La curiosa gestación del caballito de mar

En las 35 especies que conforman el género Hippocampus son los machos, y no las hembras, quienes gestan

8 de marzo de 2016

En el clan de los caballitos de mar los nacimientos son otra cosa. Las 35 especies que conforman el género Hippocampus son únicas en el reino animal: son los machos, y no las hembras, quienes gestan. Y al por mayor. Pero antes toca bailar. En un ritual de apareamiento que se prolonga días enteros, la pareja de caballitos de mar nada durante horas al unísono, a veces hocico con hocico y entrelazando mutuamente las colas. «¿Ha visto alguna vez el típico dibujo de dos caballitos de mar formando un corazón? Pues es bastante realista», dice Leslee Matsushige, conservadora asociada del Acuario Birch del Instituto Scripps de Oceanografía. Tan romántica postura alinea el oviducto de la hembra con la bolsa incubadora que el macho presenta en el torso, en la que ella deposita cientos de huevos; el macho los fertiliza y cierra la bolsa, donde los huevos maduran y se convierten en alevines.

Algunos machos pueden llegar a parir cientos de alevines por la mañana y quedar preñados de nuevo al caer la noche.

Los machos de los peces aguja y de los dragones de mar, emparentados con los caballitos de mar, incuban los huevos debajo de unos «faldones» o «parches» de su cuerpo. El caballito de mar es el único macho que presenta una bolsa cerrada similar a un útero.

Tras una gestación que dura entre 14 y 28 días según la especie, el macho padece contracciones que expulsan de su cuerpo a sus crías, hasta 1.500 en cada camada. Solo unos pocos sobrevivirán. El resto sucumbe en las fauces de los depredadores, atrapados en redes pesqueras o a causa de la destrucción del hábitat. La mayoría se vende como curiosidades o para usos medicinales: la medicina tradicional asiática utiliza unos 25 millones de caballitos de mar al año, apunta Matsushige. En vista de lo cual, cabe alegrarse de que estos caballitos de mar sean tan prolíficos. Algunos machos pueden llegar a parir cientos de alevines por la mañana y quedar preñados de nuevo al caer la noche.

 

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