Gastronomía

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La Cantina-lxfactory

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La Cantina-lxfactory

Hay muchos lugares para comer y la oferta es amplia; pero, sin duda, La Cantina es una de las referencias esenciales. Buena cocina portuguesa, pero con aire fresco e innovador. La decoración es peculiar y ocupa lo que fue el antiguo comedor usado por los trabajadores de las fábricas.

Foto: José Alejandro Adamuz

Starobrno zelene web. Sí, también la cerveza es verde

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Sí, también la cerveza es verde

Durante el Zelený čtvrtek, el Jueves Verde (Jueves Santo), en muchos de los bares de la República Checa, y en especial en los de la ciudad de Brno, de los grifos de la cerveza local Starobrno mana una cerveza verde, aderezada con ortigas y otras hierbas. Otra sorpresa gastronómica de la semana santa checa son, ya que no se puede comer carne, los dulces con forma de cordero.

Foto: Czech Tourism | Starobrno

León como capital gastronómica de España. León, capital gastronómica de España

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León, capital gastronómica de España

Un viaje que abre el apetito. Y no es para menos, pues en León nos prometen todo un “Manjar de Reyes”. Así se llama el programa que han preparado en la capital de la provincia homónima y que nos va a permitir disfrutar de productos como la cecina, el lechazo, los pimientos y de los muchos vinos denominación de origen de estas tierras. Y entre plato y plato, una oportunidad para disfrutar del conjunto histórico y cultural de León.

Foto: Turismo de León

aline lessner-western harbour, malmö-42471. Malmoe, un viaje con mucho sabor

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Malmoe, un viaje con mucho sabor

La tercera ciudad más grande de Suecia es todo un destino gastronómico. Arquitectura de vanguardia, diseño, gastronomía y conciencia ecológica la convierten en destino clave que enamora por si estilo de vida. La base de su riqueza cultural y dinamismo se encuentra en la gran diversidad étnica y juventud de la población: según las estadísticas, en el padrón de la ciudad hay un total de 179 nacionalidades y uno de cada dos habitantes es menor de 35 años.

Foto: Turismo de Malmoe

Perú, Mejor Destino Culinario del Mundo

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Perú, Mejor Destino Culinario del Mundo

En ocasiones, viajar es comer. Al menos, lo es en algunos destinos donde especialmente los asuntos de la gastronomía se cuidan con detalle. Perú es la estrella. Lleva seis años ganando el galardón al mejor destino culinario del mundo: algunos de los mejores restaurantes del mundo, los pescados y mariscos, platos exóticos de la Amazonía, la cocina Andina, o Lima como capital gastronómica del mundo, convierte Perú en toda una delicia viajera.

Foto: Gtres

botillo de Bierzo-leon. León, manjar de reyes

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León, manjar de reyes

Productos como el chorizo de León, la cecina, los pimientos, el lechazo, los embutidos y, sin duda, el famoso botillo del Bierzo, en todas sus variantes y como indicación geográfica protegida, hacen de la ciudad de León una maravillosa Capital Gastronómica para este 2018. Con su propuesta “León, manjar de reyes” toma el relevo de Huelva, la actual Capital Gastronómica. Además, a la riqueza de su gastronomía, León añade la de su patrimonio histórico.

Foto: Turismo de León

Buenos Aires es ciudad de pizzas

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Buenos Aires es ciudad de pizzas

No es ningún secreto que Buenos Aires tiene un “affaire” con las pizzas. La llevaron los italianos, pero los porteños le dieron su toque estilo al molde. Hay toda una tradición de pizzerías en la ciudad que, a la hora de la comida se llenan de público que degusta sabrosas porciones de pizza. Y, por supuesto, la ciudad tiene su propio listado de las mejores pizzerías. 

Foto: José Alejandro Adamuz

Múnich Oktoberfest

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Múnich Oktoberfest

Aunque el 3 de octubre es el Día de la Unidad Alemana, la fiesta más famosa de Alemania es el  Oktoberfest, la gran fiesta de la cerveza. Esta fiesta que se replica en diferentes lugares del mundo, tiene su epicentro en  Múnich, la capital de Baviera, y tercera ciudad del país en habitantes. Dura entre 16 y 18 días, y comienza siempre el primer sábado después del 15 de septiembre. 

Foto: Gtres

fabes en gijon. Fabada, un clásico asturiano

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Fabada, un clásico asturiano

Hay quien viaja a Asturias solo por el gusto que supone degustar el plato estrella de la región, las fabes. En cualquier época y, evidentemente, en otoño también.  En diciembre tendrán lugar las Jornadas de la Cocina Tradicional, donde la fabada y los platos de cuchara serán los protagonistas.

Foto: Turismo de Gijón

Bocuse. Lyon, la cuna de la nouvelle cuisine

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Lyon, la cuna de la nouvelle cuisine

Sabemos que a Saint-Exupèry le gustaba comer y reunirse con sus amigos en largas veladas. Disfrutar de la gastronomía es algo muy francés; pero parece que en los lioneses lo es más todavía: es común afirmar que en Lyon nace la nouvelle cuisine de la mano del chef local Paul Bocuse. Y si París tiene los bistrós, Lyon tiene los bouchons. Son locales pequeños, con mesas de manteles a cuadros, vinos de la casa, quesos y los platos populares basados en casquería. Toda una experiencia atreverse con la andouillette, una salchicha elaborada con el intestino y el estómago del cerdo. ¡es el plato estrella! Y por favor, no se vayan si probar, aunque solo sea una vez, el brioche prâlinée. ¡Toda una delicia!

Foto: José Alejandro Adamuz

Valencia

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Valencia

Una de las ciudades más atractivas del Mediterráneo vive en verano su punto más álgido. ¿Quién no aprecia una buena paella con vistas al mar? ¿Por un paseo por su casco antiguo repleto de la mejor arquitectura medieval y modernista? ¿O por una incursión en el mundo de la ciencia en el Oceanográfico o en las sesiones especiales del Planetarium para observar el Universo acompañados de buena música? Es recomendable subir al Micalet por su escalera de caracol hasta salvar los 207 escalones y una vez arribar deleitarse con la mejor visión panorámica de la ciudad.

Turismo de Valencia

Foto: Gtres

Festa Cidade Europea do Viño

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Festa Cidade Europea do Viño

Este festival, que se celebrará en Cambados el 9 de septiembre, cerrará el programa de festivales Rías Baixas y será uno de los momentos cumbre de los actos de la localidad de O Salnés como Ciudad Europea del Vino 2017.  El cartel musical por ahora es una incógnita, pero sí sabemos que llegará aderezado con actividades relacionadas con la cultura del vino, y estará maridado con la exquisita y variada gastronomía de As Rías Baixas.

Foto: Turismo Rías Baixas

giardinewambient-31. Una cena literaria

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Una cena literaria

Después de pasear por la ciudad, de ver libros, escuchar poesía, hablar de amor y regalar rosas, solo nos queda acabar el día con una velada romántica, y para ello nada mejor que alguno de los restaurantes literarios que hay en Barcelona. Sin duda, será una buena ocasión para ir a un local mítico, Il Giardinetto, inaugurado en 1974 y premio FAD de interiorismo, ha estado relacionado desde entonces con la cultura literaria de la ciudad. Aquí un Roberto Bolaño aún desconocido presentó su obra cumbre “Los Detectives Salvajes”.

Foto: Il Giardinetto

A dehesa-mesa 5 turismo de Extremadura. Una de jamón

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Una de jamón

Cáceres es el escenario de la dehesa de Extremadura, el lugar de uno de los mejores jamones ibéricos. Dicen que un emperador, nada más y nada menos, venía hasta aquí para saborear esta joya gastronómica. Lo dicen de Carlos V, que acostumbraba a desplazarse hasta la comarca de Montánchez para conocer el proceso por el cual los perniles de cerdos ibéricos llegaban a su mesa imperial. Turismo de Extremadura presenta diferentes rutas para conocer mejor la comarca.

Foto: Turismo de Extremadura

Quesos asturianos

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Quesos asturianos

Si te gusta el queso, Asturias te parecerá un paraíso. Además del afamado cabrales existen otras muchas variedades que habitualmente se ofertan en las tabernas en forma de tapa o tabla de quesos.

Fotos: Gijón Turismo

Culines de sidra

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Culines de sidra

Si queremos disfrutar de una gran variedad de restaurantes, tabernas, sidrerías y llagares, Cimadevilla es nuestro barrio. En él se acumulan numerosos locales en los que disfrutar de tapas y sidras hasta que el cuerpo aguante.

Fotos: Gijón Turismo

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Fabada asturiana

La famosa fabada de Asturias es uno de los platos más apreciados tanto por los visitantes como por los oriundos de estas tierras. 

Fotos: Gijón Turismo

Hotel Terradets, Castell de Mur

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Hotel Terradets, Castell de Mur

Con 70 años de historia, ofrece menús degustación con los sabores del Pallars.

Foto: Anabel Luna

Casa Leopoldo

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Casa Leopoldo

El restaurante Casa Leopoldo abrió el año 1929 en pleno barrio del Raval. Nació como una modesta tasca portuaria, pero al cabo de poco tiempo se convirtió en uno de los establecimientos de referencia en la Barcelona de la época, especialmente para el mundo intelectual y artístico de la ciudad. Por él pasaron escritores, toreros -su fundador lo había sido, de ahí los detalles de la decoración que se han mantenido a lo largo del tiempo-, políticos, bohemios y personajes de la farándula, que dejaron sobre los manteles sobremesas y tertulias literarias y taurinas irrepetibles. Jaume Perich, Eduardo Mendoza, Lluís Permanyer o Manuel Vázquez Montalbán eran clientes habituales que lo frecuentaban atraídos por sus guisos caseros y su atmósfera única; Montalbán lo popularizó como el restaurante favorito de Pepe Carvalho, el detective protagonista de muchas de sus novelas.

La última crisis económica obligó a sus fundadores, la familia Gil, a cerrar las puertas de su legendaria "casa" en 2015. Eso sí, como si de una novela se tratase, lo hizo dejando su final en puntos suspensivos. Poco ha durado la incertidumbre porque la reapertura de Casa Leopoldo está prevista para marzo del 2017. Lo hará con nuevos gestores y la promesa de mantener platos clásicos de su carta, como el rabo de toro y los arroces, y la esencia de la decoración, especialmente los azulejos y las fotografías que cuelgan de las paredes y que en silencio repasan la vida de la Barcelona del siglo xx.

Foto: Casa Leopoldo

Antiga casa Rafael

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Antiga casa Rafael

En el barrio alto de Barcelona, en la calle Major de Sarrià, se encuentra este histórico restaurante que lleva abierto desde 1873. Su propiedad siempre ha estado en manos de la familia Jornet, quienes se han encargado de mantener su ambiente acogedor y conservar la calidad de su cocina a lo largo de los años. Entre sus platos destaca la paella de tía Antonia, una de sus cocineras más veteranas, habitas con chipirones, callos a la Juliana, rabo de toro y el chuletón de Girona. En cuanto a los postres, sus especialidades son la leche frita, la crema catalana y la “mel i mató” de Montserrat.

Foto: Antiga casa Rafael

7 Portes

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7 Portes

Su nombre hace referencia al número de entradas para el público, ya que había una octava, pero estaba destinada al personal. Fue construido a mediados el siglo XIX, junto con los emblemáticos porches del paseo Isabel II por orden del empresario Josep Xifré. En sus inicios, 7 Portes fue abierto como un café de lujo y no fue hasta 1929, bajo la dirección del chef Morera, cuando se convirtió en un restaurante. Sus mejores años fueron en la década de los 40, cuando el local pasó a manos de Paco Perellada, miembro de uno de los grupos de restauradores más prestigiosos de Cataluña. Su cocina, en la que destacan especialidades como la paella, las zarzuelas y los guisantes “ofegats”, llamaron la atención de los comensales, quienes lo convirtieron en un restaurante de referencia en la Ciudad Condal. Por él también pasaron ilustres personalidades como Pablo Picasso, Joan Miró, Rafael Alberti, Salvador Dalí, Alexandre Flemming y más de 50 Premios Nobel. Hoy, algunos de los asientos que ocuparon están marcados con una placa.

Foto: Tamorlan

Los caracoles

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Los caracoles

Fundado por la familia Bofarull en 1835, este histórico restaurante ha adquirido su nombre actual debido a su plato estrella: los caracoles. La especialidad de la casa que ha atraído a su comedor a personajes ilustres del mundo del arte, la política y las finanzas. Algunos de ellos fueron Charlton Heston, Jimmy Carter, Robert de Niro, Joan Miró, Salvador Dalí y su mujer Gala, entre otros. Durante todos estos años, las cuatro generaciones de la familia Bofarull ha sabido conservar la esencia del restaurante, así como mantener la excelencia de la cocina tradicional catalana elaborada con los productos de mayor calidad. Entre sus especialidades están los arroces, el suquet de peix y el bacalao a la empordesa.

Foto: Los caracoles restaurante

4 Gats

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4 Gats

Ubicado en la calle Montsió, este emblemático restaurante fue inaugurado el 12 de junio de 1897. Su fundador fue Pere Romeu, un camarero del restaurante parisino Le Chat Noir quien, con la ayuda de Ramón Casas y Santiago Rusiñol, creó una taberna con música de piano. Uno de sus primeros clientes fue Rubén Darío, quien quedó fascinado de sus detalles artísticos tanto de la fachada como del interior del local. 4 Gats pronto comenzó a ganar fama entre artistas e intelectuales. Picasso fue uno de ellos, quien se encargó de crear el diseño del menú del restaurante. Otros comensales que lo frecuentaban fueron Isaac Albéniz, Enric Granados o el arquitecto Antoni Gaudí. Por aquella época, 4 Gats fue uno de los rincones más inspiradores de Barcelona, hasta la llegada de la Guerra Civil, que provocó su declive. En los años 70 tres empresarios catalanes se unieron para reabrir sus puertas y, tras haber cambiado de dueños y haber llevado a cabo algunas reformas, 4 Gats ha vuelto a recuperar el esplendor de sus mejores días, convirtiéndose en un lugar de culto en el centro de la Barcelona medieval.

Foto: 4 Gats

Can Ramonet

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Can Ramonet

Fundado en 1753, esta fue la primera casa que se construyó en el barrio de la Barceloneta. Inicialmente, el lugar era utilizado como bodega de vinos, hasta que más tarde se convirtió en una taberna para pescadores. En 1956 reabrió sus puertas como Can Ramonet y, sin esperarlo, el restaurante acabaría liderando la gastronomía del barrio. Con una decoración cuidada, que intenta transmitir la tradición del local con los barriles de vino, sus especialidades son el arroz negro, las paellas, la fideuá, las cazuelas de marisco, el pescado, las tapas y los platos de autor.  

Foto: Grup Ramonet

Can Culleretes

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Can Culleretes

Abierto desde 1786, este restaurante situado en el barrio Gótico, justo al lado de la Rambla, está incluido en el Libro Guinness de los Récords como el restaurante más antiguo de Barcelona y el segundo de España que no ha sido nunca cerrado. En 1958 fue adquirido por la familia Agut, quienes remontaron el negocio convirtiéndolo en un restaurante de referencia. Actualmente, en él aún se conservan baldosas con más de 200 años de antigüedad. Sus interiores evocan a la época modernista y están decorados con pinturas costumbristas y fotografías de famosos que han cenado en el local. En los fogones lo que se ofrece al consumidor es la tradicional cocina de mercado con dosis de innovación y una buena relación calidad-precio.

Foto: Enfo

Café Gijón

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Café Gijón

Fundado en 1888 por el gijonés Don Gumersindo García, quien llamó al local como a su ciudad de origen, este afamado café madrileño destaca por las tertulias literarias que reunían a un gran número de intelectuales. Entre los personajes más ilustres estaban Pio Baroja, Valle-Inclán, Ramón y Cajal y Benito Pérez Galdós. Aunque más tarde comenzaron a aparecer las primeras mujeres como Maruja Mallo, Celia Gámez o Mercedes Fornica. Varias fueron las generaciones de artistas que utilizaron el Café Gijón como punto de encuentro, sobre todo a partir de su primera reforma, en 1925, cuando cambió de propietario y fue adquirido por el peluquero extremeño Benigno López Jabato, quien lo conviertió en el más famoso de la ciudad. Actualmente, aunque su carta ha ido evolucionando, ofrece platos de la cocina tradicional. Está situado en el número 21 del paseo Recoletos.

Foto: Roberto García

Los Galayos

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Los Galayos

Sitiado en el número 5 de la calle Botoneras, en el Madrid de los Austrias, este restaurante tuvo el privilegio de haber sido el último lugar de reunión de la Generación del 27 antes de la guerra civil. Un homenaje a Luis Cernuda que se celebró en 1936 por la publicación de su último trabajo La realidad y el deseo, y en la que se tomó la última imagen del grupo entero junto. Fundado en 1894 como Casa Rojo, por aquel entonces se dio a conocer por sus tapas y aperitivos que pronto aumentaron y evolucionaron hacia suculentos platos sin olvidar la seña de identidad de Madrid. Como referente de la cocina castellana, el local también sirvió de inspiración para escritores como Arturo Pérez Reverte quien, tal y como explica en su dedicatoria de Los Galayos, allí fue donde obtuvo la inspiración para crear su célebre El capitán Alatriste

Foto: Los Galayos

Taberna Antonio Sánchez

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Taberna Antonio Sánchez

Conocida también como la taberna de los tres siglos, este local fue abierto en 1830 por el torero Antonio Sánchez. Está ubicada en el céntrico barrio madrileño de Lavapiés, donde antiguamente acudían los autores de la Generación del 98. Su decoración interior, que aún conserva muchos de los carteles donde las torrijas están a quince céntimos, las fotografías de algunos toreros como Frascuelo o Lagartijo, así como el antiguo mobiliario de la época, sirvió como escenario a películas como La flor de mi secreto, de Pedro Almodóvar. Su cocina sigue sirviendo algunos de los platos más castizos de Madrid: el cocido, los caracoles guisados, el rabo de toro, los huevos estrellados o la tortilla de San Isidro, entre otros. Como postre, tampoco pueden faltar sus populares torrijas, unas de las más reputadas de la capital. 

Foto: Tamorlan

Restaurante Lhardy

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Restaurante Lhardy

Situado en la Carrera de San Jerónimo, entre la Puerta del Sol y la plaza de las Cortes, se encuentra este popular restaurante conocido por su elegancia y por mantener prácticamente intacta su imagen de antaño. Fue abierto en 1839 por Emilio Huguenin y fue el primero de los restaurantes en obtener la placa de establecimiento centenario. Por él han pasado personalidades como la reina Isabel II, quien se escapaba del palacio para comer allí, el militar Leopoldo O´Donnell, y algunos escritores como Ramón Gómez de la Serna, Benito Pérez Galdós y Azorín, quienes describieron parte de sus interiores en sus respectivas obras. Su carta se ha ido actualizando a lo largo de su existencia, aunque en ella se mantiene la gastronomía madrileña, como el cocido y los callos, además del diseño y la innovación de la cocina internacional. 

Foto: Tamorlan

Casa Alberto

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Casa Alberto

Fundada en 1827 sobre la antigua casa de Miguel de Cervantes, Casa Alberto puede presumir de ser el segundo restaurante más antiguo de Madrid. Está situado en la calle de las Huertas, en el barrio de las Letras. Por él han pasado numerosos artistas, literatos, toreros, actores o políticos como Enrique Tierno Galván, quien en varias ocasiones le contestó a su secretaria: “yo no sé irme a casa sin pasar antes por Casa Alberto”. Una frase que hoy recuerdan en la página web del restaurante. Su decoración cuenta con varios artículos de sus diferentes épocas y dueños, por lo que para muchos también es un museo sobre la historia de Madrid y la evolución del barrio. Entre sus manjares se encuentran el rabo de toro y el cocido. También destaca su vermú de grifo, considerado como uno de los mejores de la capital

Foto: Tamorlan

Casa Botín

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Casa Botín

Abierto en 1725 en la calle Cuchilleros, junto la Plaza Mayor de Madrid, este restaurante está registrado en el libro Guinness de los Récords como el más antiguo del mundo. Esto se debe a que, desde esa fecha no ha ininterrumpido su actividad ni cambiado de tipo de negocio a lo largo de los años. El local fue abierto por el cocinero francés Jean Botín y su sobrino, quien creó en él una posada. De aquella época data su cocina de piedra, la misma que aún sigue atrayendo a los comensales. La única diferencia es que hasta finales del siglo XVIII en los mesones no se permitía vender carne ni vino, por lo que por aquel entonces solo se podía cocinar lo que los propios viajeros traían con ellos. Una vez levantada la prohibición, Botín se convirtió en una casa de comidas con pastelería y bodega. Algunos de los personajes ilustres que pasaron por allí son: Goya, quien se dice que trabajó como lavaplatos en el restaurante en 1765; Hemingway y Truman Capone, quienes no dudaron en probar su especialidad, el cochinillo asado. En el siglo XX cambió de propietarios y fue la familia González quien se quedó al frente del negocio hasta hoy, que ya va por su tercera generación. Todo ello conservando la esencia del lugar.

Foto: Tamorlan

Cochinillo asado, Castilla y León

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Cochinillo asado, Castilla y León

El cochinillo asado es uno de los platos más tradicionales de Castilla, siendo los de Segovia y Árevalo los más populares. Esta variedad de lechón se elabora al horno, en cazuela de barro y se suele servir caliente con la corteza crujiente. El maridaje más habitual suele ser el vino. Castilla y León es rica en carnes, por lo que dependiendo de la provincia se encontrará una especialidad u otra. En León uno de sus productos más conocidos es la cecina, carne salada y secada al sol; En Ávila lo tradicional es el chuletón de avileña negra ibérica; el lechazo asado es muy típico en Burgos y Segovia, como también en Palencia donde destaca el entreasado; y en Zamora destaca el rabo de ternera de Aliste. También son muy comunes los cocidos como el maragato (León) y el morañego (Ávila), el estofado de lenteja de la Armuña (Salamanca), el guiso de cangrejos (Palencia) y el de caracoles de Soria. Muy típico es también el hornazo de Salamanca, la morcilla de Burgos, las patatas a la importancia de Valladolid o las yemas de Santa Teresa (Ávila).

Foto: Tamorlan

Jamón ibérico de bellota, Extremadura

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Jamón ibérico de bellota, Extremadura

La dehesa extremeña cuenta con uno de los productos más reconocidos de España: el jamón ibérico, criado en montanera y alimentado de bellotas. La estrella de los ibéricos que en esta región española dispone de su propia Denominación de Origen, igual que la ternera o el cordero. Durante la época de la matanza se elaboran los famosos embutidos extremeños como la patatera, así como uno de sus platos más tradicionales: la cachuela o el pringue de hígado o caldillo. Un paté elaborado con el hígado frito en manteca y sazonado con ajo, cebolla y el afamado pimentón de la Vera, el más típico de la región. En quesos destacan la torta del Casar, uno de los más conocidos internacionalmente, y la de la Serena. Otros platos tradicionales son las migas extremeñas, la criadilla de tierra, las sopas elaboradas con pan, la chanfaina extremeña y la caldereta de cordero.

Foto: La Cesta Bar Restaurante

Gazpacho andaluz, Andalucía

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Gazpacho andaluz, Andalucía

Esta sopa fría elaborada con los productos de la huerta y el afamado aceite andaluz es uno de los platos más representativos de la región. Su origen se remonta a la antigua Al Andalus, aunque entonces se componía de migas de pan sazonadas con aceite y vinagre. Un plato muy consumido por los campesinos y que, a lo largo de los años, ha ido evolucionando de diferentes maneras. El gazpacho andaluz empezó a incluir productos de la tierra como los tomates, pepinos, cebolla y ajo. Otra variedad sería el salmorejo, muy consumido en Córdoba. Su diferencia es que es algo más consistente, pues incluye más migas de pan y se suele servir con virutas de jamón, picatostes y huevo cocido. Otros platos muy conocidos andaluces son las olivas, pues Jaén es la provincia española con mayor número de olivos y el principal exportador del país. También las migas andaluzas, las papas aliñás, el pescaíto frito, los huevos a la flamenca y el espeto de sardinas, muy consumido en la costa mediterránea como Málaga.

Foto: Boca Dorada

Pisto manchego, Castilla-La Mancha

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Pisto manchego, Castilla-La Mancha

Elaborado con los productos de la huerta como el tomate o el pimiento, este plato proviene de los campesinos manchegos que lo elaboraban con sus propias cosechas y que, dependiendo de la región, podían añadirle más ingredientes como el calabacín o la berenjena. En algunas localidades como Villanueva de los Infantes, en la fiesta del pimiento que se celebra en el mes de septiembre, se cocina un pisto de grandes dimensiones para alimentar a los cientos de asistentes. Otros platos propios de Castilla-La Mancha son el morteruelo, un guiso de hígado de cerdo; atascaburras, con bacalao en salazón, patatas cocidas, nueces y huevo cocido; los gazpachos manchegos; y los guisos de venado o de otras especies de caza.

Foto: Gtres

Salazón, Ceuta

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Salazón, Ceuta

El mar es primordial en la cultura ceutí. Un hecho que queda evidenciado a través de su cultura gastronómica y, sobre todo, en su plato más típico: el salazón. Esta forma de preparar su pescado, deshidratándolo para una mejor conservación, no es solo una costumbre culinaria, sino que es una de sus principales señas de identidad y forma parte de su cultura. El proyecto Salazones de Ceuta pretende recuperar el valor de la industria conservera y de los salazones de pescado para no perder esta longeva tradición y tratarlo como un arte. Los platos más típicos preparados de esta forma son el bacalao o el volaó, una especie de peces voladores. Otras exquisiteces propias de esta ciudad son el marisco, la cazuela con pescados de fideos gordos, al que se le puede añadir todo tipo de ingredientes del mar, o el estofado de Melva

Foto: Salazones de Ceuta

Menestra de verduras, Navarra

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Menestra de verduras, Navarra

Los productos de la tierra gozan de gran importancia en esta comunidad, donde su plato estrella es una menestra de alcachofas, guisantes, habas y el típico espárrago de Navarra. En estas tierras, la verdura es de una calidad exquisita, por lo que no es de extrañar que otros productos conocidos de la zona sean los cogollos de Tudela. Navarra también destaca por su queso, sobre todo el de Idiazábal y el del Roncal, ambos elaborados con leche de oveja; o por su chistorra. Entre los platos más conocidos están las migas de Ujué, los talos de Leitza y los famosos pinchos, considerados alta cocina en miniatura. Estos últimos han dado lugar a celebraciones como la Semana del pincho de Navarra, en el mes de abril; o la Semana de la cazuelica y el vino de Navarra, siendo este último de Denominación de Origen.

Foto: ©NavarraGastronomía.Com

Zarangollo, Murcia

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Zarangollo, Murcia

Su situación en el litoral mediterráneo le ha hecho disfrutar desde sus orígenes de los productos frescos del mar, pero también de aquellos trabajados en la huerta. Su gastronomía sabe aprovechar a la perfección la riqueza de sus vegetales y hortalizas ofreciéndonos platos sencillos como el popular zarangollo, pero a su vez llenos de sabor. Compuesto de calabacín, huevo y cebolla, este revuelto es uno de los platos estrella de Murcia que se puede consumir en muchos de los restaurantes de la región. Otras exquisiteces que tampoco conviene pasar por alto son sus arroces como el caldero del Mar Menor, con caldo, ajo y pescado; o el arroz murciano, con magro de cerdo y pimientos rojos.

Foto: Tamorlan

Sobrasada, Islas Baleares

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Sobrasada, Islas Baleares

Elaborado con carne de cerdo y sazonado con pimentón y pimienta, este es uno de los productos más típicos del archipiélago balear. Aunque no es el único, la cocina de estas islas incluye las cocas, siendo la de verduras y trampó las más comunes; el frit mallorquín, elaborado con carne, patatas, cebolla, tomate y pimienta roja; la caldereta de langosta, propia de Menorca; la ensalada de pescado de Fomentera; el pastel de queso y hierbas, flaó, de Ibiza; o la ensaimada. Para finalizar, nada mejor que un Gin Xoriguer, la ginebra más popular de Menorca o un licor de naranjas de Sóller. 

Foto: Gtres

Cocido montañés, Cantabria

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Cocido montañés, Cantabria

La cocina cántabra se caracteriza por su riqueza gastronómica en la que se pueden encontrar platos procedentes tanto de la tierra como del mar Cantábrico. Uno de los más conocidos es el cocido montañés, un contundente plato que se suele servir como almuerzo y que está compuesto por alubias blancas, berzas, costilla adobada, panceta, tocino, chorizo y morcilla. También es muy popular el cocido lebaniego, así como algunos de sus productos más identificativos como la sardina, la angula, los sobaos pasiegos o la quesada pasiega.

Foto: Cantabria infinita

Rape rusadir, Melilla

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Rape rusadir, Melilla

La mejor forma de adentrarse en el crisol de culturas de Melilla, que aúna comunidades cristianas, judías, musulmanas e hindúes, es a través del paladar. Su cocina mediterránea incorpora notas de la bereber, así como sabores algo más fuertes de las especias africanas o indias. Como ciudad marítima lo que más abundan en la mesa son los pescados y el marisco, de ahí a que su plato estrella sea el rape a la Rusadir: una cazuela de rape troceado bañado en un sofrito de tomate con especias batidas, fumet, pimientos morrones y guisantes.  

Foto: Turismo de Melilla

Papas arrugás, Islas Canarias

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Papas arrugás, Islas Canarias

Solas, con mojo verde, rojo o picón. Las papas arrugás son una de las señas de identidad del archipiélago canario que se pueden degustar solas, con su correspondiente salsa, o acompañando a la carne o el pescado. En su elaboración, las papas se cuecen con piel y se les echa sal marina, luego se secan al fuego y se les vuelve a echar más sal. El gofio es otro de los alimentos más habituales de Canarias, tanto para acompañar la leche del desayuno o como base de algunos de los platos más típicos. En carnes destaca el cabrito al horno, aunque la preparación del mismo dependerá de la isla donde se cocine. 

Foto: Fernando Carmona

Paella valenciana, Comunidad Valenciana

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Paella valenciana, Comunidad Valenciana

Máximo exponente de la cocina mediterránea, la gastronomía de la Comunidad Valenciana se caracteriza por sus guisos y ollas en el interior, y los productos del mar de su litoral. También por sus arroces, que le han llevado a adquirir fama internacional, Este es el caso de la paella, llamada así por el recipiente con el que se elabora. Aunque su forma de cocinarla y los ingredientes utilizados siempre han sido motivo de controversia, en sus orígenes, este plato se preparaba con los alimentos que los valencianos recogían de sus cosechas. Estos son la alubia blanca grande (garrofón), tomate, judía verde plana, pollo, conejo, aceite, sal y azafrán. Actualmente existen numerosas variedades, entre las que se encuentran el arroz a banda, el arroz negro o la paella de marisco. Otros productos de la tierra y de renombre son las naranjas, las alcachofas de Benicarló y los nísperos de Callosa.  

Foto: Gtres

Escalivada, Cataluña

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Escalivada, Cataluña

Esta ensalada asada, tal y como su nombre “escalivar” indica: asar a rescoldo, es uno de los platos más conocidos de la gastronomía catalana. Está compuesto de tomates, pimientos, cebollas y berenjenas aderezadas con sal y aceite. En el caso de que cambiemos las berenjenas por el bacalao, entonces se tratará de una esqueixada que, a su vez, al incluirle alguna legumbre se convertirá en un empedrat, típico durante el verano. Todos ellos se pueden tomar como acompañante o como plato principal, aunque siempre con pan de payés. Otras delicias de esta gastronomía son los embutidos, como el fuet o la butifarra, el fricandó o los calçots con salsa romesco, típicos de principios de febrero.  

Foto: Brett

Ternasco de Aragón

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Ternasco de Aragón

Este ternero joven, de menos de 3 meses de edad, es uno de los platos aragoneses más representativos. Lo más característico es su versatilidad, pues admite diferentes cortes y formas de preparación: tapa, plato o en bocadillo. Como curiosidad, es la primera carne fresca de España reconocida con una denominación específica. La riqueza gastronómica aragonesa variará dependiendo de la provincia que se visite. Así es como destacan otros platos típicos como las migas de pastor, las borrajas con almejas, el melocotón de Calanda y los afamados dulces como las frutas de Aragón y la trenza de Huesca. 

Foto: Ternascodearagon.es

Cocido madrileño

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Cocido madrileño

El plato más castizo de la capital de España no es otro que el cocido madrileño, aunque su popularidad haya tenido que compartirla con los callos. Este plato, consumido originariamente por las clases más bajas, acabó llegando a los paladares más exquisitos de la sociedad debido a la facilidad con que se encontraba en los menús de los restaurantes. Elaborado con garbanzos, diferentes carnes (morcillo, la carcasa, pechuga de gallina o de pollo), tocino, chorizo, morcilla y patatas, se suele servir dividido en tres partes conocidas como vuelcos: la sopa del caldo obtenido durante su elaboración, los garbanzos con las verduras y las carnes.  

Foto: J. Lastras

Patatas a la riojana, La Rioja

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Patatas a la riojana, La Rioja

Este guiso elaborado con patatas, chorizo y pimentón es uno de los más característicos de La Rioja. Su origen se remonta a cuando la patata fue introducida en España, momento en el que se empezó a emplear para alimentar a los jornaleros que decidieron mezclarlas con el chorizo riojano. Actualmente es una de las tapas más típicas de los bares de la región, aunque no es la única. Mención especial a las chuletas al sarmiento, el bacalao a la riojana o los villagodios (chuletón asado de lomo medio-alto). Todo ello se puede acompañar con uno de los orgullos de la región, el vino de Rioja

Foto: Lorena Suárez

Pulpo a Feira, Galicia

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Pulpo a Feira, Galicia

Si quieres disfrutar de las delicias del mar, Galicia es tu destino. Las almejas de Carril, la empanada gallega, la merluza, las zamburiñas, vieiras, el famoso pulpo a Feira... El lugar más conocido para disfrutar de este manjar es en O Carballiño, en Orense, curiosamente la única provincia que no tiene salida al mar. La explicación viene de la época de las caravanas de alimentos, en las que los gallegos transportaban su pulpo a la meseta. En algunas de sus paradas los comerciantes hacían fiestas, lo cortaban en rodajas y lo sazonaban con pimentón. Otro de los manjares gallegos que conviene probar es la empanada de berberechos, especialmente la de la Rías Baixas. Y todo ello sin olvidar los famosos pimientos de Padrón y el lacón con grelos, claro está.

Foto: Tamorlan

Bacalao al Pil Pil. Bacalao al Pil Pil, País Vasco

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Bacalao al Pil Pil, País Vasco

El País Vasco es una de las regiones con más estrellas Michelín y con la gastronomía de más renombre. Su cocina, conocida internacionalmente, trata de aunar las recetas más tradicionales de la tierra con las tendencias más vanguardistas. El ejemplo más claro son sus afamados pintxos, una de las bases de su cultura gastronómica vasca. El pintxopote es el arte de salir a recorrer las exquisiteces de cada establecimiento. Aunque si lo que se se busca es un plato en sí, quizá el más reconocido de todos sea el bacalao al pil pil, una cazuela de barro con bacalao troceado y marinado con aceite, ajo y guindillas. Otros grandes manjares de esta cocina son el bacalao a la Vizcaína, el Marmitako, los chipirones en su tinta, las angulas y las alubias de Tolosa.

Foto: Joselu Blanco

Fabada asturiana, Asturias

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Fabada asturiana, Asturias

En los últimos años la gastronomía asturiana ha gozado de un importante auge gracias a platos como el cachopo o el queso de Cabrales. Dos exquisiteces culinarias muy arraigadas a la cultura de esta región de pequeñas dimensiones pero de una gran importancia gastronómica. No obstante, si hay un plato con el que se le relaciona directamente y que nunca falta en los menús del día de cualquiera de sus restaurantes o chigres, ese es la fabada. Presentado en muchas ocasiones en una gran pota (olla) donde los comensales pueden servirse a su gusto, la riqueza de este plato de alubias blancas reside en su compango: chorizo, morcilla, jamón y panceta. Se trata de la receta más tradicional, aunque también admiten variaciones como las fabes con almejas.

Foto: Juan J. Martínez

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