85 Fotos de Expediciones

Expediciones

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bizcochoadare1. Caja metálica

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Caja metálica

Caja metálica de 106 años de antigüedad en la que se ha conservado el bizcocho.

Foto: Antarctic Heritage Trust

bizcochoadare2. Envoltorio original

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Envoltorio original

Envoltorio original del bizcocho, en perfecto estado de conservación.

Foto: Antarctic Heritage Trust

bizcochoadare3. Bizcocho de frutas

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Bizcocho de frutas

Bizcocho de frutas elaborado hace 106 años por Huntley & Palmers, un fabricante británico de galletas que sigue operando.

Foto: Antarctic Heritage Trust

bizcochoadare4. Cabaña histórica

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Cabaña histórica

Una de las cabañas históricas del cabo Adare, en el norte de la Antártida.

Foto: Antarctic Heritage Trust

Kilian Jornet preparando el material

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Kilian Jornet preparando el material

Cada ascensión conlleva una gran preparación tanto física como mental y del equipo a utilizar. En esta ocasión el español ha ascendido a toda velocidad la mítica cima sin ayuda de bombonas de oxígeno ni cuerdas fijas, lo cual supone una gesta sin precedentes.

Foto: Summits of my life

Osa Johnson and airplane. Casada con la aventura

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Casada con la aventura

Osa Johnson tenía 22 años cuando junto a su esposo Martin, inició su primer viaje a África. Un matrimonio nómada poco convencional, a la caza de imágenes, que decidió montar su hogar allá donde pudieran vivir con aventuras. Nada les detuvo, ni las tribus de Borneo, ni los animales de la sabana, con el fin de realizar documentales espectaculares. La joven y exótica pareja se convirtió en un filón para un Hollywood todavía mudo en el que triunfaba Chaplin. Pioneros en narrar los viajes; dijo Osa que "toda nuestra vida quisimos retener lo que todavía había de belleza, la naturaleza, los animales salvajes, nuestras imágenes serán un testimonio para cuando toda esa grandeza desaparezca". El título de su libro la define bien: Casada con la aventura

Foto: CC

David Livingstone by Frederick Havill National Portrait Gallery. Un héroe perdido en África

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Un héroe perdido en África

Las aventuras del doctor Livingstone, quizá el explorador más famoso de todos los tiempos, son legendarias. Las aventuras en África del doctor Livingstone son legendarias. No obstante, fue considerado héroe nacional por los británicos. Entre sus logros están sus exploraciones por las regiones centrales de África que le llevaron a descubrir las cataratas Victoria. Tras algunas desventuras y la muerte de su mujer por disentería, David Livingstone, desapareció por un largo tiempo, por lo que el periódico New York Herald, organizó una exitosa y popular expedición en su búsqueda.

Foto: CC

Charles Darwin. Un viaje revelador

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Un viaje revelador

Cuando tenía 22 años, Charles Darwin, embarcó en el Beagle para iniciar una vuelta al mundo que duró cinco años, y cuyo principal resultado fue una teoría revolucionaria: el origen de las especies y la teoría de la evolución. De aquel viaje, publicó en 1839, el libro Diario y Observaciones (también conocido como Diario de Investigaciones). Algunos de los lugares que visitó y estudió fueron las Islas Canarias, Río de Janeiro, la Patagonia, los Andes, las Islas Galápagos, Nueva Zelanda, hasta llegar de nuevo a Inglaterra. 

Foto: Gtres

Baron Alexander von Humboldt by Julius Schrader 1859 retouched A los pies del Chimborazo Metropolitan Museum of Art, New York. El geógrafo moderno

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El geógrafo moderno

Si hay algún viajero que ejemplifique bien la idea de que "el viaje es conocimiento", ese es el barón Alexander von Humboldt (1769-1859), al menos con permiso de Charles Darwin. En la pintura (Metropolitan Museum of Art, Nueva York) se le puede ver a los pies del volcán Chimborazo, en Ecuador, el punto más lejano del centro de la Tierra, o lo que es lo mismo, el punto más cercano al Sol sin dejar la Tierra. El naturalista alemán exploró todo América del Sur, parte de Asia Central y Europa. 

 

Foto: CC

Caravane Marco Polo Abraham Cresques, Atlas catalan - Scanné de Coureurs des mers, Poivre d'Arvor. Las maravillas del mundo

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Las maravillas del mundo

Durante la Edad Media el mundo era muy difícil de recorrer, y sin embargo fue un periodo de grandes viajeros. Entre los más conocidos se encuentra Marco Polo. El Veneciano escribió el Libro de las Maravillas del Mundo que sirvió de inspiración al mismísimo Cristóbal Colón. Con su relato dio a conocer las tierras de Asia central y China, y puso en el mapa la mítica Ruta de la Seda. La ilustración aparece en el Atlas catalán, una obra de 1374, y representa una de las caravanas de Marco Polo.

Foto: CC

Loc-herodotus. El padre de la Historia

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El padre de la Historia

Heródoto, el padre de la historiografía, fue un gran viajero. Gracias a sus múltiples viajes logró escribir su Historiae (Los nueve libros de historia), considerado la primera descripción del mundo antiguo. El griego dejó escrito: "para que el tiempo no abata el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas acometidas, ya sea por los griegos, ya por los bárbaros, no caigan en olvido". Y parece que lo logró, ¿verdad? Por lo menos aún estamos hablando de él, y eso que vivió entre el 484 a. C. y el 425 a. C.

Foto: CC

Mary Wortley Montagueng. La viajera romántica

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La viajera romántica

Mary Wortley Montagu es la mujer que estuvo en un harén y lo contó. La que parecía una vida de aristócrata al uso en Londres dio un giro radical en 1716, cuando su marido fue nombrado embajador ante el Imperio otomano de Constantinopla. Ese viaje fue el revulsivo para afrontar una depresión de la que Mary no lograba deshacerse del todo. Desde el primer momento no se limitó a ejercer de embajadora consorte y se lanzó a descubrir todo lo que le rodeaba con una determinación absoluta que la llevó incluso a disfrazarse de hombre para entrar en lugares prohibidos para las mujeres, como en Santa Sofía. Ella fue el primer occidental en entrar en los harenes del sultán. Todas sus experiencias las relataba, con exactas y bellas descripciones, en cartas que enviaba a amigos. Al morir fueron publicadas y alimentaron la imaginación de los viajeros románticos que soñaban con conocer Turquía.

Foto: CC

Hester Stanhopeng. La vida errante por elección

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La vida errante por elección

Hester Stanhope nació en 1776 y dejó la vida victoriana por el desierto, que convirtió en su único hogar. Invirtió la pensión que recibió como herencia para darse el único lujo que realmente le apetecía: viajar. Su vida estuvo llena de aventuras. Tras un naufragio en Rodas en 1812 en el que casi pierde la vida, huyó a Siria y el Líbano junto a un joven amante que conoció en Malta. Viajaron juntos por Grecia, Egipto, Palmira y Jerusalén antes de separarse. Las tribus nómadas de Siria la conocían y era aclamada casi como una reina allá donde llegaba. El mismo Alí Bey quiso conocerla. Pero lo cierto es que sus amigos y siervos la fueron abandonando poco a poco, perdió su fortuna y su delicada salud mental y murió sola y en la miseria; pero donde eligió en vida, en el desierto, frente a las murallas de Palmira. Antes le dio tiempo de dejar un libro, Viaje a Oriente.

Foto: CC

Wellcome Archives; May French Sheldon file Wellcome. La reina blanca del Kilimanjaro

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La reina blanca del Kilimanjaro

Que una sea exploradora y aventurera no significa necesariamente que renuncie a ciertas comodidades. Es el caso de May French Sheldon (1847–1936), editora estadounidense, escritora, y exploradora. Consiguió encabezar una expedición al Kilimanjaro para demostrar que las mujeres también podían ser grandes exploradoras, algo que actualmente nadie duda, pero que en su época muchos dudaban. Y sus expediciones fueron el contrapunto pacífico a las dirigidas por muchos hombres en África. Viajaba con lo imprescindible y un poco más... Comodidades extras como el palanquín que hizo famoso y que aparece en la ilustración, también incluyó una bañera en su equipaje. Su legado: se podía entrar en contacto con las tribus africanas sin necesidad de usar la violencia.

Foto: CC

Amelia Earhart standing under nose of her Lockheed Model 10-E Electra,ng. Una exploradora con alas

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Una exploradora con alas

Otra viajera que prefirió dejar las comodidades familiares por las aventuras del camino. Aunque en este caso, es más acertado hablar de cielos, porque Amelia Earhart destacó como una gran aviadora, famosa en un mundo tradicionalmente dominado por hombres gracias a sus marcas de vuelo y por el primer intento de viaje aéreo alrededor del mundo sobre la línea ecuatorial. Su primera experiencia de vuelo fue en 1920. Logró que la subieran en un biplano en el que voló durante diez minutos y ya jamás quiso bajarse de un avión: "Tan pronto como despegamos sabía que tendría que volar de ahora en adelante", dijo más tarde. Junto a su avión Electra, y acompañada por el navegante Fred Noonan, Amelia Earhart inició la aventura de la primera travesía alrededor del mundo. La última noticia que se recibió de ellos fue el 2 de julio de 1937, cuando volaban hacia la isla Howland, en el océano Pacífico. Los restos nunca fueron encontrados.

Foto: CC

ZhengHe-maritime-map p17. Simbad el marino

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Simbad el marino

Zheng He (1371 - 1433) fue el más grande de los viajeros chinos. Sus viajes, hasta siete expediciones en barco, le llevaron a navegar por el Sudeste Asiático, Indonesia, Ceilán, la India, el golfo Pérsico, la península Arábiga y el este de África. Algunos lo identifican con el legendario Simbad el marino. En descripciones de la época describieron sus ojos "tintineantes como la luz en un río rápido". Seguro que, además, esos ojos vieron auténticas maravillas, como la jirafa que llegó en una de sus flotas como presente desde Bengala para el emperador chino.

Foto: CC

Desembarco de Colón de Dióscoro Puebla. El encuentro con un nuevo mundo

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El encuentro con un nuevo mundo

Sus cuatro viajes a América cambiaron el mundo para siempre. En realidad, tal como es sabido, Cristóbal Colón buscaba el lejano oriente con una ruta alternativa que evitara los problemas que habían encarecido el comercio entre Europa y las regiones orientales. Su idea era que el extremo oriental estaba mucho más cerca de lo que en realidad decían los cosmógrafos de la época. Debido a tal error, durante su navegación se encontró con algo inesperado: América, o las Indias, como se denominó el continente hasta  la publicación del Planisferio de Martín Waldseemüller, en 1507.

Foto: CC

Fernão de Magalhães por Charles Legrand. Buscando un paso

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Buscando un paso

Entre los grandes mitos de la navegación, encontramos a Fernando de Magallanes (1480-1521). El portugués fue protagonista de grandes gestas en la época, como el descubrimiento del "estrecho de Todos los Santos" (hoy en día estrecho de Magallanes) que les permitió rodear el continente americano al unir los océanos Atlántico y Pacífico. El escorbuto no pudo con él; pero un enfrentamiento con indígenas acabó con su vida, quedando muy cerca de un gran logro: ser el primero en dar la vuelta al mundo, la proeza correspondió a Juan Sebastián Elcano.

Foto: CC

Captainjamescookportrait. El señor del Pacífico

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El señor del Pacífico

James Cook (1728-1779) es uno de los grandes exploradores del Océano Pacífico. Abandonó la granja de sus padres para convertirse en un gran capitán para la Armada Real británica. Después de sus tres viajes, entre 1768 y 1779, se acabaron los espacios vacíos y la indefinición de Oceanía en los mapas. Sus viajes sirvieron para determinar la posición exacta y muchas características, tanto antropológicas como botánicas, de Australia, Nueva Zelanda e innumerables islas del Pacífico. 

Foto: CC

Ali-bey. EL viajero espía

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EL viajero espía

Para ser un gran viajero hace falta también ser un gran aventurero. Y Domingo Francisco Jorge Badía y Leblich, lo sabía. Sólo así puede un catalán pasar a la historia como Alí Bey. Su carrera es de novela: arabista, viajero, militar, y espía. Sus aventuras lo llevaron a Marruecos, Argelia, Libia y otras regiones del Imperio otomano como Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia. Un viaje por el mundo árabe con el que visitó regiones en las que nunca antes había estado un occidental. De ello escribió un libro que se hizo famoso en toda Europa: Viajes de Alí Bey.

Foto: CC

Henry M. Stanley 1891Henry M. Stanley and party standing on back of train at Monterey, California, March 19th, 1891, porters standing at side of car. Un periodista viajero

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Un periodista viajero

Henry Morton Stanley es el hombre que se hizo famoso por una frase: "Doctor Livingstone, supongo". Y bueno, claro, también por encontrar al gran David Livingstone a orillas del lago Tanganica, en una época en la que la geolocalización ni siquiera había sido imaginada. El periodista y explorador nacionalizado estadounidense aceptó el encargo del editor del New York Herald para ir de viaje a África a buscar al doctor Livingstone. Su expedición fue un éxito y se convirtió en una referencia de los viajes.

Foto: CC

speke-1864-sm. El lugar donde nace el Nilo

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El lugar donde nace el Nilo

John Speke, junto a Richard Francis Burton, ambos oficiales del ejército británico, son representantes de la casta de exploradores de la segunda mitad del siglo XIX que hicieron de África el espacio de innumerables aventuras. La búsqueda de las fuentes del río Nilo, que se resistían a toda expedición, constituyó la asombrosa historia de estos dos hombres

Foto: CC

Herbert Ponting Scott's ship Terra Nova 1910. Una carrera helada

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Una carrera helada

Las exploraciones en la Antártida dieron con una nueva edad heroica de las exploraciones. El británico Robert Falcon Scott y el noruego  Roald Amundsen protagonizaron la carrera por conquistar el Polo Sur. Scott fue un explorador y oficial de la Marina Real Británica que dirigió dos expediciones a la Antártida. El 17 de enero de 1912 alcanzó el Polo Sur junto a cinco hombres que le acompañaron; pero lo hicieron unos días después que su otro competidor, el noruego Amundsen. Scott y sus hombres nunca volvieron: murieron desfallecidos y de extremo frío en su retorno. En Inglaterra fueron considerados héroes nacionales. En la imagen se observa el barco de la británica Expedición Terra Nova.

Foto: CC

Roald Amundsen ser på Martin Rønne som syr på maskin, 1910 (7675744350). El noruego que llegó más lejos

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El noruego que llegó más lejos

El noruego Roald Amundsen lideró la primera expedición que llegó al Polo Sur. Su expedición, en la imagen se le puede ver en el Fram, llegó el 14 de diciembre de 1911, cinco semanas antes que la del grupo liderado por el británico Robert Falcon Scott. El noruego también fue el primero en surcar el Paso del Noroeste y formó parte de la primera expedición aérea que sobrevoló el Polo Norte. Un misterio envuelve la muerte de Amundsen: desapareció a bordo del hidroavión Latham en una expedición de rescate de otro aventurero, el ingeniero italiano Umberto Nobile. Nunca se encontraron los restos.

Foto: Gtres

PercyFawcett. Un Indiana Jones real

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Un Indiana Jones real

Dicen que Steven Spielberg se inspiró en este militar y explorador británico para crear a Indiana Jones. La vida de Percival Harrison Fawcett no fue para menos: participó en primera línea de batalla de la I Guerra Mundial y realizó algunas expediciones arriesgadas por la selva. Se adentró en zonas sin cartografiar, auténticos huecos vacíos, con poco más que un machete y su brújula. Su obsesión fue La Ciudad Perdida de Z, la que consideraba fue El Dorado. Su determinación le llevó a adentrarse a los peligros hasta siete veces. De la última no volvió: junto con su hijo Jack desapareció en 1925. Ninguna de las expediciones de rescate les encontró jamás.

Foto: CC

egeria-. La primera viajera

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La primera viajera

A finales de siglo IV, con los días previos a la caída del Imperio romano, una joven gallega, tal vez, abadesa, comenzó un viaje asombros. Así fue como Egeria se convirtió en la primera gran viajera de la que tenemos noticias. Su tema fueron las tierras bíblicas: durante tres años, viajó por Constantinopla, Mesopotamia, Sinaí, Jerusalén e incluso llegó hasta Egipto. Su historia de peregrina cristiana es asombrosa y se convirtió en algo así como una celebridad en vida. Lo narró todo en su Itinerarium ad Loca Sancta, sin apenas referencias bibliográficas. En las últimas líneas hace planes para seguir con nuevas expediciones por Asia Menor. Lo cierto es que no conocemos si alguna vez regresó a su patria. Sin duda, toda una adelantada del moderno espíritu viajero.

Foto: CC

Las Montañas de la Luna

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Las Montañas de la Luna

Mencionadas por Ptolomeo como la fuente del Nilo, estas legendarias montañas que aquí se ubican se encuentran en realidad considerablemente más al sur.

Foto: Oronoz / Album

África

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África

Fundado en la década de 1480, el Castillo de São Jorge da Mina, que aún hoy se encuentra en Ghana, desempeñó un papel importante en la trata transatlántica de esclavos.

Foto: Oronoz / Album

Las islas del Caribe

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Las islas del Caribe

Las "Antillas del Rey de Castilla". Una bandera de Castilla ondea anclada cerca de Santo Domingo, capital de la moderna República Dominicana.

Foto: Oronoz / Album

La Línea Tordesillas

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La Línea Tordesillas

La línea de demarcación se estableció en 1494 en Tordesillas, España, a través del tratado de nombre homónimo. Delimitó en el Nuevo Mundo, respectivamente de oeste a este, las fronteras entre la Monarquía Hispánica y el Reino de Portugal.

Foto: Oronoz / Albu

La línea de costa brasileña

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La línea de costa brasileña

Descubierta por el explorador portugués Pedro Álvares Cabral en 1500, puede apreciarse representada en el mapa por loros y la selva tropical.

 

Foto: Oronoz / Album

El Planisferio de Cantino

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El Planisferio de Cantino

Elaborado en 1502, el Planisferio de Cantino presentó nuevos datos sobre el Nuevo Mundo a tiempo que incorporó algunos rasgos clave de la cosmovisión medieval. Jerusalén aparece en el centro mismo del mundo. Lugares legendarios, como el Reino Cristiano Africano gobernado por el Preste Juan o las Montañas de la Luna, se representan junto a lugares confirmados.

Foto: Oronoz / Album

FLASHBACK_ENERO2015. Expedición Británica a la Antártida

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Expedición Británica a la Antártida

amundsen06. Roald Amundsen

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Roald Amundsen

Edmund P. Hillary y Tenzing Norgay

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Edmund P. Hillary y Tenzing Norgay

Foto: AP

Hielo a la deriva

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Hielo a la deriva

Para registrar los cambios en el hielo marino, el buque de investigación noruego "Lance", acompañó a este en su deriva por el Ártico durante cinco meses en 2015, en un raro viaje desde el invierno hasta la primavera.

Foto: Nick Cobbing / National Geographic

flashbackgener2011. Una camada polar

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Una camada polar

amelia2. Amelia y el 'Electra'

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Amelia y el 'Electra'

Amelia Earhart posa junto al avión Electra antes de su último vuelo en 1937.

Foto: AP Photo / Gtres

amelia3. Despegue del 'Electra'

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Despegue del 'Electra'

El Electra despega durante el viaje alrededor del mundo en 1937.

Foto: AP Photo / Gtres

maud4. Atascado en el hielo

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Atascado en el hielo

El barco Maud, con el que Roald Amundsen intentó llegar el Polo Norte. En la fotografía aparece atascado en el hielo en 1923.

Foto: AP Photo / Gtres

Módulo locomotora

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Módulo locomotora

El módulo locomotora, de 3,5  metros de largo, es el lugar desde el que se pilota, siempre con tres personas al mismo tiempo. En este prototipo no lleva ventanas transparentes. Es allí donde se encuentran los mandos y las poleas enlazadas con las líneas (cuerdas) a las cometas. En su interior se sitúa una tienda para aumentar el confort de los pilotos, que va instalada en un soporte de madera y que aumenta su estabilidad. Ese espacio también se utilizará para trabajar, para lo cual llevará en su interior un espacio diferenciado con mobiliario.

Foto: Tierras Polares

Viento en popa

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Viento en popa

Ramón Larramendi: “En ocasiones la gente nos pregunta si podemos ir muy rápido pero de hecho, nuestra principal preocupación es no ir demasiado rápido. El problema es precisamente como controlar esta energía y aprovecharla adecuadamente ya que en realidad nos sobra. Esto nos demuestra el increíble potencial que tiene la energía eólica”.

Foto: Tierras Polares

Las bases científicas españolas en los polos

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Las bases científicas españolas en los polos

España cuenta en estos momentos con dos base científicas en la Antártida: la Juan Carlos I, en la Isla de Livingston desde 1988, y la Gabriel de Castilla, desde 1989 en la Isla Decepción, ambas en las cercanías de la Península Antártica. La importancia del Trineo de Viento está en que supone una alternativa económica para que los científicos españoles puedan seguir trabajando en los círculos polares e incluso puedan viajar al corazón del continente para realizar sus trabajos de investigación sin que la inversión sea muy alta. El vehículo es fácilmente transportable en el modelo de avión que viaja los polos.

Foto: Tierras Polares

Módulo de habitabilidad

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Módulo de habitabilidad

Con 4,5 metros de largo, el módulo habitabilidad se sitúa sobre una gran tienda de campaña especialmente diseñada para el trineo que se utiliza como habitación y zona de descanso de la tripulación. Tiene un sistema especial de barras de aluminio rígido que se coloca como refuerzo cuando el viento supera los 70 km/h.  Cuenta con ventanas que permiten la entrada de los rayos solares, generando efecto invernadero que proporciona calefacción durante todo el día.

 

Foto: Tierras Polares

Los módulos de carga

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Los módulos de carga

Los dos módulos solares o de carga son los que se destinarán a la alimentación, instrumentación científica, la obtención de energía o la recogida de muestras, 2045 kilos en total. Sobre ambos módulos se situarán tres placas solares para el suministro de energía a los equipos científicos y de comunicación con un total de 3 metros cuadrados de superficie.

Foto: Tierras Polares

La décima versión del trineo

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La décima versión del trineo

La estructura va atada con cuerdas y un total de 1.200 nudos, lo que le proporciona flexibilidad y resistencia frente a las irregularidades del hielo. Asimismo, permite a este prototipo dividirse en dos partes de dos módulos cada una cuando las condiciones del hielo así lo precisan. Las 15 cometas que utiliza el Trineo de Viento miden entre 5 y 80 metros cuadrados y son del modelo NPW5. Se enlazan al trineo por cuatro tipos de líneas de 150, 300 y 500 metros de longitud, que se utilizan dependiendo de la fuerza y dirección del viento en altura. Todas llevan refuerzos de kevlar y han sido especialmente diseñadas para arrastrar el vehículo.

Foto: Tierras Polares

La décima versión de "Trineo de Viento". La décima versión del trineo

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La décima versión del trineo

Trineo de Viento se compone de cuatro unidades o módulos independientes: Un modulo locomotora, dos módulos de carga o solares y en cola la tienda de habitabilidad. La base, bautizada como “Trineo Larramendi,” mide 12 metros de largo por 3,30 metros de ancho. Cada uno de los módulos tiene cinco rieles de madera de arce laminada, con un total de  260 travesaños. El vehículo pesa algo menos de 450 kilos, pero arrastrará 2.000 kilos de carga, en los que hay que incluir a los seis los miembros de la tripulación en cada fase, el material necesario para su supervivencia durante más de 30 días, así como el equipo científico y las muestras que serán recogidas.

Foto: Tierras Polares

El trineo de Larramendi: noveno prototipo

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El trineo de Larramendi: noveno prototipo

El noveno prototipo, se utilizó la última expedición a Groenlandia en 2014. Una de sus innovaciones,  atendiendo a su objetivo último, consistió en rebajar el peso del vehículo para que pudiera cargar con más material científico. Expertos en diseño testaron nuevos materiales más resistentes, flexibles y menos pesados para los travesaños. Con un total de 9 metros de largo por 2,80 de ancho, este prototipo constaba por primera vez de tres módulos. 

Foto: Tierras Polares

El trineo de Larramendi: Octavo prototipo

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El trineo de Larramendi: Octavo prototipo

Larramendi lleva muchos años trabajando e innovando en la mejora de su trineo. El octavo prototipo se diseña para su segunda travesía en la Antártida (2011- 2012). Es en este momento que se prueba el concepto de convoy con dos módulos, lo que permite llevar una carga mayor y amplía sus posibilidades como vehículo científico: cada unidad es más corta, pero el conjunto tiene una mayor longitud.

Foto: Tierras Polares

Veleros de hielo

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Veleros de hielo

A lo largo de todo el siglo XX se continuó intentando mejorar los trineos. Los exploradores sabían que debían aprovechar la geografía llana del interior de los territorios polares y los fuertes vientos para convertirlos en una especie de pseudo-barcos, por lo que desde comienzos de la década de los 70 hubo varios proyectos para convertir los trineos en pequeños veleros de hielo. Con ello no sólo se adquirió velocidad, sino que también se hacía innecesario llevar perros, evitando problemas con los animales y el sobrepeso que suponía su alimentación. 

Foto: Tierras Polares

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