Investigación

Bigotes a la obra

foca

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Pocas cosas pasan desapercibidas para una foca común. Sus bigotes, o vibrisas, captan información detallada sobre su entorno. De los pelos del hocico asoman unos folículos que contienen alrededor de diez veces más terminaciones nerviosas que los bigotes de una rata. Wolf Hanke, biólogo de la Universidad de Rostock, Alemania, dice que las vibrisas de la foca se han adaptado a lo largo de 25 millones de años para poder «leer» los más mínimos cambios que se producen en el movimiento del agua.
Hanke y sus colegas estudian este fenómeno con Henry, una foca amaestrada. Hasta con los ojos vendados y los oídos tapados, ha sido capaz de detectar la presencia de un objeto en aguas calmas 30 segundos después de que éste hubiera pasado. Los últimos ensayos revelan que puede distinguir formas y tamaños valiéndose únicamente de los bigotes. Se cree que otras especies de foca tienen la misma habilidad, que incluso les permite «ver» una suculenta presa en aguas turbias, lo que hace la caza más fructífera.—Jennifer S. Holland

 

Foto: Louis-Marie Preau/Gtres