Ellas mandan

ib

ib

28 de mayo de 2015

Los lémures proceden de una de las ramas más antiguas del árbol filogenético de los primates: sus antepasados se remontan al eoceno, hasta 55 millones de años atrás. Criaturas inteligentes, han tenido toda una eternidad para evolucionar, adoptar conductas beneficiosas y refinar sus sistemas sociales.
¿Y adónde han llegado? Al matriarcado.

Han tenido toda una eternidad para evolucionar ¿y a dónde han llegado? Al matriarcado


Aunque el matriarcado es raro entre los primates, el dominio de la hembra es la norma en la mayoría de las especies de lémur, como el sifaca de Coquerel. Ellas tienen prioridad a la hora de escoger los alimentos y el lugar de descanso, explica Chris Smith, del Centro de Estudios sobre el Lémur de la Universidad Duke. «Hemos visto a hembras sacar la comida de la boca de un macho. Y si él está tomando el sol en el sitio que a ella le apetece, simplemente se le acerca y él se quita de en medio con un chillido de sumisión.» Si un macho contraría a una hembra, esta puede abofetearlo, empujarlo o arrancarle el pelo.

Durante el breve período anual en que se aparean, las hembras «son unas auténticas frescas –dice Lydia Greene, investigadora experta en lémures en la Universidad de Duke–. Ellas deciden qué machos quieren y cuántos.»

Pero pocas esperanzas de futuro tiene esta lucha de sexos si no mejoran las expectativas de la especie. En Madagascar, su territorio nativo, los lémures han perdido el 90 % de su hábitat, debido en parte a la agricultura de roza y quema. De las 103 especies y subespecies que sobreviven, 20 son vulnerables, 49 (entre ellas el sifaca de Coquerel) están en peligro y 24, en peligro crítico.