Esto suena a romance

romance2

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5 de enero de 2015

El plumaje brillante e iridiscente es la herramienta que la evolución ha otorgado al macho de pavo real para fascinar al sexo contrario. Pero cuando no hay chicas a la vista, podría ser que las atrajera con un sonido inconfundible: el grito que emite durante la cópula, aunque en ese momento no esté en ello.
Roslyn Dakin dedicó cuatro años a estudiar cómo las hembras de pavo real eligen pareja. La investigadora explica que en el lek, o «arena», el escenario del cortejo donde los machos se pavonean, la mayoría de las hembras opta por aparearse siempre con los mismos pavos, aquellos cuyos colores de la cola y los ocelos los hacen más atractivos. En el momento del éxtasis, los machos emiten un grito inconfundible, y Dakin quedó muy sorprendida al descubrir que algunos hacían ese mismo sonido aunque estuviesen solos. Cuando comprobó que inmediatamente después del grito llegaban hembras al lek, pensó que «quizá se guiasen por aquel sonido» para identificar a los machos más resultones.
Para verificar su hipótesis, Dakin grabó gritos copulatorios tanto reales como simulados y reprodujo las grabaciones en el lek: las hembras hacían de nuevo acto de presencia. A falta de nuevas investigaciones, no puede afirmar que los machos que ella llama «faroleros» sean conscientes de que el sonido convoca a posibles parejas. Lo que sí puede decir es que «no es un método infalible para atraer a una hembra, pero siempre será mejor que nada».