Proyecto Cefaparques: más pulpos y calamares

El pulpo (Octopus vulgaris), la sepia (Sepia officinalis) y el calamar (Loligo vulgaris) son las tres especies de cefalópodos de mayor importancia comercial en aguas gallegas. Por este motivo, desde abril de 2012 un equipo integrado por científicos del Instituto de Investigaciones Marinas (IMM-CSIC), ubicado en Vigo, y del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA-CSIC), en Mallorca, desarrolla el proyecto Cefaparques, para estudiar y conocer los hábitats de puesta y alevinaje de estos cefalópodos en las aguas que bañan los parques nacionales marítimo terrestres de las Islas Atlánticas, en Galicia, y del Archipiélago de Cabrera, en Baleares.
El objetivo del proyecto de investigación, coordinado por Ángel Guerra, es proteger dichas áreas marinas para favorecer la expansión de unas especies de gran importancia socioeconómica en ambas zonas y que en la actualidad ven su ecosistema amenazado debido a las actividades humanas. Por ahora los resultados más relevantes obtenidos se refieren al pulpo. «La estrategia de muestreo ha dado grandes resultados y ya hemos identificado varias zonas de puesta alrededor de las islas Cíes –explica Jorge Hernández, del IIM–. Se ha localizado una veintena de hembras con puesta en cavidades rocosas situadas a una profundidad de entre 5 y 25 metros.» Las hembras bloquean la entrada de la cueva con piedras y permanecen unos cuatro meses dentro de la guarida cuidando la puesta, período durante el cual no se alimentan. «Invierten toda su energía en mover el agua y oxigenarla para garantizar un alto porcentaje de eclosión de los huevos», añade Manuel E. Garci, también del IIM. Justo antes de la eclosión, las hembras retiran algunas de las piedras de la entrada para crear así una «ventana» por la que los pequeños pulpos puedan salir. «Al nacer miden tres milímetros de longitud, y durante las primeras semanas de vida, etapa en la que se denominan paralarvas, viven en mar abierto alimentándose de zooplancton. Alcanzan la morfología de adulto cuando su longitud es de unos siete u ocho milímetros.»
El trabajo realizado hasta el momento ya permite definir las áreas que deberían ser consideradas de especial protección para el pulpo, dentro del ámbito del parque gallego, y del calamar, en el parque balear. Los resultados finales obtenidos por los equipos científicos y técnicos gallego y balear se compararán entre sí, lo que permitirá determinar cuáles son los «ambientes tipo» donde estos cefalópodos realizan sus puestas en dos áreas marinas diferentes, donde las medidas de protección son también diferentes.  –Eva van den Berg/Evalúa