La Gran Ruta Suiza

Casi 1.600 kilómetros con lugares Patrimonio de la Humanidad, paisajes alpinos y ciudades llenas de arte y cultura

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LA GRAN RUTA DE SUIZA

Los casi 1.600 kilómetros de este itinerario atraviesan lugares Patrimonio de la Humanidad, paisajes alpinos y ciudades llenas de arte y cultura.

La Gran Ruta de Suiza es un sorprendente recorrido que enlaza los principales atractivos del país de los Alpes. A lo largo de casi 1.600 km, esta travesía invita a disfrutar de la diversidad de sus paisajes: desde los soleados viñedos junto a lagos hasta los prados alpinos; desde las modernas ciudades y los pueblos medievales hasta las cumbres y glaciares míticos. Y todo ello con atractivas propuestas culturales, gastronómicas y de actividades al aire libre. Para sacar el máximo provecho a la Gran Ruta de Suiza es recomendable planificar un mínimo de siete días de viaje en coche o en moto. El punto de inicio del viaje puede ser cualquiera, aunque lo ideal es empezar en alguna de las grandes ciudades del país, como Zúrich, Basilea, Lausana o Berna.


El mapa de la Gran Ruta, en Viajes NG

Zúrich, situada en el centro geográfico del país, es una buena opción para iniciar el recorrido. Su casco antiguo lleno de terrazas y refinadas tiendas, así como sus museos y nuevos espacios de vanguardia la han convertido en una de las ciudades más animadas del país. Desde Zúrich hay que dirigirse a Winterthur y, tras una escala en las impresionantes cataratas del Rin, se bordea el lago Constanza para llegar a San Galo, cuya abadía fundada en el siglo VIII es uno de los once enclaves Patrimonio de la Humanidad que atraviesa la Gran Ruta.

El recorrido continúa hacia el extremo oriental de Suiza para adentrarse en el cantón de los Grisones, donde conviven algunas de las ciudades más glamurosas de los Alpes, como Davos y St. Moritz, junto a espacios naturales de gran valor, como el valle de Engadina.

 

La Gran Ruta se dirige luego a Lugano, ciudad de aire italiano con las mejores vistas desde el monte Brè. Al dejar el cantón de Tessino, se bordea el glaciar Aletsch y los famosos puertos de San Gotardo y Furka (el más alto de la ruta, con 2.429 m), para llegar en tren a Zermatt, a los pies del Cervino (Matterhorn). Desde las altas cumbres alpinas, la ruta continúa a orillas del río Ródano por las suaves colinas de viñedos del Valais y llega a Montreux, a orillas del lago Lemán. Siguiendo la ribera lacustre se disfruta de ciudades cosmopolitas como la olímpica Lausana, para retomar luego el cantón de Vaud hasta el lago de Neuchâtel. La coqueta villa de Murten será una encantadora etapa antes de Friburgo, uno de los mejores ejemplos de arquitectura medieval europea. La vecina región de Gruyères, cuna de los famosos quesos suizos, ofrece visitas a castillos y pueblos tradicionales.

 

 

A partir de este punto la Gran Ruta pone dirección a Berna, la capital helvética, pasando primero por la estación de montaña de Gstaad y luego por Interlaken, base para recorrer el macizo de la Jungfrau. A poco más de 50 km de Interlaken se accede a Berna, cuyo casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad, cuenta con uno de los paseos de compras más bellos del país. Existen dos opciones excelentes para finalizar esta travesía por Suiza: regresar a Zúrich a través de Basilea, reconocida como la capital cultural de Suiza por sus museos, teatros y festivales; o bien a través de Lucerna, joya medieval, ubicada a orillas del lago de los Cuatro Cantones y emplazada ante un imponente panorama alpino.