El urogallo cantábrico

Tetrao urogallus cantabricus

Tetrao urogallus cantabricus

Foto: Carlos Sánchez

27 de agosto de 2010

En el mundo existen 12 subespecies de urogallo, distribuidas desde la península Ibérica hasta Siberia. Dos de estas poblaciones están aisladas geográficamente del resto, como le sucede al urogallo cantábrico -Tetrao urogallus cantabricus-, del que quedan menos de 500 ejemplares en un territorio de 2.000 kilómetros cuadrados situado entre Ancares, en Lugo, y la parte más occidental de Cantabria.

Desde los años ochenta y hasta finales de los noventa, las políticas de los gobiernos de la cordillera Cantábrica apostaron por desarrollar una extensísima red viaria para favorecer la ganadería de montaña y la caza. Hoy la cordillera cuenta con una de las densidades de ciervo -que ramonea en los mismos lugares que el urogallo- y jabalí -que destroza los nidos del ave- más altas de España, y a casi todos los lugares habitados históricamente por el urogallo se puede llegar en todoterreno.

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Catalogado como especie en peligro crítico de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el urogallo cantábrico ha desaparecido del 60% de los lugares que habitaba en 1982 debido a una combinación de factores: la fragmentación de su hábitat a causa de la proliferación de pistas e infraestructuras, su baja tasa de reproducción, las elevadas densidades de competidores, los depredadores, la calidad del hábitat, la perturbación que se les causa en los períodos críticos y el cambio climático.

A pesar de existir una estrategia nacional de conservación desde 2004, no se ha conseguido revertir la tendencia negativa de la especie y, salvo Asturias, ninguna comunidad autónoma ha aprobado sus planes de conservación.