¿Y tu amiga cómo se llama?

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En el orden social de los humanos a veces el macho se vale de la ayuda de un amigo para pretender a una hembra. En el orden social del gupi (Poecilia reticulata), especie oriunda del mar Caribe, la estrategia de la hembra para boicotear a sus pretendientes pasa por valerse de sus hermanas.

La hembra de este pequeño pez de agua dulce solo se muestra receptiva al cortejo del macho y a sus intentos de apareamiento en determinados momentos, durante los cuales emite una señal química. El macho, en cambio, está dispuesto siempre y a todas horas, y si se topa con una hembra que no emite el consentimiento químico, es posible que intente copular de todos modos. Ellas, en vez de gastar energía esquivando tales intentos de acercamiento, «podrían beneficiarse del hecho de tener un papel activo para reducir el grado de acoso que soportan», escribe la investigadora Safi Darden en un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B.
Por ello las hembras ponen en práctica una estrategia de camaradería femenina. Aquellas que no buscan sexo acompañan a las que sí lo hacen. «Asociarse con hembras que las superan en atractivo sexual» ayuda a las no receptivas a esquivar insinuaciones no deseadas, dice Darden.

¿Cuán fuerte es el instinto de las hembras desinteresadas de escudarse en sus hermanas más sexies? Fortísimo, explica Darden, hasta el punto de que en los ensayos de laboratorio las hembras no receptivas nadaban hacia un extremo del tanque donde antes habían estado sus compañeras.