La relación entre los volcanes y la Luna

La relación entre los volcanes y la Luna

Un nuevo estudio demuestra que los ciclos lunares pueden influir en los sistemas volcánicos sugiriendo que es posible anticipar su actividad en relación a las mareas

Parque Nacional de Tongagiro, Nueva Zelanda

Parque Nacional de Tongagiro, Nueva Zelanda

Foto: Gtres

La posibilidad de que las fuerzas gravitacionales de la Luna y Sol el puedan ejercer una influencia apreciable en el vulcanismo terrestre ha sido una cuestión ampliamente debatida durante el último siglo en los campos de la geología y las ciencias de la Tierra. Uno de los puntos más álgidos del debate se desarrolla alrededor de la cuestión de si las mareas quincenales - que con un ciclo de 14 días están directamente relacionadas con las fases lunares- pueden afectar a la actividad volcánica e incluso inducir a que algunos tipos de erupciones volcánicas se produzcan en ciertos días específicos.

Las señales relacionadas con las tensiones gravitacionales podrían proporcionar una advertencia ante ciertos tipos de erupciones volcánicas.

Hasta el momento, los resultados en estudios previos no habían hecho más que proporcionar resultados contradictorios y poco concluyentes. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo por el departamento de Geología y Mineralogía de la Universidad de Michigan en 1972, sugería que las principales erupciones producidas en el volcán Stromboli, en Italia, tuvieron lugar preferentemente cerca de los mínimos de marea quincenales - lo que se conoce como mareas muertas, es decir, cuando la fase lunar está cerca del primer o tercer trimestre. Otro estudio también informaba de la misma correlación para el volcán Islas Quemadas, en el Salvador, entre los años 1979 y 1980.

Por otro lado, sin embargo, las conclusiones alcanzadas en un estudio realizado por el Instituto de Geología Ambiental y Geoingeniería de Roma - IGAG-CNR- parecían indicar todo lo contrario, que la frecuencia de pequeños eventos explosivos en Stromboli aumenta durante los máximos de marea quincenales, cuando se producen las mareas vivas, es decir, cerca de la luna llena o nueva. A su vez, otros volcanes como el Kilauea, en Hawai'i, Fuego en Guatemala o el Mayon en Filipinas, parecían estar marcados por el mismo patrón.

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Es por tanto que el estudio publicado esta semana en la revista Scientific Reports y liderado por Társilo Girona del Jet Propulsion Laboratory -JPL- de la NASA. tenía el objetivo de estudiar si existía alguna correlación real entre los ciclos de las mareas y la actividad volcánica. El problema es que hasta el presente estudio no había contado con datos suficientes. Tras 13 de años de observaciones, y centrando su investigación en el volcán Ruapehu de Nueva Zelanda, que durante los últimos 15 años ha mostrado un comportamiento impredecible con picos no periódicos de actividad y reposo, y que entró en erupción de forma súbita en 2017, la conclusión es que no existe una clara relación entre las erupciones volcánicas y los ciclos lunares, como desde siempre se ha sospechado por un sector de los expertos en la materia.

Los volcanes pueden verse afectados por el efecto de las mareas cuando se encuentran en un estado crítico de erupción

Sin embargo, los datos obtenidos a partir de la red de sismómetros instalados en la montaña, durante los 3 meses previos a erupción de 2017, parecían señalar una cierta relación entre la erupción y los ciclos lunares: la amplitud sísmica, es decir, la vibración del suelo, era menor con luna llena y luna nueva, y vibraba más en la fase de cuarto menguante o creciente. Esto no significa que las mareas puedan tener un influjo directo en la explosión de un volcán, no obstante, y lo que no resulta baladí, es que pueden ofrecer ciertas pistas para detectar el momento en que se va a producir la erupción. Es decir, los volcanes pueden verse afectados por el efecto de las mareas cuando se encuentran en un estado crítico de erupción, y esto es precisamente lo que en un futuro podrán utilizar lo científicos para desarrollar sistemas de alerta temprana y evacuación ante la furia de estos colosos de la naturaleza.

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