Rasputín

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rusia1. Boda de Nicolás II y Alejandra

Boda de Nicolás II y Alejandra

Boda del zar Nicolás II y la emperatriz Alejandra Fiódorovna Románova (1895), óleo de Laurits Tuxen.

Foto: State Hermitage Museum, St Petersburg

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rusia3. Telegrama de Rasputín

Telegrama de Rasputín

Telegrama de Rasputín al zar Nicolás II, fechado en diciembre de 1915: "En tiempos de tribulación no se desanime, el Señor aparecerá para elevarle".

Foto: GARF, State Archive of the Russian Federation

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rusia4. Rasputín

Rasputín

El místico Rasputín, un personaje clave en la historia de Rusia, en una fotografía anónima de 1915.

Foto: GARF, State Archive of the Russian Federation

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Los supuestos asesinos de Rasputín

Los supuestos asesinos de Rasputín

Estos son los tres supuestos asesinos del místico ruso. De izquierda a derecha son Vladimir Purishkevich, diputado de la Duma; el príncipe Félix Yusúpov y el Gran Duque Dimitri Pávlovich.

Foto: Album

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Un tiro en la frente

Un tiro en la frente

Foto del cadáver de Rasputín tras ser recuperado del río en la que se puede apreciar claramente el impacto de una bala en medio de la frente.

Foto: UIG / Album

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El cadáver extraído del río

El cadáver extraído del río

Una vez extraído del río los restos de Rasputín fueron enterrados en los cimientod de una capilla en Tsárskoye Tseló.

Foto: Bridgeman / ACI

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aci editorial 7202037. El campesino y los emperadores

El campesino y los emperadores

Esta fotografía, tomada hacia 1912, muestra a Rasputín impartiendo la bendición. 

Foto: Bridgeman / Aci

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aci editorial 5939180-2. La familia de Rasputín

La familia de Rasputín

Rasputín con sus hijos Dimitri (derecha), Varvara (en brazos) y Matriona o María; de los siete que tuvo, sólo ellos sobrevivieron.

Foto: Bridgeman / Aci

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aci editorial 7202386. Salvar la vida de un zar

Salvar la vida de un zar

La zarina Alejandra estaba convencida de que la vida de su hijo dependía de Rasputín desde que en 1907 una hemorragia del zarevich se detuvo mientras el starets rezaba a su lado. Se ha dicho que los poderes de sugestión de Rasputín, sus rezos y su aplomo en momentos en que reinaba la ansiedad quizás ejercieron un efecto calmante, contrayendo los vasos sanguíneos (al contrario que la adrenalina, que los dilata). Rasputín insistía en rezar y rechazaba los fármacos, lo que pudo tener un efecto beneficioso, ya que para calmar los dolores del zarevich se le administraba ácido acetil salicílico (aspirina), del que entonces no se sabía que licua la sangre. Se ha apuntado que Rasputín compartía el don de detener las hemorragias con otros campesinos que hacían lo mismo en el ganado, presionando sobre ciertos vasos sanguíneos para disminuir el flujo de sangre (un secreto que estos sanadores guardaban celosamente). También se ha dicho que el hecho de que las hemorragias cesaran en su presencia era una coincidencia. Y se ha sugerido que en la crisis de Spala, en 1912, cuando aparentemente Grigori sanó al niño por vía telegráfica desde Siberia, el pequeño mejoró porque el doctor Fiodorov quizá recurrió en secreto a métodos quirúrgicos. 

Foto: Tailander / Bridgeman / Aci

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E120759D. A golpes con un crucifijo

A golpes con un crucifijo

El 16 de diciembre de 1911 fue un día aciago para Rasputín. Los rumores sobre su comportamiento indecente y su control sobre nombramientos eclesiásticos incitaron a sus antiguos aliados, el obispo Hermógenes y el monje Iliodor, a librar a Rusia de su influencia. El obispo lo invitó al monasterio de Yaroslavl en San Petersburgo. Cuando llegó desprevenido, Mitia Kozelski, un místico, lo arrastró ante un icono y, según se dijo, intentó cercenarle el pene con unas tijeras y le escupió. Iliodor y Hermógenes lo acusaron de ensuciar la monarquía y la Iglesia. El obispo le golpeó
la cabeza con la cruz que llevaba en el pecho, le prohibió que se acercara a una mujer y le obligó a arrodillarse y a jurar que no vería nunca más a los zares. El enfado de éstos fue monumental: Hermógenes fue enviado a Lituania, e Iliodor, recluido en un monasterio.

Foto: Mary Evans / Scala, Firenze

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album akg142852. El hombre detrás del Zar

El hombre detrás del Zar

"Yo lo destroné", una caricatura de 1917 que alude a la negativa influencia de Rasputín en la imagen del soberano, que abdicó en aquel año.

Foto: Akg / Album

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aci editorial 7206858. La sexualidad de un místico

La sexualidad de un místico

El editor Filipov, amigo de Rasputín, explicaba que si alguien sacaba el tema de la sexualidad durante una conversación con el starets, éste "cambiaba rápida y juguetonamente de tema". Es cierto que era libidinoso y que a veces parecía incapaz de contener sus impulsos: se llegó a afirmar que violó a la niñera de los vástagos imperiales. En realidad, su vida sexual era complicada y aún no se entiende bien. En 1912, la policía empezó a anotar todos sus movimientos, con lo que se puede conocer la importancia de las prostitutas en su vida: las llevaba a su casa, a un hotel, a los baños... Y a veces se relacionaba con varias el mismo día. En ocasiones corría en busca de prostitutas tras estar en compañía de una dama respetable como sus seguidoras Zinaída Manshtedt o María Sazonova; parece como si el contraste entre mujeres "buenas" y "malas" le insuflara un mayor deseo. Pero hay testimonios de prostitutas que hablan de un comportamiento singular: tras pedirles Rasputín que se desnudaran, simplemente las miraba durante un rato o bien se echaba a su lado vestido. Quizás el propósito de sus encuentros con prostitutas no fuera mantener relaciones sexuales, sino resistir la tentación, trascender lo carnal haciéndole frente. Dicho de otro modo, Rasputín quizá contrataba a prostitutas para obtener una experiencia religiosa. 

Foto: Bridgeman / Aci

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