Felipe II

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album orz007432. El príncipe de las Españas

El príncipe de las Españas

La personalidad del heredero de la Corona nos ha llegado desfigurada por el silencio de los eruditos, la perniciosa influencia de la Leyenda Negra y la mistificación de la ficción literaria. Don Carlos retratado por Alonso Sánchez Coello, en un óleo copia de un original de Sofonisba Anguissola. Museo del Prado, Madrid. 

Foto: Oronoz / Album

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album akg276067. Camafeo con la imagen de un desfile triunfal de Felipe II. Museo de la Plata, Florencia.

Camafeo con la imagen de un desfile triunfal de Felipe II. Museo de la Plata, Florencia.

El nacimiento de Don Carlos fue fruto del matrimonio entre el príncipe Felipe y la princesa María Manuela de Portugal, primos hermanos por doble vía.

Foto: Akg / Album

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album les39191331. Felipe II, en el ocaso de su vida

Felipe II, en el ocaso de su vida

En 1568, Felipe II, alarmado por el empeoramiento del carácter del príncipe, lo confina en sus aposentos de palacio. Don Carlos no puede recibir correspondencia ni disponer de cuchillos y tenedores. Sobre estas líneas, el rey, retratado a los 66 años por Juan Pantoja de la Cruz, 25 años después de la muerte de su heredero.

Foto: Erich Lessing / Album

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album alb2052513. Don Carlos. Retrato idealizado por Antonio Moro. Palacio de Versalles

Don Carlos. Retrato idealizado por Antonio Moro. Palacio de Versalles

El drama de Carlos e Isabel

La princesa Isabel de Valois, hija de Enrique II de Francia, convivió con don Carlos en la corte española al convertirse en la tercera esposa de Felipe II. De edad parecida, sintieron afecto mutuo y murieron con escasos meses de distancia, lo que dio pie a rumores.

Cuando en 1559 España y Francia pusieron fin a un largo período de guerras con el tratado de Cateau-Cambrésis, se pensó sellar la paz con el matrimonio del príncipe don Carlos e Isabel de Valois, de apenas 14 y 13 años respectivamente. Pero al año siguiente, Felipe II –que en 1558 había enviudado de María Tudor– decidió casarse él mismo con la princesa francesa, pese a la gran diferencia de edad que existía entre ellos: 19 años. "No se quejará Su Majestad de que le hayan casado con mujer fea y vieja", dijo un contemporáneo.

 

Foto: Dea / Album

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71637. Sofonisba Anguissola, la retratista de Don Carlos

Sofonisba Anguissola, la retratista de Don Carlos

A don Carlos le gustaba verse retratado, tal vez porque los artistas a su servicio reforzaban y mejoraban la imagen real del príncipe. Entre los pintores que realizaron retratos de don Carlos destaca la artista italiana Sofonisba Anguissola, considerada la primera retratista del Renacimiento, una mujer que trabajó en un mundo que hasta entonces era  exclusivamente masculino. Sofonisba, bautizada así en honor de una princesa cartaginesa, pertenecía a una familia noble de Cremona y fue discípula de Miguel Ángel, junto al cual realizó estudios anatómicos y diseños que la convirtieron en una artista reconocida.

La joven llegó a la corte española en 1559 para servir como dama de compañía de la tercera esposa de Felipe II, la joven Isabel de Valois. Valorada por la reina y por don Carlos, mantuvo una relación de amistad con el príncipe que trascendía el mero contrato profesional. De su pincel salieron los originales de algunos retratos famosos de don Carlos que luego copiaron otros grandes retratistas como Alonso Sánchez Coello. Entre sus trabajos para la corte destaca un retrato de Felipe II enlutado, hoy expuesto en el Museo del Prado. 

Foto: Bridgeman / Aci

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IMG0064. La infancia de Don Carlos

La infancia de Don Carlos

En 1549, el ayo del príncipe don Carlos, Luis Sarmiento, informó por carta a Felipe II del estado en que se hallaba su hijo, entonces de cuatro años. El retrato es halagüeño: "El niño estaba muy bueno y de buena disposición cada día", con la salud "entera" gracias al buen clima de Aranda de Duero, la ciudad a la que se habían trasladado. Y aunque tenía aún problemas para hablar, era "la cosa más bonita del mundo". Sarmiento sólo encontraba un motivo de preocupación: el niño era zurdo. No era un defecto menor, porque en la época la zurdería se asociaba con el demonio no en vano la Biblia aseguraba que en el juicio final Dios pondría a los justos a su derecha y a los condenados a la izquierda.

Por ello, los tutores del príncipe trataron de corregirlo. Según contaba Sarmiento, el aya del infante "hace todo lo que puede, atándole la mano izquierda", y su tía, doña Juana, cuando comía siempre tenía "un cuchillo en mano para darle cuando toma algo con la mano izquierda". ¿Pudieron influir estas coacciones en los trastornos psicológicos de don Carlos, semejantes a los que la medicina actual ha diagnosticado en personas zurdas reprimidas durante su infancia?

Foto: Archivo General de Simancas

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album alb1463097. Isabel de Valois. Retrato por Juan Pantoja de la cruz sobre un original de Sofonisba Anguissola. Museo del Prado

Isabel de Valois. Retrato por Juan Pantoja de la cruz sobre un original de Sofonisba Anguissola. Museo del Prado

Simpatía y compasión

Desde la llegada de Isabel de Valois a España, en 1560, surgió una estrecha amistad entre la nueva reina y su "hijastro". Ella se compadecía de la enfermedad del príncipe y se esforzaba por consolarlo. Impresionado por la reina y las atenciones que le prestaba, don Carlos la agasajaba con costosos regalos como sortijas de rubíes o alfombras de tejidos preciosos, y la ayudó a recuperarse del primer parto. En una ocasión en que ella cayó gravemente enferma, el príncipe mostró gran tristeza y durante varios días visitó iglesias y organizó procesiones para pedir por la salud de Isabel.

El afecto que sentía la reina por el príncipe no se desmintió cuando Felipe II ordenó arrestarlo. Al día siguiente de la detención confesó al embajador francés Fourquevaux: "Lamento esta desgracia como si se tratara de mi propio hijo". Al parecer, pasó dos días llorando, igual que cuando se anunció la muerte del príncipe. La salud de la reina había quedado muy afectada después del nacimiento de su segunda hija, en octubre de 1567. Tras quedar embarazada de nuevo, su mal se agravó y falleció en octubre de 1568, apenas dos meses después de que muriera el príncipe.

Foto: Sfgp / Album

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Antonio Perez

Antonio Perez

Juan de Escobedo y Antonio Pérez (en la imagen) se conocieron mientras los dos estaban al servicio del príncipe de Éboli, primer ministro de Felipe II. Más tarde, cuando Pérez se había convertido a su vez en mano derecha del rey, recomendó a Escobedo como secretario de don Juan de Austria, entonces gobernador de Flandes. Pero en cierto momento Pérez percibió que su antiguo compañero era un peligro y podía denunciarlo al rey. Así que convenció a Felipe II de que autorizara su asesinato, que se produjo una noche de 1578, tras pasar Escobedo la tarde en casa de la princesa de Éboli…

Foto: Creative Commons

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Felipe II

Felipe II

Felipe II se empeñó en mantener recluida a la princesa de Éboli hasta su muerte, aunque nunca dejó clara sus razones.

Foto: Creative Commons

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Felipe II

Felipe II

Felipe II (1527-1598), rey de España entre 1556 y 1598, en un óleo realizado por el taller de Tiziano en el año 1551, expuesto en el Museo del Prado.

SFGP 2 / GTRES

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