Sinuosa seducción

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Él la acaricia con la barbilla. Se enrosca en torno al cuerpo de ella. Mueve la cabeza con gesto seductor, la muerde, sacude la cola. En el Kama Sutra de los ofidios, estos son los primeros movimientos de apareamiento de las culebras, la familia de serpientes más numerosa, con unas 2.500 especies.

Algunos métodos amorosos son antiguos –frote mandibular, sacudidas–, pero el «mordisco copulatorio» y el «temblor caudal» surgieron después

Para entender la evolución del cortejo de la serpiente, el herpetólogo y paleontólogo Phil Senter analizó datos de 76 ejemplares de los grupos colubroideos y boidos. En un estudio que incluyó el análisis de registros fósiles del período cretácico, descubrió que algunos métodos amorosos de las culebras son antiguos –frote mandibular, sacudidas–, mientras que el «mordisco copulatorio» y el «temblor caudal» surgieron después. Todos ellos, dice, suponen «un gran repertorio de pasos de baile».

La posición de cortejo de una serpiente sobre otra, llamada monta, es «prácticamente universal» en las especies estudiadas, escribió Senter en la publicación PLOS ONE. Sin embargo, matizaba con eufemismo clínico, la monta no es imperativa para la «inserción», es decir, la cópula. Para aparearse, las serpientes solo necesitan alinear la base de sus colas respecto de la cloaca, un orificio del sistema excretor y del reproductivo. El macho extiende el hemipene, el doble órgano sexual que guarda en la cola, y deposita el esperma en la cloaca de la hembra. El acto sexual puede durar horas, dice Senter, a menudo más que el cortejo en sí.