Vida salvaje

Ventajas del anonimato

Linepithema humile

Linepithema humile

Foto: Philippe Blanchot / Gtres

Da gusto conocer a los vecinos. Pero en una sociedad de grandes proporciones es imposible que todo el mundo nos resulte familiar. Las hormigas argentinas (Linepithema humile), cuyas colonias pueden extenderse a lo largo de mil kilómetros y por distintos continentes, viven en sociedades integradas a veces por millones de individuos. Su capacidad de expansión, al igual que la nuestra, radica en el anonimato, según un artículo del entomólogo Mark Moffett para Behavioral Ecology.

«Para cooperar –dice el científico– los miembros no necesitan reconocerse en cuanto individuos.» El funcionamiento de la mayoría de las sociedades animales se basa en que todos sus miembros se conocen entre ellos (pensemos, por ejemplo, en los chimpancés o los elefantes). «Pero eso –dice Moffett– limita su crecimiento a no más de un centenar de individuos.» Para las hormigas argentinas no existe ese límite. Aun así, fijan territorios y las feromonas distinguen entre amigos y enemigos. Ante millones de desconocidos, «no hay duda de quién es quién», dice Moffett.