Ecología

Más encinares y menos hayedos

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El cambio climático favorece a las especies perennes mediterráneas

Hasta un 350 % podría expandirse la actual superficie de encinares de la península Ibérica como consecuencia del cambio climático, en detrimento de la de los hayedos y pinares de pino silvestre, que podrían experimentar una reducción de hasta un 90 %. Así lo ha constatado un equipo de investigadores liderado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), que han calculado los posibles cambios que tendrán lugar en los períodos comprendidos entre los años 2041 y 2070, y 2071 y 2100, de acuerdo con los escenarios previstos por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).

«El calentamiento global incrementará la aridez en las zonas de baja montaña en las próximas décadas, lo que favorecerá la expansión de especies perennes mediterráneas como la encina, el enebro de miera, el pino piñonero o el pino carrasco, adaptadas al estrés hídrico y a las altas temperaturas estivales», explica Diego Ruiz-Labourdette, ecólogo de la UCM e investigador principal del estudio. Las concentraciones de CO2 atmosférico previstas para 2080 se sitúan en torno a las 700 partes por millón (ppm) de CO2. En la actualidad la concentración alcanza ya las 390 ppm, un valor que no se esperaba alcanzar hasta después de 2014, según el escenario más desfavorable de los planteados por el IPCC en 1990. Esto parece redundar ya en un avance de la primavera, un retraso de la llegada del otoño y una reducción de las lluvias estivales, especialmente en el centro y el sur de la Península.

Toda una serie de circunstancias que provocarán notables cambios en las montañas mediterráneas. «En las partes bajas, la “mediterranización” del clima provocará la sustitución de fresnedas, quejigares y robledales por encinares; en la media montaña disminuirán los hayedos y los abedulares, y en la media y alta montaña se reducirán drásticamente las poblaciones de pino silvestre y enebro de alta montaña, típicos de la media y alta montaña», dice el ecólogo.

Los resultados del estudio podrán servir para planificar la conservación de esos bosques amenazados. –Eva van den Berg

 

Foto: Camille Moirenc / Gtres