Calamares al vuelo

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Algunos calamares surcan tanto el mar como el aire. Con su cuerpo invertebrado pero musculoso y su silueta de torpedo, se autopropulsan hacia delante expulsando agua desde la cavidad paleal. En algunas especies de la familia de los omastréfidos, la fuerza del agua expelida se traduce en una veloz ascensión a la superficie marina.

Cuando los calamares de la costa occidental de Canadá y Estados Unidos levantan el vuelo, hacen algo más que saltar, dice un equipo de investigación japonés. Una vez en el aire, expulsan el agua restante, abren unas aletas y unos apéndices membranosos para quedar en suspensión, y cambian de postura para reducir la resistencia y ganar susten­tación. Se calcula que con esta estrategia el calamar puede volar unos 30 metros en tres segundos –esquivando depredadores como atunes y delfines– antes de volver a sumergirse.