Glaciares en retroceso: el deshielo

Se supone que el avance y retroceso de los glaciares debería producirse a un ritmo geológico, sumamente lento. Hoy están desapareciendo ante nuestros ojos.

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GL-8-07-0193. Fiordo de hielo de Ilulissat, Groenlandia

Fiordo de hielo de Ilulissat, Groenlandia

Lo sólido se torna líquido a medida que un iceberg de una altura equivalente a un edificio de 15 pisos se erosiona en los mares cada vez más cálidos del Atlántico Norte.

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Foto: James Balog

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MM7246 062306 479. Glaciar Columbia, Columbia Bay, Alaska, 2005

Glaciar Columbia, Columbia Bay, Alaska, 2005

Cuando Balog fotografió por primera vez el glaciar Columbia, su frente había retrocedido casi 18 kilómetros desde 1980. Este ritmo vertiginoso lo impulsó a fundar el proyecto Extreme Ice Survey e instalar cámaras en 18 glaciares para dar testimonio del cambio climático.

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Foto: James Balog

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MM8177 120825 0426. Glaciar Columbia, Columbia Bay, Alaska, 2012

Glaciar Columbia, Columbia Bay, Alaska, 2012

La multitud de icebergs en el Prince William Sound revela que el retroceso del glaciar Columbia se está acelerando: ha perdido más de tres kilómetros de hielo en los últimos seis años, y desde 1980 ha disminuido verticalmente una altura equivalente al Empire State Building.

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Foto: Extreme Ice Survey / Matthew Kennedy

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IL-03-2009-0031. Jökulsárlón, Islandia, 2009

Jökulsárlón, Islandia, 2009

Destinado a derretirse, este pedazo de hielo de 360 kilos brilla bajo la luz de la luna en una gélida playa islandesa. Ha ido a parar a una laguna formada por un glaciar en retroceso. Balog denomina estos fragmentos «diamantes de hielo», un compendio de belleza y tragedia.

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Foto: James Balog

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SEPT 12 STEIN 2006 Repeat 3 cropped. Glaciar Stein, Suiza, 2006

Glaciar Stein, Suiza, 2006

Los últimos seis años han pasado factura a la morfología de este viejo glaciar. Si la tendencia de unos veranos más cálidos y secos persiste en las tierras altas, muchos glaciares alpinos podrian perder hasta el 75 por ciento de su masa a finales de este siglo o incluso desaparecer, poniendo en peligro el abastecimiento de agua en la región.

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Foto: James Balog

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SEPT 12 STEIN 2012 Repeat 3 cropped. Glaciar Stein, Suiza, 2012

Glaciar Stein, Suiza, 2012

Los últimos seis años han pasado factura a la morfología de este viejo glaciar. Si la tendencia de unos veranos más cálidos y secos persiste en las tierras altas, muchos glaciares alpinos podrian perder hasta el 75 por ciento de su masa a finales de este siglo o incluso desaparecer, poniendo en peligro el abastecimiento de agua en la región.

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Foto: James Balog

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BC-Bridge-2009-2012 Repeat A. Glaciar Bridge, Columbia Británica, 2009

Glaciar Bridge, Columbia Británica, 2009

Con un retroceso de unos 150 centímetros al día durante la época de deshielo, este glaciar de casi 17 kilómetros de longitud, situado en la cadena Costera de la Columbia Británica, sufre el doble golpe de unas nevadas más escasas en invierno y unas temperaturas más altas en verano. A medida que el glaciar retrocede, el lago situado en su frente va aumentando de tamaño.

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Foto: James Balog

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MM8177 120814 0078. Glaciar Bridge, Columbia Británica, 2012

Glaciar Bridge, Columbia Británica, 2012

Con un retroceso de unos 150 centímetros al día durante la época de deshielo, este glaciar de casi 17 kilómetros de longitud, situado en la cadena Costera de la Columbia Británica, sufre el doble golpe de unas nevadas más escasas en invierno y unas temperaturas más altas en verano. A medida que el glaciar retrocede, el lago situado en su frente va aumentando de tamaño.

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Foto: James Balog

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SEPT 12 RHONE WP 09 04 1v1. Glaciar del Ródano, Suiza, 2012

Glaciar del Ródano, Suiza, 2012

Un río de hielo se está secando en los Alpes. En el pasado siglo este glaciar, fuente del río Ródano, ha perdido casi un kilometro y medio de longitud. Todos los veranos los propietarios del Hotel Belvedere excavan un túnel en el glaciar para que los turistas puedan asomarse a sus entrañas; en los últimos años, para asegurarse de que el túnel sobrevivirá a la estación de deshielo, han tenido que cubrirlo con un tejido aislante.

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Foto: James Balog

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MM8177 120906 0472. Glaciar del Ródano, Suiza, 2012

Glaciar del Ródano, Suiza, 2012

Esta foto del túnel excavado en el glaciar del Ródano se tomó en el verano de 2012; en el verano de 2009 el hielo llegaba a la altura de la tela. El glaciar está perdiendo masa a gran velocidad y su longitud y su anchura están disminuyendo. Un montañero camina sobre el hielo cubierto de tierra y rocas que han caído de las laderas de las montañas.

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Foto: James Balog

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Balog 5. James Balog

James Balog

Aunque sabemos que el clima está cambiando, comprender este fenómeno puede resultar difícil. El proyecto Extreme Ice Survey pone en evidencia estos cambios: a través de casi un millón de fotografías secuenciales, ahora tenemos la indiscutible –y angustiante– prueba de que nuestros viejos glaciares están desapareciendo. Inicié este proyecto en 2007 con la idea de que duraría dos años. Colocamos 25 cámaras alimentadas con energía solar junto a glaciares de Groenlandia, Islandia, Alaska, los Alpes y las Montañas Rocosas. Nunca pensé que llegaría a ver transformaciones tan radicales en un período de tiempo tan corto. Las imágenes muestran glaciares resquebrajándose y derritiéndose a un ritmo mucho mayor del que creíamos posible. Así que ahora continuaremos con el proyecto indefinidamente y lo ampliaremos a América del Sur y la Antártida. Alguien tiene que dar testimonio de estos cambios colosales. No podemos dejarlo. La gente debe convencerse de que el cambio climático es una realidad.

29 de noviembre de 2013

Los glaciares son como animales salvajes. En la época preindustrial los temíamos como si fuesen lobos, unos lobos capaces de engullir pueblos enteros. Hacia finales del siglo XIX se habían convertido en una atracción turística; en Suiza uno podía acceder a las entrañas del glaciar del Ródano a través de un túnel que se abría cada verano junto al Hotel Belvedere. En aquella época también empezamos a crear un mundo en el que podría llegar el día en que los glaciares no tengan cabida. Pero por ahora, esas bestias salvajes siguen ahí.

Respiran. La nieve se amontona y se transforma en hielo en las zonas más elevadas de un glaciar; más abajo, cerca del frente, se derrite. «El glaciar inhala en invierno y exhala en verano», explica Matthias Huss, un joven glaciólogo de la Universidad de Friburgo, en Suiza. En agosto, una cuarta parte del agua que lleva el río Ródano proviene de la fusión de los glaciares.

"Si no se mueve, es hielo estancado, no un glaciar"

Se mueven. Cuando la masa de hielo alcanza un espesor suficiente, este empieza a fluir. «Si no se mueve, es hielo estancado, no un glaciar», dice Dan Fagre mientras me señala una mancha blanca en el Parque Nacional Glacier de Montana. Hace 20 años que trabaja allí como ecólogo especialista en cambio climático. Ahora hay 25 glaciares activos en el parque, pero hace un siglo eran 150. Muchos desaparecieron antes de que llegáramos a cartografiarlos. Sabemos que existieron por sus morrenas, las pilas de derrubios arrastrados y depositados por los glaciares.

Reinaron. Veinte mil años atrás Suiza era un mar de hielo; solo sobresalían las zonas más altas de los Alpes, como islas esculpidas por el viento. Los restos de aquella glaciación tuvieron un leve resurgimiento en el siglo XIX, a finales de lo que conocemos como la pequeña edad del hielo. Un daguerrotipo de 1849 muestra el frente del glaciar del Ródano a una cota 500 metros más baja del lugar donde se encuentra hoy; caía por la empinada pendiente, con sus peñascos de hielo bañados por una luz azulada, y reptaba por el fondo del valle como una ameba congelada. Una ameba de varios pisos de altura.

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La osadía de codearse con monstruos de aquel calibre durante la pequeña edad del hielo permitió a los científicos suizos darse cuenta –a partir de las morrenas y otras huellas en lo alto de las montañas– de que en el pasado hubo importantes glaciaciones. Es así como supimos que el clima de la Tierra puede sufrir cambios profundos. Si no los estuviéramos provocando nosotros mismos ahora, si la naturaleza siguiera teniendo el control, dentro de un milenio o dos se produciría otra glaciación. Por otro lado, si quemáramos todo el carbón, el petróleo y el gas que aún hay bajo tierra, derretiríamos hasta el último trozo de hielo. Los glaciares nos recuerdan que nos encontramos ante una encrucijada.

Luchan. A medida que el planeta se calienta, los glaciares buscan un equilibrio: una altitud y una masa en las cuales la nieve que acumulan sea igual al hielo que se derrite. «Luchan por adaptarse, pero no es fácil», dice Huss. La meteo­rología es un fenómeno local, y la lucha es individual; por eso unos pocos glaciares en la Tierra todavía están avanzando, pero solo unos pocos, y ninguno de ellos está en los Alpes. La mitad del hielo alpino se ha derretido durante el último siglo, el suficiente como para llenar todos los lagos de Suiza. Huss pronostica que entre el 80 y el 90 % del hielo que aún queda habrá desaparecido en 2100.

El glaciar del Ródano ha retrocedido; ya no es visible desde el valle. Ahora acaba justo por encima del Hotel Belvedere, y en verano aún se puede acceder a su interior. Para verlo en in­­vier­no, cuando está solo en su elemento y la carrete­ra que conduce al hotel está cerrada al tráfico, hay que subir una montaña con raquetas de nieve. Desde ahí, mientras los cuervos vuelan en círculos y la nieve se arremolina a tu alrededor, la bestia queda a tus pies: una ondulante serpien­te blanca, silenciosa, que respira con dificultad.

El Parque Nacional Glacier seguirá siendo hermoso sin los glaciares, asegura Fagre. Suiza también, dice Huss, pero añade: «A mí me duele ver que al final del verano toda la nieve se ha derretido y los glaciares menguan. Me duele».