Conservación

"Buitre man" sigue en la brecha

Una finca convertida en centro de educación medioambiental

buitres

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19 de enero de 2011

Se dice pronto: lleva más de 22 años alimentando, 365 días al año, a sus adorados buitres. Lo que empezó como una afición singular se convirtió en un proyecto de vida.

En una nota de la Geographica de la revista de julio de 2004 ya les hablamos de José Ramón Moragrega, “buitre man” para los amigos. Un ex marino mercante que cuando regresó a tierra apostó por dedicar su vida a la recuperación del buitre leonado y, tras superar infinitas dificultades, montó un supermuladar en una finca cercana a la población turolense de Valderrobres, en los puertos de Beceite. Hoy Moragrega se las sigue ingeniando para tirar adelante, y por eso en la masía Mas de Bunyol ha dispuesto un observatorio y habitaciones para que científicos, estudiantes y amantes de la naturaleza en general puedan observar con calma los casi 300 buitres que pueden llegar a posarse en su finca en busca de los más de 250 kilos de conejo que él mismo recoge cada día en el matadero municipal. Los buitres conocen a la perfección los horarios de su “chef” y lo esperan en los aledaños cuando José Ramón entra con la carretilla repleta de carne. Los buitres se pelean por conseguir la mejor porción. Luego pueden refrescarse en las dos charcas especialmente preparadas para ellos (“la zona de spa”, como dice Moragrega) y descansar en los posaderos antes de levantar de nuevo el vuelo. Majestuosos y silenciosos, aprovechan las mejores corrientes térmicas para elevarse y sobrevolar el territorio hasta que al caer la tarde buscan los dormideros en los riscos o en las ramas de los árboles. Al día siguiente, puntuales, acudirán de nuevo a Mas de Bunyol a la hora de desayunar.

Pero no es sólo buitres lo que se puede observar en esta finca. La voz se corre como la pólvora entre los animales silvestres y son muchos los córvidos que aguardan pacientes a que llegue su turno una vez los buitres han saciado su apetito. También es frecuente ver a los alimoches cuando llegan a estas tierras durante la migración a principios de verano. Y en las cercanías, los zorros rastrean los restos de lo restos… Todo un espectáculo único a nuestro alcance. Para más información, visita www.masdebunyol.comEva van den Berg

 

Foto: Eva Van den Berg