Geología

Genealogía de una gema

gema 2

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Los llamados «diamantes de sangre» y «minerales de conflicto» se extraen a menudo de zonas en guerra y financian grupos armados. Un nuevo sistema para determinar la procedencia de estas piedras podría ayudar a combatir el tráfico ilegal de las mismas. La empresa Materialytics afirma ser capaz de identificar con un 95 % de probabilidad de acierto el origen de cualquier muestra, desde rubíes y esmeraldas hasta minerales utilizados en la fabricación de teléfonos móviles.

¿Cuál es el procedimiento? Un rayo láser convierte una partícula minúscula del mineral en un microplasma brillante, generando una chispa que es registrada con un espectrómetro. Las longitudes de onda de la luz crean una secuencia espectral única; cada muestra se almacena con un extraordinario grado de detalle. En unos minutos el técnico es capaz de averiguar si la roca en cuestión coincide con alguno de los registros del banco de datos, que hoy contiene más de 50.000 muestras procedentes de más de 60 países. En algunos casos indica incluso de qué mina fue extraída.

La tecnología es oportuna: son muchas las voces que exigen una legislación que obligue a los importadores a declarar si sus productos contienen minerales de zonas en conflicto. Muchos también critican, por sus vacíos legales, el proceso de Kimberley, un pacto entre Gobiernos e industria auspiciado por la ONU cuyo fin es evitar la entrada de diamantes de sangre en el mercado. La geología más innovadora podría ser la clave para rescatar los diamantes y otras piedras preciosas de un mundo embrutecido.  —Erin Friar McDermott

 

Foto: Smithsonian Institution / AP / Gtres