La serpiente negra de la isla de Santo Tomé es una nueva especie del género 'Naja'

Un estudio demuestra que esta serpiente venenosa en realidad es una nueva especie endémica de la isla y que, por tanto, no fue introducida por los colonos portugueses

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cobrapreta1. 'Naja peroescobari'

'Naja peroescobari'

Esta es una de las pocas fotografías disponibles de la nueva especie Naja peroescobari en la isla de Santo Tomé.

Foto: Tiziano Pisoni

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cobrapreta2. Examinando una cobra de bosque

Examinando una cobra de bosque

Luis Ceríaco, el principal autor del estudio, examina un espécimen de cobra de bosque (Naja melanoleuca), el pariente más cercano de la cobra negra de Santo Tomé, en la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia.

Foto: Mariana Marques

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cobrapreta3. Pico Cão Grande

Pico Cão Grande

El pico Cão Grande es una de las formaciones geológicas más emblemáticas de la isla de Santo Tomé, la mayor isla de la República Democrática de Santo Tomé y Príncipe, un país formado por varias islas situadas en el golfo de Guinea, al oeste de África. La especie Naja peroescobari habita en zonas cercanas.

Foto: Luis Ceríaco

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cobrapreta4. Plantanción de palmeras

Plantanción de palmeras

La plantación de palmeras supone una gran preocupación en lo que se refiere a la deforestación de la isla. En las zonas cercanas habita la especie Naja peroescobari.

Foto: Luis Ceríaco

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cobrapreta5. Descubrimiento de la isla

Descubrimiento de la isla

Un monumento indica el lugar en el que desembarcaron los navegantes portugueses Pêro Escobar (Pedro Escobar) y João de Santarém cuando descubrieron la isla de Santo Tomé en 1471.

Foto: Luis Ceríaco

Alec Forssmann

30 de septiembre de 2017

¿Cómo regeneran sus órganos las serpientes?

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La isla de Santo Tomé, situada en el golfo de Guinea, al oeste de África, fue descubierta en diciembre de 1471 por los navegantes portugueses Pêro Escobar y João de Santarém y, según las evidencias históricas, en la isla no había población humana o asentamientos antes de la llegada de los portugueses. Valentim Fernandes escribió el relato del navegante portugués Gonçalo Pires, quien exploró la isla en 1506 y vio unas serpientes negras "con un collar blanco en el cuello, tan venenosas que, cuando muerden a un hombre, sus ojos explotan de la cabeza y muere".

La serpiente negra de Santo Tomé ha sido considerada tradicionalmente una especie introducida en la isla por los agricultores portugueses cuyas plantaciones de cacao y café estaban amenazadas por los roedores. La especie ha sido conocida como cobra de bosque (Naja melanoleuca) y así ha sido aceptada por las autoridades locales e incluso por los organismos internacionales de conservación. Los habitantes de la isla la describen como una serpiente extremadamente venenosa, cuya mordedura causa la muerte en unas pocas horas.

Los habitantes de la isla la describen como una serpiente altamente venenosa

Un estudio publicado en Zootaxa, dirigido por Luis M.P. Ceríaco, demuestra que la serpiente negra de Santo Tomé en realidad es una nueva especie, denominada Naja peroescobari, que es endémica de la isla y que, por tanto, no fue introducida por los colonos portugueses. "La nueva especie difiere de Naja melanoleuca, que es su especie hermana, por la coloración distintiva del diseño ventral y por el tipo de contacto de las escamas sublinguales", afirman los autores del estudio. Los documentos históricos y la información morfológica y molecular también corroboran esta teoría.