La curiosa reproducción del los galápagos sudasiáticos

El calentamiento global podría afectar seriamente a esta especie.

4 de agosto de 2015

Los galápagos sudasiáticos ponen todo de su parte para multiplicarse y prosperar como especie. Los machos usan sus vivos e intensos colores de apareamiento para atraer a las hembras, y las uñas para impedir que escapen. Ellas superan en tamaño a los machos, lo que les permite acarrear más huevos, que son grandes. Durante la temporada de apareamiento copulan sin cesar. Después las hembras recorren grandes distancias –a veces aventurándose en aguas saladas– hasta los bancos de arena donde depositan y entierran varias puestas al año. Pese a tan denodados esfuerzos, cinco de las seis especies del género Batagur están en peligro crítico, advierte Rick Hudson, presidente de Turtle Survival Alliance.

Los galápagos sudasiáticos pierden hábitat a causa de la extracción de arena y mueren atrapados en redes de pesca. El hombre también les roba los huevos de los nidos, para comérselos o para venderlos, y muchos ejemplares adultos acaban en China, donde son un manjar. Hasta la temperatura afecta su supervivencia: el sexo de aves y mamíferos depende de sus cromosomas, pero el de muchas tortugas obedece a la temperatura alcanzada durante la incubación. A menudo las crías de los entornos más fríos son machos y las de los más cálidos, hembras. Si los programas de cría en cautividad no caldean los huevos lo suficiente, dice Hudson, la proporción de hembras es mínima o nula, con lo cual se pierden centenares de huevos que podrían haber puesto a lo largo de su vida. Por el contrario, el calentamiento global podría conllevar entornos de incubación más cálidos y, en consecuencia, un número desproporcionado de hembras, y una significativa escasez de machos.

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