Yaca, las bondades de una fruta exótica

Esta inmensa fruta asiática también conocida como panapén o fruta de pan, está empezando a posicionarse como algo más que un simple y enorme manjar exótico

Artocarpus heterophyllus

Artocarpus heterophyllus

Foto: CC

27 de febrero de 2017

Desde hace tiempo, el Banco Mundial y la ONU vienen alertando de que el aumento generalizado de las temperaturas malogrará muchos cultivos de trigo y maíz, agravando las hambrunas en el mundo.
Por eso, la yaca (Artocarpus heterophyllus), esa inmensa fruta asiática también conocida como panapén o fruta de pan, está empezando a posicionarse como algo más que un simple y enorme manjar exótico. Es espinosa, de textura fibrosa, y tal vez no tenga muy buena pinta, pero es rica en potasio, calcio y hierro. Además, una sola yaca puede alcanzar los 50 kilos de peso, y por lo tanto proporcionar una gran cantidad de alimento. También constituye una buena opción para las cada vez más numerosas personas que deciden sustituir la carne por alimentos de origen vegetal.

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Una buena alternativa no solo en la India, Bangladesh, Vietnam o Thailandia, de donde es originaria. En Estados Unidos cada vez es más común utilizar esta fruta tropical en su estado previo a la maduración como sustituto sostenible de la carne. «Tiene fécula y un sabor neutro, así que se presta a cualquier receta», dice Kajsa Alger, quien regenta un restaurante en Los Ángeles. También en Europa se introduce poco a poco. En Holanda, por ejemplo, ya hay tiendas que la importan y exhiben como uno de sus productos estrella, como sucede en el moderno centro alimentario Westland, en Poeldijk. Parece que la yaca, que puede prepararse de múltiples formas, incluso con curry, al estilo teriyaki o tex-mex, será un producto de largo recorrido en un mundo cada vez más poblado.