El tifón más devastador

21 de enero de 2015


En noviembre de 2013 el supertifón Haiyan barrió Filipinas, arrasando poblaciones enteras a su paso y sumiendo el país en una vasta destrucción de la que todavía no se ha recuperado. La tormenta se cobró cerca de 6.200 vidas y dejó sin hogar a más de cuatro millones de personas, muchas de las cuales siguen sin techo más de un año después de la catástrofe.
Lo que empezó como una tormenta tropical originada en el Pacífico Occidental se convirtió en poco tiempo en un supertifón de categoría 5 según la escala de Saffir-Simpson. La tormenta registró un viento sostenido de 315 km/h en un minuto, el más fuerte observado hasta la fecha, y barrió el archipiélago de este a oeste, para dirigirse después a Vietnam, Taiwan y el sur de China, donde también provocó importantes destrozos y numerosas víctimas mortales.
La ciudad de Takloban, un importante centro comercial, fue uno de los puntos más azotados por Haiyan, cuya inusual virulencia generó tres olas consecutivas de unos cinco metros de altura que impactaron ferozmente contra los edificios. Hasta el 90% de las construcciones quedaron dañadas o destruidas, entre ellas el aeropuerto Daniel Z. Romualdez, que quedó totalmente devastado.
Un año después del desastre todavía queda por levantar la mayoría de las viviendas arrasadas. En el barangay de Aninbog, un arrabal del norte de la ciudad, al menos cinco barcos de gran tonelaje siguen varados entre las chabolas reconstruidas por los propios afectados, para los que el tiempo apremia. La temporada de tifones todavía no ha llegado a su fin. La última tormenta, Hagupit, azotaba el país el pasado 8 de diciembre. Llueve sobre mojado.


Fuente vídeo: Icyclone

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