mando en el momento del primer choque. El primer oficial decidió la la maniobra que terminó de hundir el barco.

Foto: Titanic collection / Album

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Joseph Bruce Ismay

Joseph Bruce Ismay

Joseph Bruce Ismay fue señalado por la prensa y la opinión pública de la época como el responsable de la tragedia. De él se dijo que había obligado al capitán a viajar a toda máquina para establecer un récord de velocidad. También se le acusó de haber escatimado en materiales para construir el barco, todo ello sin prueba alguna. Los periódicos lo rebautizaron como Brute («bruto») Ismay o «el cobarde del Titanic», por haber abandonado el barco. Aunque la investigación lo exoneró, su reputación nunca se recuperó y tuvo que dimitir como presidente de la compañía en 1913.

Foto: Titanic Collection / Album

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Edward Smith

Edward Smith

Edward Smith era un capitán afable y experimentado, popular entre los pasajeros ricos. Tuvo una actitud dubitativa desde el choque del Titanic contra el iceberg.

Foto:

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Margaret Brown

Margaret Brown

La «insumergible Molly», como se la llamaría, ayudó a los pasajeros a subir a los botes hasta que fue obligada a entrar en uno. Allí remó como el que más e insistió en regresar y rescatar a más gente. A bordo del Carpathia continuó su labor de asistencia a los supervivientes.

Foto: Bridgeman / Aci

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 Los huérfanos del Titanic

Los huérfanos del Titanic

Michel y Edmond Navratil, de cuatro y dos años, subieron a uno de los últimos botes en partir gracias a su padre, que no pudo entrar con ellos y murió en el naufragio. En el Carpathia apenas podían entenderse con nadie, ya que sólo hablaban francés.

Foto: Alamy / Aci

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Benjamin Guggenheim

Benjamin Guggenheim

Es célebre la actitud desafiante que mostró este playboy millonario antes de morir. Tras dejar a su amante en uno de los botes y quitarse su chaleco salvavidas, se puso su frac y afirmó: «Nos vestimos con lo mejor y estamos dispuestos a hundirnos como caballeros».

Foto: Getty Images

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 Frederick Fleet

Frederick Fleet

Este vigía alertó al oficial al mando de la proximidad del iceberg. Sobrevivió, pero fue señalado como responsable de la tragedia por no estar atento. En 1965 se ahorcó, extraviado en la depresión que arrastraba hacía años y que se agravó con motivo de la muerte de su esposa.

Foto: Bridgeman / Aci

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Isidor e Ida Strauss

Isidor e Ida Strauss

Ida Strauss rehusó entrar en un bote al ver que su sexagenario esposo, Isidor Strauss, se negaba a subir a ninguna lancha a pesar de las repetidas peticiones de un oficial. Ida le dijo: «Adonde tú vas, yo voy». Fueron vistos por última vez en la cubierta.

Foto: Spl / Age Fotostock

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Ficha Técnica

Ficha Técnica

El Titanic era uno de los tres transatlánticos de la clase Olympic encargados por la naviera White Star a los astilleros Harland & Wolff de Belfast.

 

Eslora: 267 metros

Manga: 28 metros

Peso: 52.310 toneladas

Velocidad de crucero: 21 nudos

Foto: Javier Flores

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Un casco partido en dos

Un casco partido en dos

Los restos del Titanic ocupan cinco kilómetros cuadrados, con dos grandes piezas, la proa y la popa, y miles de restos y objetos diseminados en el lecho marino.

Foto: Emory Kristof / Getty Images

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Camarote

Camarote

Las paredes de una cabina de primera clase.

Foto: Emory Kristof / Getty Images

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La proa: una bajada suave

La proa: una bajada suave

La proa se posó en el lecho marino después de «planear» durante 15 minutos, por lo que, a diferencia de la popa, no quedó destrozada. Su aspecto puede observarse en la imagen inferior, compuesta con miles de fotos tomadas al pecio.

Foto: Emory Kristof / NG Creative / Bridgeman / Aci

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Edward Smith

Edward Smith

Edward Smith era un capitán afable y experimentado, popular entre los pasajeros ricos. Tuvo una actitud dubitativa desde el choque del Titanic contra el iceberg.

Foto:

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La construcción del gigante

La construcción del gigante

Las colosales dimensiones de los transatlánticos de la White Star pueden apreciarse en fotos como ésta de la construcción del hermano gemelo del Titanic, el Olympic. Algunos operarios de los astilleros Harland & Wolff, de Belfast -Irlanda-, observan el casco y las enormes hélices de cuatro palas de este gigante. La hélice central del Olympic tenía 4 palas, y se cree que la del Titanic disponía de tres.

Foto: Bridgeman / Aci

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Piezas colosales

Piezas colosales

Varios operarios de Noah & Sons posan con unos eslabones de la cadena del ancla del Titanic durante su fabricación en Dudley, Gran Bretaña.

Foto: Bridgeman / Aci

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El desastre en el que nadie quería creer

El desastre en el que nadie quería creer

El 15 de abril de 1912, muchos periódicos publicaron ediciones extraordinarias para informar sobre el naufragio del Titanic. Algunos, como el Evening Sun, sugirieron que, aunque el barco había chocado contra un iceberg y se había hundido, todos los pasajeros estaban a salvo. Pero al día siguiente se conoció la verdadera dimensión de la catástrofe. El hundimiento del gigante «insumergible» llenó las calles de vendedores de periódicos y dejó imágenes icónicas como ésta del joven Ned Parfett ante las oficinas londinenses de la naviera White Star. El 16 de abril, Ned repartía la edición que confirmaba a los atónitos transeúntes la magnitud del desastre y la tremenda pérdida de vidas humanas.

Foto: Granger / Album

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A la deriva

A la deriva

Los supervivientes estuvieron horas a la deriva. La imagen muestra el bote plegable D, rescatado a las 7.15 de la mañana.

Foto: White images / Scala, Firence

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Por fin llega la ayuda

Por fin llega la ayuda

Corrillos de supervivientes no identificados a bordo del buque Carpathia.

Foto: White images / Scala, Firence

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Última cena a bordo

Última cena a bordo

Este es el último menú ofrecido en el lujoso comedor de primera clase, poco antes del choque, que entre otros suculentos platos incluía filet mignon y foie.

Foto: Granger / Album

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Cartel de época

Cartel de época

Cartel publicitario de White Star que anuncia "los barcos más grandes del mundo", 1911.

Foto: Cauer Collection / Bridgeman / Aci

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Unos terribles últimos minutos

Unos terribles últimos minutos

Este dibujo de la época, obra del pintor Henry Reuterdahl, recrea el naufragio del Titanic a partir de los relatos de los supervivientes, que asistieron al hundimiento desde los botes salvavidas.

Foto: Mary Evans / Scala, Firence

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Escalera majestuosa

Escalera majestuosa

La gran escalinata principal era el corazón de la vida de primera clase. Se elevaba majestuosamente a través de seis cubiertas y estaba rematada por una cúpula de cristal que permitía el paso de la luz natural. Como otras fotos, ésta es del interior del Olympic.

Foto: Granger / Album

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Las barberías del Titanic

Las barberías del Titanic

Estaban situadas en primera y segunda clase. En la imagen su gemela en el Olympic

Foto: Bridgeman / Aci

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Paseadores de perros

Paseadores de perros

Dos miembros de la tripulación pasean a los perros de los pasajeros de primera clase. Estos eran los únicos a los que se le permitía acceder al buque con animales.

Foto: Bridgeman / Aci

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Preparadores físicos

Preparadores físicos

Thomas W. McCawley prueba la máquina de remo del entonces moderno gimnasio del Titanic.

Foto: Bridgeman / Aci

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Salones de té

Salones de té

En los distintos locales de primera clase del Titanic se podía tomar el té.

Foto: Alamy /Aci

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Salón de fumadores

Salón de fumadores

Los caballeros de la alta sociedad podían beber una copa y disfrutar de un habano en el salón de fumadores o instalarse en un lujoso comedor .

Foto: Bridgeman / Aci

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Amplia oferta de bares y restaurantes

Amplia oferta de bares y restaurantes

Por si los locales del Titanic no resultaban lo bastante exclusivas, la cadena Ritz gestionaba un restaurante con sus propios trabajadores.

Foto: Alamy / Aci

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GALERIATITANIC06. Un Titanic nunca visto

Un Titanic nunca visto

Navegando entre lujos

Sobre la chimenea eléctrica de la elegante suite de los Straus, parecida a esta del Olympic (arriba, derecha), se conserva intacto un reloj dorado. Isidor Straus, uno de los dueños de los grandes almacenes Macy’s, y su esposa, Ida, murieron juntos tras rehusar ella a subir a un bote salvavidas sin su marido. Al hallar el cuerpo de él, vestía abrigo forrado de piel, traje gris, botas marrones y calcetines negros de seda.

 

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GALLERIATITANIC03. Un Titanic nunca visto

Un Titanic nunca visto

Cubierta de botes

Un único pescante sobrevive en la cubierta superior a la de paseo. Se necesitaban dos pescantes como este, uno en cada extremo del bote, para arriar un bote salvavidas al mar. El de la imagen se usó para bajar el bote plegable C, en el que J. Bruce Ismay, presidente de la compañía propietaria del Titanic, consiguió salvarse. Cables y poleas unen los pescantes del Olympic con dos de sus botes salvavidas (arriba, derecha).

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GALLERIATITANIC02. Un Titanic nunca visto

Un Titanic nunca visto

La cubierta de paseo

Las luces de un sumergible penetran en los oxidados restos de la cubierta de paseo de primera clase del Titanic, que en su día fue tan atractiva como esta del Olympic (arriba derecha). Antes del hundimiento del Titanic las ventanas fueron abiertas, probablemente para cargar los botes salvavidas. Por una de ellas sacó el millonario John Jacob Astor IV a su esposa de 18 años y la puso en el bote número 4. Él permaneció a bordo y murió.

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GALLERIATITANIC01. Un Titanic nunca visto

Un Titanic nunca visto

Cargada de carámbanos de óxido, un ancla de 15 toneladas cuelga del costado de babor del barco. El ancla de estribor se utilizó en las escalas de Cherburgo (Francia) y Queenstown (Irlanda), pero esta nunca se empleó. Sobre el sedimento del lecho marino yace una sección caída de la barandilla de acero de la proa.

Foto: Walden Media

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