Fotografía

Herbario de Orquídeas

Parecen exóticas flores llegadas de lejanos paraísos tropicales, pero en realidad crecen en nuestras montañas, bosques y pastizales.

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ORQ-1.

Orquídea manchada

Orchis ustulata

Altura: hasta 30 cm

Floración: de abril a agosto

Peralejos de las Truchas, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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OPHRYS SPHEGODES .

Ophrys sphegodes

Altura: hasta 50 cm

Floración: de marzo a mayo

Ciudad Encantada, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS LANGEI ASH830.

Orchis langei

Altura: de 20 a 40 cm

Floración: de marzo a julio

Corduente, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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OPHRYS SCOLOPAX DSC7554-2.

Flor de araña o flor de abeja

Ophrys scolopax

Altura: de 10 a 40 cm

Floración: de marzo a junio

Peralejos de las Truchas, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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EPIPACTIS PALUSTRIS JGM 7859.

Epipactis palustris

Altura: de 20 a 70 cm

Floración: de junio a agosto

Peralejos de las Truchas, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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DACTYLORHIZA FUCHSII ASH922.

Dactylorhiza fuchsii

Altura: de 30 a 60 cm

Floración: primavera tardía, principios de verano

Nacimiento del río Cuervo, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ACERAS ANTHROPOPHORUM ASH7459 o.

Aceras anthropophorum

Altura: de 15 a 40 cm

Floración: de febrero a mayo

Layna, Soria

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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EPIPACTIS KLEINII .

Epipactis kleinii

Altura: de 15 a 40 cm

Floración: de junio a julio

Nacimiento del río Cuervo, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS ITALICA JGM3541 .

Orchis italica

Altura: de 20 a 50 cm

Floración: de febrero a mayo

San Pablo de los Montes, Toledo

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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PLATANTHERA ALGERIENSIS ASH941.

Platanthera algeriensis

Altura: de 25 a 60 cm

Floración: primavera y verano

Urex, Soria

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS FRAGRANS 2 ASH7662 .

Orquídea de chinches

Orchis coriophora

Altura: de 15 a 35 cm

Floración: de abril a junio

Prádena del Rincón, Madrid

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ANACAMPTIS PAPILONACEA SUBESPECIE  ASH5980.

Flor de mariposa

Orchis papilonacea

Altura: de 15 a 40 cm

Floración: de febrero a mayo

Daganzo, Madrid

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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DACTYLORHIZA .

Dactylorhiza maculata

Altura: de 10 a 35 cm

Floración: de mayo a julio

Nacimiento del río Cuervo, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS MORIO ASH59.

Orchis morio

Altura: de 7,5 a 12,5 cm

Floración: de marzo a junio

Daganzo, Madrid

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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 ASH7739 or.

Cephalanthera damasonium

Altura: de 13 a 75 cm

Floración: de abril a septiembre

Villalba de la Sierra, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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OPHRYS INSECTIFERA .

Ophrys insectifera aymoninii

Altura: 40 cm

Floración: junio

Nacimiento del río Cuervo, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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DACTYLORHIZA SAMBUCINA .

Dactylorhiza sambucina

Altura: de 20 a 30 cm

Floración: primavera tardía, principios de verano

Orea, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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CEPHALANTHERA RUBRA .

Cephalanthera rubra

Altura: de 20 a 60 cm

Floración: de mayo a junio

Peralejos de las Truchas, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS CAZORLENSIS .

Orchis cazorlensis

Altura: hasta 30 cm

Floración: de mayo a junio

Peralejos de las Truchas, Guadalajara

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ANACAMPTIS PYRAMIDALIS .

Anacamptis pyramidalis

Altura: de 25 a 50 cm

Floración: de abril a junio

Layna, Soria

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS MASCULA ASH668.

Satirión macho o satirión manchado

Orchis mascula

Altura: de 20 a 40 cm

Floración: de abril a mayo

Nacimiento del río Cuervo, Cuenca

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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ORCHIS CORIOPHORA ASH8735.

Orchis coriophora

Altura: de 15 a 35 cm

Floración: primavera y verano

Prádena del Rincón, Madrid

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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SERAPIAS LINGUA ASH7492 original.

Serapias vomeracea

Altura: hasta 50 cm

Floración: de febrero a junio

Prádena del Rincón, Madrid

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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DACTYLORHIZA ELATA .

Dactylorhiza elata

Altura: de 40 a 80 cm

Floración: de mayo a julio

Riopar, Albacete

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

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OPHRYS SPECULUM jgm3120 .

Ophrys speculum

(mariposa: Euchloe crameri)

Altura: de 5 a 25 cm

Floración: de febrero a junio

Villanueva de Alcardete, Toledo

Foto: Alberto Sobrino y Jorge Fco. Garrido / ASA

22 de agosto de 2014

Objeto del deseo de muchos horticultores, coleccionistas y amantes de las flores en general, las orquídeas han estado siempre asociadas a la belleza y el misterio. Veneradas por los mayas y los aztecas en la América precolombina y por los chinos desde la antigüedad, también los europeos se han sentido cautivados por esta curiosa familia de plantas pariente de los espárragos. En el siglo XVIII eran un claro símbolo de estatus en el Viejo Continente, por lo que muchos recolectores, franceses y británicos en su mayoría, escudriñaron los bosques del continente americano –en las áreas tropicales y subtropicales es donde existe mayor variedad– en busca de las orquídeas más extrañas y desconocidas. La palabra procede de la voz griega orchis, que significa testículo. El nombre se lo puso el botánico griego Teofrasto en el siglo III a.C. Discípulo de Aristóteles y autor del tratado Sobre las causas de las plantas, el sabio las bautizó así tras observar la forma elipsoidal de los pares de tubérculos que muchas orquídeas terrestres presentan en su parte subterránea.
Se encuentran en todo el planeta excepto en las regiones polares y desérticas. Existen 25.000 especies de orquídeas, sin contar con las miles más que han surgido a través de la hibridación y selección de cultivo de variedades, realizada por una pléyade de horticultores en todo el mundo. Según Eric Hansen, autor de Orchid Fever: A Horticultural Tale of Love, Lust, and Lunacy («Fiebre de Orquídeas: un cuento hortícola de amor, deseo y locura»), las orquídeas son causa de una adicción que raya en la locura. Se estima que unos 45 millones de personas en todo el planeta se dedican a cultivarlas, y su comercio ilegal no es un tema menor. Tras entrevistar a un montón de personas abducidas por lo que él denomina una auténtica «locura botánica», Hansen llega a afirmar con ironía: «No quiero dar la impresión de que entre las personas que se sienten atraídas por las orquídeas no existan individuos perfectamente normales, sanos, inteligentes y equilibrados. Me han dicho que existen. Pero no he tenido la suerte de encontrarlos».
La «orquideomanía» no es solo fruto de la extraordinaria variedad de colores, formas y tamaños de estas plantas tan diversas. Es su modus vivendi lo que a muchos fascina. Viven en estrecha comunión con animales y hongos porque sin ellos no lograrían sobrevivir. Sus semillas, extremadamente simples y carentes de tejido nutritivo, precisan de un agente exterior que les suministre los nutrientes necesarios para germinar, ya que no podrían hacerlo con sus propios recursos. Por ello establecen una relación de simbiosis con ciertos hongos, que hacen esa labor a cambio de algunas vitaminas. Luego, cuando la planta es adulta, requiere la colaboración de determinados animales para proliferar. «Las orquídeas suelen reunir su polen formando dos masas compactas más o menos pegajosas que la acción del viento no puede dispersar, por lo que necesitan la cooperación de animales polinizadores, en general insectos, como lepidópteros, moscas, abejas o avispas, y ciertas aves, como los colibríes, que extraen el polen del interior de la orquídea y lo transportan a otra flor», explica el biólogo Pablo Galán, profesor de botánica en la Universidad Politécnica de Madrid y coautor junto con Roberto Gamarra de la página web orquideasibericas.info. Muchas orquídeas premian a sus polinizadores con sus fragancias, su polen y su néctar. Otras especies, más sibilinas, emanan un hedor repulsivo similar al de la carne podrida para atraer a las moscas, e incluso las hay que mimetizan la forma y el olor de las hembras de algunos insectos y consiguen así que los machos las polinicen cuando intentan copular con ellas. ¿No es asombroso?
En la península Ibérica existen cerca de 100 especies de orquídeas distribuidas en 26 géneros. Son todas terrestres, a diferencia de las tropicales, que suelen ser epífitas (viven sobre los árboles) o trepadoras.
Todas las que presentamos en este reportaje son oriundas de nuestro territorio y han sido retratadas por los fotógrafos Alberto Sobrino y Jorge Francisco Garrido, quienes, con ayuda del naturalista Francisco Barber Baldó, han fotografiado in situ algunas de nuestras especies más representativas. El trabajo se enmarca dentro de un proyecto que persigue inventariar todas las orquídeas de la Península y Baleares.
«Como todas las especies de orquídeas ibéricas están protegidas, hemos fotografiado los ejemplares vivos en su hábitat. Para homogeneizar la estética de las imágenes, las hemos retratado con un fondo blanco retroiluminado y sobreexpuesto con ayuda de flashes», dice Sobrino.
La principal amenaza de las orquídeas ibéricas es la pérdida de hábitat, «en especial para las que viven en la franja costera, pues están sometidas a una presión muy grave a consecuencia de la urbanización y la alta densidad de población humana. En el caso de las especies cuyas poblaciones se hallan en esta zona, el riesgo de desaparecer es muy elevado», explica Carlos Aedo, investigador del Real Jardín Botánico de Madrid, adscrito al CSIC. Las distintas especies pueden tener necesidades muy dispares. «Mientras que unas crecen de forma restringida y solo en hábitats muy bien conservados, otras pueden prosperar sin problemas entre los matorrales», añade Aedo. Aunque no hay duda de que muchas especies están en peligro, como familia botánica sigue siendo una de las más diversas del planeta. Sus proezas evolutivas, destinadas a camelarse a un montón de seres vivientes para que trabajen en pro de su propagación, dejaron boquiabierto al mismísimo Darwin y siguen asombrándonos hoy. Su éxito es tan notable como su poder de seducción.