¡Ojo al kudzú!

kudzu

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Al parecer, el poder invasivo del kudzú (Pueraria montana variedad lobata) no conoce límites. Esta planta trepadora pariente del guisante y originaria de Japón salió hace tiempo de su hábitat para colonizar otros continentes. Presente en lugares tan distantes como el Cáucaso, el sur de África, Suiza, Italia o Canadá, fue introducida en Estados Unidos en 1876 para crear sombra y estabilizar el suelo. Miles de kilómetros cuadrados han quedado ocultos bajo su tapiz. Crece tan rápido (hasta 30 centímetros al día) y de forma tan indiscriminada, que acaba apoderándose de árboles, farolas y hasta edificios.
El kudzú está catalogado por la UICN como una de las cien especies invasoras más perjudiciales del mundo, y recientes investigaciones sugieren que podría ser aún más dañino de lo que se creía. Según científicos de la Universidad Clemson, su propagación podría acelerar el cambio climático al disminuir las reservas de carbono almacenadas en el suelo de los ecosistemas que coloniza (como este bosque de Mississippi). «La pérdida de carbono se registra sobre todo en las capas superiores del suelo y es un proceso que dura décadas», explica el ecólogo Nishanth Tharayil. Estudios anteriores habían indicado ya que el kudzú puede emitir otros gases de efecto invernadero. ¿Es posible poner freno a su avance? Los productores de herbicidas intentan dar con el producto adecuado, y los jardineros lo hacen a la antigua usanza: arrancándola de cuajo.