Oceanografía

El maná de los océanos

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Un equipo de investigadores estudia la evolución de las cascadas submarinas árticas

En gran parte de los océanos hay cascadas submarinas, un fenómeno generado por el enfriamiento masivo de las aguas superficiales que, al volverse más densas y pesadas, se hunden, arrastrando consigo una gran cantidad de oxígeno y nutrientes que resulta esencial para la miríada de habitantes de las profundidades. Un equipo de geólogos del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona ha estado este verano en el mar que circunda las islas Svalbard, en el círculo polar Ártico, para estudiar las características de estas aguas densas situadas en una de las regiones del planeta más sensible a los efectos del cambio climático global. Los científicos ya habían analizado en años recientes las cascadas submarinas que se producen en las aguas del gerundense cabo de Creus, en el Mediterráneo noroccidental, donde concluyeron que a causa del calentamiento de las aguas superficiales, las cascadas del fondo marino pueden ser cada vez más escasas, lo que repercutiría negativamente en especies de alto valor comercial, como las gambas.
Ésta es la primera vez que se estudian in situ las cascadas submarinas árticas, y lo han hecho a bordo del buque oceanográfico RV Jan Mayen, de la Universidad de Tromsø, Noruega, durante una campaña que forma parte del proyecto HERMIONE (Hotspot Ecosystem Research and Man’s Impact on European Seas), del 7º Programa Marco Europeo de Investigación y Desarrollo de la UE, cuyo objetivo principal es estudiar los ecosistemas marinos profundos y el impacto de la actividad humana en los fondos oceánicos. «Hemos instalado una serie de instrumentos científicos a profundidades de 1.000, 1.250, 1.500 y 2.000 metros para medir, entre otras cosas, la velocidad y dirección de las cascadas y la temperatura, salinidad y turbidez de las aguas», explica la oceanógrafa Anna Sánchez-Vidal, miembro del equipo investigador junto con Antoni Calafat y Ruth Duran. A finales del verano próximo recogerán los dispositivos fondeados en julio de 2010 y podrán extraer una serie temporal de datos que servirán para predecir cómo podría afectar en el futuro el cambio climático en el funcionamiento de esta suerte de maná que representan las cascadas submarinas. La investigación se completará con un estudio de los microorganismos árticos, indicadores de cambios ambientales en los ecosistemas profundos. ––Eva van den Berg

 

Foto: Patrick Frilet / Gtres