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Una catedral de roca en el lecho oceánico de las islas Canarias

Parece la obra de un artista, pero en realidad es la naturaleza la que, hace entre 500.000 y un millón de años, creó esta espectacular formación basáltica situada a unos 50 metros bajo el agua, en el paisaje protegido de la costa de Acentejo, al norte de la isla de Tenerife.

«Se denomina colada de lava con disyunción columnar y puede originarse cuando una colada de lava basáltica penetra en una masa de agua, ya sea un río, un lago o, como en este caso, el océano», explica el geólogo Juan Coello, colaborador científico del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN).

Cuando el agua se introduce en el interior de la colada, esta se enfría y solidifica. «Como resultado del proceso la lava se contrae, lo que genera las fracturas que siguen un patrón regular en forma de prismas, por lo general hexagonales, aunque también pueden tener tres o siete lados», añade Coello.

Al parecer, esta estructura tan singular, tras fluir en el mar y enfriarse en el fondo, volvió a emerger a la superficie en una época en la que el mar descendió de nivel, probablemente durante una glaciación. «Por eso la parte superior, llamada brecha superior, está erosionada. Es un recuerdo del tiempo en que estuvo fuera del agua, a la intemperie», dice el geólogo. El Castillo, que mide unos 30 metros de altura, es uno de los mayores afloramientos conocidos de este tipo en nuestro país. –Eva van den Berg

 

Foto: Francis Pérez