Insectos que copulan a destajo sin importar con quién

No importa el género, ya que ser más activo garantiza más sexo

zapateros

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5 de noviembre de 2015

Un pulpo distinto a los demás cuando copula

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Un pulpo distinto a los demás cuando copula

Los zapateros, esos insectos hemípteros capaces de desplazarse sobre la superficie del agua, parecen priorizar el acto de la cópula antes que el sexo de su partenaire. Al menos, los pertenecientes a la especie australiana Tenagogerris eurphrosyne, según ha demostrado un estudio publicado en Animal Behaviour, realizado por un investigador de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, y otro de la Universidad de Múnich, en Alemania. Resulta que, cuando los machos de estos insectos se enfrentan a una intensa competencia por las hembras, acaban por montar a otros compañeros de su mismo género, una estrategia que, sorprendentemente, les proporciona cierta aureola de éxito también entre las «chicas» de su especie.

Robert Brooks, de la institución australiana, y su colega Chang Han, de la alemana, hicieron un experimento: en un recinto cerrado colocaron 17 machos junto a otra gran cantidad de congéneres, y en otro recinto reprodujeron un escenario opuesto: introdujeron 16 machos entre un montón de hembras. En el escenario donde la cantidad de machos era predominante se observó que estos se emparejaban con otros «chicos» solo la mitad de las veces que los zapateros que convivían con todo un plantel de hembras a su disposición.

Una promiscuidad que por frecuencia e insistencia acaba por culminar en un mayor número de apareamientos con hembras

En un segundo experimento, quisieron comprobar qué beneficios podía acarrear ese comportamiento. Pues bien: primero evaluaron la frecuencia de apareamientos sexuales entre machos a partir de la observación de 90 ejemplares de este sexo y, luego, esos mismos zapateros fueron colocados en un ambiente con una alta competición sexual por conseguir una hembra. Su éxito copulador fue hasta seis veces superior que el de los machos menos activos. Algunas de las conclusiones extraídas han sido comentadas por una colaboradora del estudio, Daphne Fairbrairn, especialista en biología evolutiva de la Universided de California. Para ella, el éxito de estos «espíritus libres» radica en su flexibilidad a la hora de elegir pareja: la táctica es aparearse primero y preocuparse de con quién algo después. Una promiscuidad tipo «aquí te pillo, aquí te mato» que, al final, por frecuencia e insistencia, acaba por culminar, también, en un mayor número de apareamientos con hembras. La cuestión es pillar.