Reiner Bernhardt

Las apariencias engañan

Reiner Bernhardt

Reiner Bernhardt

Como en toda gran familia, en la de los galloansares hay guapos y feos, promiscuos y monógamos. A este superorden de aves, que incluye hasta 452 especies de aves de caza y acuáticas, pertenecen especies tan vistosas como los faisanes comunes, los pavos y los cisnes. Sin embargo, según un estudio reciente, los galanes más coloridos de este superorden posiblemente no estén transmitiendo los mejores genes a sus descendientes.

«Se ha postulado muchas veces que los colores vivos, los ornamentos y las aparatosas colas de estas aves corresponden a los machos más aptos», dice la bióloga evolutiva Judith Mank, del University College de Londres. Pero, según las conclusiones de su investigación publicadas en Proceedings of the National Academy of Sciences, esa tesis no se sostiene.

Mank y sus colegas analizaron material genético de seis especies de aves de ambas categorías: en las más llamativas hallaron un genoma de rápida evolución marcado por leves mutaciones genéticas; en las más discretas no lo hallaron. Cuando las hembras se aparean con machos vistosos, se transmiten defectos genéticos que podrían afectar al futuro de la especie.

El estudio confirma que «no hay relación entre apariencia y aptitud física –dice Mank–. Un macho puede ser atractivo pero no ser nada del otro mundo desde el punto de vista genético. Publicidad engañosa, en cierto modo».