Conservación

Castores en abundancia

castor

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27 de mayo de 2012

Vistos desde lo alto los vastos bosques que se extienden entre los ríos y lagos de Tierra del Fuego presentan grandesclaros, como si los hubiesen bombardeado. En realidad estas cicatrices revelan el daño infligido por los castores importados en el pasado, cuyas poblaciones tratan hoy de controlar las autoridades argentinas y chilenas.

En 1946 Argentina introdujo 25 parejas de castores procedentes de Canadá para desarrollar el comercio peletero. El negocio no prosperó, pero sí los castores, que cruzaron la frontera chilena, llegaron al continente y a dentellada limpia empezaron a abatir árboles para construir presas y alimentarse. Consecuencias: un cambio en los ecosistemas ribereños y en el curso y calidad de las aguas. Al carecer de depredadores naturales, su número alcanza hoy los 100.000 individuos. Las autoridades de ambos países desean erradicar a este roedor y restituir el ecosistema, pero los castores ya han hecho mella en los bosques de crecimiento lento y a menudo dejan prados de hierba a su paso. «Aunque emprendamos una restauración activa con una gran inversión, el paisaje jamás será lo que fue», afirma Leonel Sierralta, del Ministerio de Medio Ambiente de Chile. —Murray Carpenter

 

Foto: Emmanuel Berthier / Gtres