En el confín de la Tierra

Paisajes de Groenlandia

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Icesheet 4724. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

CASQUETE POLAR #4724, HALOS DE 22˚ Y DE 46˚, ARCO TANGENTE, ARCO DE PARRY, ARCO CIRCUNCENITAL Y CÍRCULO PARHÉLICO

Una constelación de esferas, aros y halos flota sobre el casquete polar groenlandés. Estos fenómenos ópticos ocurren cuando los cristales de hielo, suspendidos por fuertes vientos catabáticos llamados piteraqs, refractan la luz del sol.

Foto: Murray Fredericks

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Icesheet 3373. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

CASQUETE POLAR #3373, BANCO DE NUBES Y AURORA, PANORÁMICA COMPUESTA POR CUATRO IMÁGENES

En la transición del crepúsculo a la noche, un banco de nubes y una aurora boreal comparten el cielo. Las auroras se producen cuando los electrones del viento solar excitan los átomos de oxígeno y nitrógeno de la atmósfera superior de la Tierra. A grandes latitudes también se ven nubes lenticulares. 

Foto: Murray Fredericks

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Icesheet 2338. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

CASQUETE POLAR #2338, PANORÁMICA COMPUESTA POR TRES IMÁGENES

Esta imagen panorámica muestra lo que ocurre cuando los vertiginosos vientos que soplan en la atmósfera gélida son forzados a ascender sobre la capa de hielo.

Foto: Murray Fredericks

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DYE2. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

DYE2, ESTACIÓN DE DETECCIÓN DE MISILES ABANDONADA, CASQUETE POLAR GROENLANDÉS, PANORÁMICA COMPUESTA POR TRES IMÁGENES

Sobre el casquete de Groenlandia se distingue algún que otro signo de presencia humana. Me topé con estaciones de radar abandonadas, como esta, enterrada bajo el límite de las nieves perpetuas. 

Foto: Murray Fredericks

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Dye 2 Interior 3 Bar. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

DYE2, INTERIOR#3, BAR

Las personas que encuentran la manera de colarse parecen obligadas a dejar su huella. Esta habitación solía ser una zona de bar; ahora es un depósito de la memoria. Para iluminarla, conecté mi generador a las luces de la estación. La mayoría de las bombillas explotaron, pero encontré recambios en un trastero y fotografié la sala usando la luz original.

Foto: Murray Fredericks

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Icecap2012 01214. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

DYE3, INTERIOR #4, DORMITORIO

Me fascina cómo estos lugares –que en su día funcionaban como centros de detección de misiles– se abandonaron deprisa y corriendo hace 25 años, al término de la Guerra Fría. El personal dejó pósters en las paredes, camas sin hacer y vestigios de sus vidas desperdigados por todas partes.

Foto: Murray Fredericks

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Icesheet 5649. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

CASQUETE POLAR #5649

Cuando no hay accidentes que interrumpan la vista, se aprecia sobre el paisaje el punto de encuentro entre las masas de aire con temperaturas, puntos de condensación y niveles de humedad distintos.

Foto: Murray Fredericks

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Icecap2012 02426. El confín de la Tierra

El confín de la Tierra

CASQUETE POLAR #2426

En un día nublado, la línea azul del horizonte es la única separación entre la tierra y el cielo. Este proyecto fue un experimento: quería comprobar si era posible crear una serie fotográfica careciendo casi por completo de información visual.

Foto: Murray Fredericks

21 de abril de 2015

Cómo es la nada? Para averiguarlo viajé a Groenlandia. A lo largo de tres años hice seis viajes hasta allí desde Australia, donde vivo. Me sentía atraído por su vacío de blancura bruñida: un paisaje sin accidentes, perfectamente llano, donde el hielo se extiende hasta el horizonte en todas direcciones.
Trabajar en un lugar tan remoto fue duro, y gélido. Pasé meses en una tienda plantada sobre el casquete de hielo, donde la sensación térmica caía por debajo de los -50 °C y las ventiscas duraban días. En los peores momentos pensaba en mi familia, en mis hijos, y sentía que no podía más. Que el riesgo no valía la pena.
Pero aguanté, y conforme mejoraba el tiempo, también mejoraba mi estado de ánimo… y mis fotos. Cuando habitas en el vacío durante períodos prolongados, el mundo exterior y el interior acaban por fundirse. La mente se ralentiza y se vuelve sensible al menor cambio; la más mínima variación en la luz o en la meteorología se percibe como un cambio dramático. La obra fotográfica que creé en esos largos meses se convirtió en una serie de exposiciones y un documental que plasman la sensación de estar allí: como dice el título del filme, no hay Nada sobre la Tierra que se parezca a aquello.