Jardines de escarcha

escarcha

escarcha

En los mares polares, el agua que se queda en la superficie del hielo recién formado choca con el aire gélido y se congela, formando unas estructuras conocidas como flores de escarcha. Aunque a veces pueden verse en lagos de las regiones frías, donde más abundan es en las costas antárticas y árticas, o en cualquier zona donde se esté formando hielo marino. Estos pétalos pueden surgir en cuestión de horas cuando la temperatura del aire baja de los -20 °C, y formar grandes prados.
Las flores de escarcha llaman la atención por su belleza, pero el biólogo marino Jeff Bowman sospecha que pueden tener una utilidad más concreta: albergar microbios marinos. El científico ha demostrado que las bacterias ascienden a la superficie del agua salada y quedan atrapadas en las flores de escarcha, dentro de cuyos pétalos proliferan. Dado que los entornos polares «son los más fríos y salinos –al menos en la Tierra, dice Bowman–, estudiar estas bacterias podría ayudarnos a entender mejor los límites de la vida celular».