Escatología

Dime lo que comes y te diré quién eres

elefante

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13 de febrero de 2013

Para los biólogos conservacionistas como Samuel Wasser, los excrementos de un animal son extremadamente valiosos: contienen información sobre la dieta, el territorio y el sexo del individuo en cuestión. La mayoría de los mamíferos son capaces de olisquear esa información, pero los rastreadores humanos, con un olfato más modesto, tienen que echar mano de otros métodos.

Ahí entra en escena Wasser. Su laboratorio de la Universidad de Washington es pionero en el desarrollo de métodos avanzados de estudio de excrementos, que incluyen análisis hormonales y extracción de ADN. Eso significa menos disparos de dardos tranquilizantes: «Cuando tenemos el ADN, podemos identificar un animal sin verlo».

Durante el último decenio Wasser ha seguido la pista de elefantes por toda África. Recoge las deposiciones de estos animales, obtiene datos sobre el genotipo e integra la información en un mapa genético cada vez más amplio. Al asociar el ADN de los colmillos incautados con el de los lugares donde encontraron los excrementos, consigue incluso localizar las zonas donde más actúan los furtivos del marfil.

Pero el mapa tiene lagunas. En el corazón de la República Democrática del Congo, donde quedan muy pocos elefantes, Wasser apenas disponía de datos, de modo que en marzo de 2011 reclutó a Trip Jennings y Andy Maser, becarios de National Geographic, para lo que Maser llama «CSI Elefantes». La pareja localizó muestras, y enseñaron a los habitantes de la zona a recoger excrementos y remitirlos al laboratorio.

Ahora Wasser está revisando las muestras. Con cada nuevo envío, crece la esperanza para los elefantes. —Oliver Uberti

 

Foto: Mitsuaki Iwago/Minden Pictures