Museo Egipcio Barcelona

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Sarcófago y momia de halcón

Sarcófago y momia de halcón

Además de Horus, otras divinidades fueron asociadas al halcón. Es el caso de Re-Haractes, el sol del mediodía; del dios tebano Montu; del menfita Sokar (como en el caso de esta pieza); o de Quebehsenuf, uno de los hijos de Horus, guardián de uno de los vasos canopos. Aunque es cierto que el arquetipo de halcón se debió inspirar, por supuesto, en el halcón peregrino, los estudios realizados sobre amplios conjuntos de momias presuntamente de este animal han podido determinar más de una veintena de especies diferentes de ave rapaz. Es el caso de la momia del Museo, que conserva el esqueleto completo del ave y, además, en perfecta conexión anatómica. La pieza pertenece al período ptolemaico (302-30 a.C.).

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Estatua de la diosa hipopótamo Tueris en granito

Estatua de la diosa hipopótamo Tueris en granito

La representación de la diosa Tueris ("La Grande") reúne rasgos humanos (pechos y antebrazos), al tiempo que diferentes partes del cuerpo de animales poderosos y peligrosos: patas de león, cola de cocodrilo, cabeza y torso de hipopótama  preñada que, de hecho, es el animal predominante. Los hipopótamos habitan en las tranquillas aguas del Nilo, un entorno que evoca el Nun (es decir, el océano primigenio anterior a la creación). Por lo tanto, Tueris es una diosa relacionada con la inundación y la renovación de la vida. El furor con que la hipopótama puede llegar a defender sus crías, comportó que los egipcios le encomendaran la protección de las mujeres embarazadas y los recién nacidos contra todo tipo de seres malignos y enfermedades. El símbolo sa (protección) que sujeta delante es un compendio  de las facultades de la diosa. La pieza pertenece a la baja época (715-332 a.C.)

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Momia de ibis

Momia de ibis

Miles de momias de ibis han sido localizadas en la necrópolis de Saqqara, pero sobre todo en Tuna el Gebel. Se trata de uno de los cementerios de Hermópolis, la ciudad del dios Tot, donde incluso se ha podido documentar  la existencia de granjas de estas aves, indispensables a la hora de satisfacer la gran demanda existente por parte de los devotos que costeaban su momificación y su sepultura. Las tomografías de la momia muestran el esqueleto completo del animal, así como numerosas conchas de caracol, las cuales fueron colocadas en el interior de una bolsa a modo de ofrenda de alimento. La momia pertenece a la baja época (715-332 a.C.)

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Sistro de fayenza y plata

Sistro de fayenza y plata

La vaca Hathor es la madre protectora; es la nodriza del faraón, a quien amamanta tal y como hizo con Horus (el nombre de Hathor significa "la casa de Horus"); es quien acoge, en la Montaña Tebana, los difuntos al iniciar una nueva vida. Sin embargo, Hathor puede representarse como una mujer con orejas de vaca, tal como se observa a partir de las piezas expuestas. Hathor es también la diosa que su padre, el dios Ra, envió a la Tierra con el fin de hacerse respetar entre los humanos; transformada en leona, Hathor provocó una matanza de tal magnitud que tuvo que ser calmada mediante el uso de narcóticos. La pieza pertenece a la Dinastía XXVI, durante el reinado de Amasis (570-526 a.C.).

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Capitel de columna Hathórica

Capitel de columna Hathórica

Tomando como motivo de inspiración el sistro, los egipcios definieron conceptual y artísticamente un tipo original, y particular, de columna, denominada hathòrica. El mango de este instrumento musical vendría a corresponder al fuste de la columna, mientras que la cabeza de la diosa, junto con la parte sonora del sistro, serían el capitel. El rostro de Hathor está formado por una cabeza de mujer con orejas de vaca, su animal sagrado. La columna hathòrica fue especialmente utilizada en estructuras relacionadas con el nacimiento divino (los mammisi), así como en templos y capillas vinculadas a la diosa Hathor. La pieza está tallada en piedra calcárea y pertenece al período ptolemaico (304-30 a.C.).

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Busto de la diosa leona Sekhmet en granito

Busto de la diosa leona Sekhmet en granito

Sekhmet, la "Poderosa", fue la diosa leona por excelencia del panteón egipcio. Representaba la energía destructora del dios Ra, su padre, que podía manifestarse positivamente (destrucción de los enemigos del sol, protección del faraón en la guerra, o portadora de la vida en el valle del Nilo con la llegada de la inundación); o, por el contrario, lo podía hacer de forma muy negativa (propagación de enfermedades y desastres naturales). Una de las festividades religiosas relacionada con Sejmet era la Fiesta de la Embriaguez, la finalidad era mantener la diosa bajo su aspecto más manso y benévolo. Se cree que la mayor parte de estatuas de Sekhmet en granito se erigieron para el templo funerario de Amenhotep III, en Tebas Oeste. Posteriormente, sin embargo, muchas de ellas fueron reinstaladas en el templo de Mut, en Karnak. Dinastía XVIII, reinado de Amenhotep III (1391-1353 a.C.)

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Cabeza de babuino, animal sagrado del dios Thot

Cabeza de babuino, animal sagrado del dios Thot

Desde el punto de vista religioso, el comportamiento y el aspecto del babuino motivaron varias lecturas. Por el color blanquecino de su pelaje, se puede deducir su relación con la luna, bajo el aspecto del dios Hedy-ur ( "el Gran Blanco"), el cual recibía el sol cada mañana y le abría las puertas para que pudiera llevar a cabo su recorrido diurno. Originario de la ciudad de Hermópolis, Hedy-ur fue asimilado, en última instancia, al dios Todo, a raíz de su función como deidad del cómputo del tiempo. Por otra parte, la imagen del babuino sentado evoca inequívocamente la posición adoptada por los escribas, de los cuales Thot es la divinidad tutelar por ser el inventor de la escritura. Está tallado en piedra calcárea y pertenece a la dinastía XVIII (1550-1307 a.C.).

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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Esfinge con cuerpo de león y cabeza de cerdo

Esfinge con cuerpo de león y cabeza de cerdo

En el antiguo Egipto, las denominadas esfinges eran seres imaginarios y de tipo híbrido, es decir, combinaban originariamente el cuerpo de un león sentado con la cabeza del faraón. Con el paso del tiempo, surgieron diversas variantes sobre este modelo inicial, destacando las esfinges de tipo criocéfalo (con cabeza de carnero, otro animal sagrado relacionado con el dios Amon) las cuales fueron utilizadas en las avenidas procesionales vinculadas a sus templos de culto, especialmente los de Karnak y Luxor. Tallado en piedra calcárea, pertenece al período ptolemaico (302-30 a.C.).

Foto: Museo Egipcio de Barcelona

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